¡Altoa la represión de profesores en Chiapas y otros estados!

México: ¿Está preparándose Calderón para una guerra total contra las protestas que surgen por todos lados?

1. El presidente ilegítimo Felipe Calderón ha arreciado la represión en los últimos meses contra los profesores de la Coordinadora (CNTE), la izquierda no electoral y todo el movimiento social (electricistas, mineros, campesinos, indígenas, ecologistas) que ha estado defendiendo sus derechos. Calderón ha declarado abiertamente que “lo más importante para él es combatir la inseguridad”, sobre todo después del secuestro del político ultraderechista Fernández de Cevallos y del asesinato del candidato a gobernador de Tamaulipas. El ilegítimo ha demostrado de manera clara que le importa un bledo el gigantesco desempleo; el miserable salario de 50 pesos (4 dólares) diarios de la inmensa mayoría de los trabajadores mexicanos; el que más de 600 mil mexicanos emigren a los EEUU cada año en busca de empleo. A Calderón le importa un comino; su tarea es ahora llenar el país con soldados del ejército y la armada, así como con cientos de miles de policías.

2. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), integrada por 250 o 300 mil profesores de primaria y secundaria del país, ha sido en los últimos treinta años, la organización más combativa y permanente. Cada año realiza en la ciudad de México unas veinte manifestaciones numerosas y combativas, así como plantones en el Zócalo, Santo Domingo, tomas de edificios del ISSSTE y del SNTE, sobre todo en el mes de mayo. A pesar de ello su fuerza no ha sido suficiente para derrocar a la líder del Sindicato Nacional (SNTE) Esther Gordillo, que cuenta con un millón y medio de afiliados que pagan más de 200 millones de pesos al mes en cuotas y que además tiene el total apoyo de los distintos gobiernos federales. Como alguna vez me dijo mi amigo el activista Melchor en su campamento frente al ISSSTE: “Por más que hagamos y nos movamos, no alcanza la fuerza”. Me hizo notar que si no sumábamos otras fuerzas sociales valíamos un carajo.

3. Y lo que ha pasado con la CNTE: que le han asesinado alrededor de una decena de profesores, que ha sufrido encarcelamientos y golpes durante 30 años, que llega al edificio de gobernación a sacudir las rejas y a exigir diálogo o que cuando llega las calles de la manzana están acordonada con rejas de tres metros, militares, perros y caballos, es lo mismo que sigue pasando a otras organizaciones independientes en México. “La fuerza no alcanza” para que la clase gobernante nos empiece a respetar, y las luchas grandes y pequeños que llevan por lo menos 50 años, valen un carajo si no logramos imponer respeto. Hemos realizado manifestaciones en la ciudad de México de más de 100 mil profesores, plantones y marchas diarias que han durado hasta tres meses, pero a la burguesía no les hacemos “ni cosquillas”. Sólo hemos servido para que se burlen de nosotros. Es más se ha podrido nuestra mente pidiendo audiencia en gobernación y en Los pinos.

4. ¿Por qué siempre dirigimos las marchas para lograr las audiencias con Gobernación, Presidencia, Trabajo, aunque hayan repetido mil veces presidente y secretarios de Estado que por ningún motivo cederán? En vez que nuestras marchas las organicemos  con el objetivo de presionar en serio paralizando las instituciones de gobierno, bancarias, carreteras, avenidas, siempre se dirigen a la audiencia porque tenemos metido a las autoridades en nuestro cerebro y en todas partes. El diálogo no lo deben buscar los trabajadores que están batallando en las calles sino las autoridades que son quienes tienen la obligación de resolver los problemas. Si ellos no llaman al diálogo no deben preocuparse los trabajadores que tienen paralizado las actividades de la ciudad. Pero carajo aquí se da a la inversa: los funestos gobernantes regañan a los líderes por estar causando algún problemita vial y los condicionan a frenar las actividades para que luego les repitan lo mismo y los amenacen.

5. No fueron los corruptos gobierno priístas (centro-derechistas) los que desbarataron a la centro izquierda y el movimiento social; fue la ultraderecha panista –que muchos pensamos que era muy tonta, ignorante y que no podría gobernar- la que desbarató o, por lo menos frenó por muchos años, al PRD, al lópezobradorismo, a la APPO, al EZLN y a los electricistas del SME que hasta el 2000 tenían mucha presencia. Imagínense que vergüenza para mí y otros autocríticos, que un payaso y loco como Fox o un tonto como Calderón hayan paralizado a las grandes organizaciones en las que cifrábamos nuestras esperanzas. Hoy literalmente no queda nada fuerte, a no ser las muchas pequeñas luchas que se siguen registrando en el país y que son reprimidas por el gobierno con suma facilidad. En 2006 todavía estaba muy potente el movimiento de López Obrador, el PRD no se vendía aún a Calderón, la APPO contaba con una gran fuerza y los electricistas eran base de grandes manifestaciones.

6. En el México de hoy todo lo electoral es impulsado y subsidiado por el Estado y el gobierno de Calderón, así como de sus antecesores. La clase política se defiende como clase. Aunque hayan algunas manifestaciones entre partidos que no les agraden del todo, los gobiernos saben que por medio de los procesos electorales tienen un control absoluto sobre todo: candidatos, partidos, electores, credenciales y listas de padrones. Pero donde los gobiernos no pueden lograr el control total, porque les resulta más difícil ubicarlos, es en los movimientos sociales, sobre todo en las organizaciones no centralizadas, que carecen de estructuras piramidales y caudillistas, que se mueven de un lado a otro realizando un trabajo de topo. Los que estamos a la luz del día y en los protagonismos estamos muy bien ubicados y controlados, pero hay un movimiento que no se ve que puede estallar en cualquier momento. Esto lo sabe Calderón y su medio millón de policías secretos, pero no logran situarlo.

7. Por eso el enloquecimiento de Calderón de los últimos meses. No por el PRI, PAN, PRD y demás partidos domesticados, sino por profesores y luchadores sociales que no creen en procesos electorales, en funcionarios de gobierno o en empresarios. Parece seguro que las próximas luchas no vendrán de organismos grandes centralilizados, formalizados y burocratizados, sino de organismo horizontales sin dirigentes permanentes ni programas. Parece que las batallas pueden conformarse como aquella “guerra de la pulga” que pica y se retira; luego se reorganiza para hacer lo mismo hasta enloquecer a las víctimas que terminarán huyendo. Da la impresión que ya todas las grandes organizaciones son como los elefantes que no se pueden mover porque están enredados en una serie de marañas que les impide decidirse. La realidad es que hace muchos años que pensaba así: en luchas totalmente descentralizadas; pero me emocioné y no se en qué momento me volvieron a deslumbrar los grandes aparatos.

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Pedro Echeverría V


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