No es la nacionalidad: es la inconsciencia y la ignorancia

Después de las dos post guerras, las victimas Europeas de esos brutales hechos desarrollados más por ambición egoísmo y avaricia que por causas humanas justas, la ola de hombres, mujeres y jóvenes; huyendo de la miseria y la desesperanza, se lanzan sobre nuestra región en busca de refugio, consuelo y oportunidades de vivir en paz. No herraron esos moribundos seres al sospechar de la calidad humana de los pobladores de nuestro continente del sur. Aquí se les dio cobijo, calidez y oportunidades de hacer una nueva vida a la sombra de paz y armonía. No se les recriminó, discriminó ni acosó, tampoco se les vejó ni se les devolvió a sus lugares de procedencia después de someterlos en los aeropuertos y puertos a las más oprobiosas humillaciones con que hoy someten a nuestros compatriotas en esa Europa ayudada en el pasado, no, al contrario se les permitió echar raíces y formar familias, cuyos descendientes hoy son parte de la masa poblacional del continente, ligada en una mezcla imposible de desconocer. En estas tierras se deshicieron de los recuerdos y los temores de las guerras que diezmaron a su continente originario.

       La falta de memoria, el complejo  y la ignorancia, le han hecho olvidar a quienes se quedaron allende los mares de esas bondades y solidarias oportunidades. Esos infelices, detienen a los hijos de los que les auxiliaron a sus antepasados y los encierran en mazmorras aeroportuarias, les niegan todas las oportunidades y derechos fundamentales, les consumen sus ahorros y después los expulsan cuan delincuentes e indeseables enemigos. Desde la España del pasado, hasta la Italia, que moribunda de hambre, luego de las post guerras logró curar sus heridas aquí. Después de ser cobijada; pagan con la ingratitud del delincuente que se olvida de su historia. Pero no son todos los españoles, no son todos los italianos. Es la inconsciencia de las bestias que generaron esas dos guerras mundiales, por pretender imponerse a la fuerza a los demás tan solo por enfermiza ambición de posesión de lo ajeno. Me refiero a la ultraderecha que todo lo quiere por las buenas o por las malas, representada hoy en el fascismo del PP, de Berlusconi, de las ONGs, sostenidas por la miseria imperial. Afortunadamente la gran masa española e italiana es ajena a esta discriminación inmoral. Pero creo deberían ser mas críticos de esa malas acciones de las derechas recalcitrantes que los mal ponen ante la humanidad.

javiermonagasmaita@yahoo.es

               



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Javier Monagas Maita


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