Los errores de la revolución socialista bolivariana

1.- No saber que es socialismo bolivariano: La falta de definición de la ideología básica que aglutina al grupo social que se llama “partido”, “proceso”, “revolución”, conlleva a no saber para qué están unidos, para qué se lucha, para qué se requiere de la toma del poder. Lo que trae como consecuencia la ineludible división, repetición, multiplicidad de actividades, llamada en el argot popular “tareísmo”, esas constantes carreras que sacan a los líderes locales de sus espacios naturales para atender cualquier cosa que alguien de los mandos medios resolvió en su oficina, rompiendo con el episteme principal del socialismo: la generación de decisiones en la sociedad misma; colocando la toma de decisiones en una capsula cupular que al final perderá el poder y hará encallar a la revolución. Igualmente ocasionará este desconocimiento, la creación de grupos que en su resuello intelectual creerán estar unidos por lazos de amistad, intereses o algunas ideas dentro de los cuales se mantendrán unidos, con desconfianza a los demás y en constante confrontación interna por mantener el poder en manos de su grupo.

2.- Creer que todos somos socialistas porque estamos en el mismo partido: Este error es sumamente grave, se pretende que todo el que se mantiene en el grupo político es revolucionario, sin saber se puede estar dejando el poder en manos de alguien que quizás de buena fe, puede creer que sus fines coinciden con los de este grupo social llamado “revolucionarios”, pero que al asumir el poder y empezar a ejercerlo de acuerdo a sus paradigmas choca con lo que debería ser el comportamiento del “socialista colectivo”, ello a su vez conlleva a un individuo que olvidará al pueblo que le llevó hasta el poder, distribuirá el poder por su cuenta, y por su puesto al final hará todo lo posible por enquistarse en el poder sin el partido, sin revolución, sin socialismo o sin su dirigente principal.

3.- Pensar que socialismo bolivariano son buenas intenciones sociales: Las buenas intenciones no empreñan, y tampoco liberan, creer que queriendo hacer las cosas bien van a salir bien es un error que nos está matando, no entender que hay que regularizar, reglamentar, crear sistemas de control, plasmar por escrito los acuerdos y que todos cumpliremos de buena fe nuestro rol ante la revolución, nos hunde en un barril sin fondo, más aun cuando no hay una definición ideológica clara, una visión del cosmos común, con un fin concertado entre los miembros del grupo.

4.- Confundir la política con las buenas costumbres, la moral o la ética: Muchas veces en el discurso o en conversaciones que alguien dice como fue maltratado por otro compatriota y el comentario es y “entonces donde está su socialismo”. La política como práctica constituye el ejercicio del poder de acuerdo a los fines ideológicos del grupo o persona. Si bien está influenciada por la ética, la moral, la cultura y las costumbres de los grupos sociales no se debe confundir con ellos, los fines de la política son los que impone la ideología del político. Esto no quiere decir tampoco que el político será un tramposo, maula truculento, lo contrario debe ser ético y moral, pero ello será el marco de su ideología que marcará a su vez su comportamiento como político.

5.- Pensar que se puede hacer socialismo sin aplicar la planificación: Si el Socialismo es el ejercicio del poder desde la visión social, o desde la misma sociedad, entonces las decisiones deberán formar parte de un sistema político que investigue, prevea, coordine y diseñe las consecuencias de cada decisión con relación a esa sociedad y sobre la base de la ideología que se difunde y práctica. En consecuencia, toda decisión debe planificarse en el socialismo de manera que forme parte de un sistema de medidas o decisiones que contribuyan a la obtención de los fines socialistas dentro de la sociedad. Durante el gobierno revolucionario es donde más se ha legislado en materia de planificación en materia pública, sin embargo en lo político no hay coincidencia entre esa búsqueda de la planificación y la acción política. Hemos visto medidas y programas del Ejecutivo como las misiones y los estados y alcaldías no se incorporan a apuntalarlos, con medidas como dotación de inmuebles, o becas para los estudiantes, todo lo tiene que llevar el ejecutivo recargando el sistema naciente.

6.- Pensar que se puede construir un proyecto socialista sin recursos: Un proyecto no es socialista porque sea gratis, ninguna sociedad se construye de manera gratuita. Pensar que el individuo trabaje sin percibir ninguna contraprestación es imposible, siempre el individuo requerirá de contraprestaciones que le permitan vivir junto con su familia y desarrollarse plenamente. Es un error utilizar la gratuidad como un paradigma de la revolución socialista, todo cuesta algo bien sea en dinero o en especie pero siempre costará algo. Para que un individuo trabaje y no perciba ninguna contraprestación en dinero se requerirá, de un sistema planificado de distribución socialista de bienes y servicios, que le permita llegar a su casa y tener acceso a todo lo que necesita para el desarrollo de su familia y de él mismo. Hay quienes han pretendido que los socialistas venezolanos trabajen gratis, pero sin establecer ese sistema de distribución, lo que ha conllevado a la paulatina deserción de la acción política de varios dirigentes locales. El Proyecto socialista debe contemplar ese sistema de contraprestaciones, que por su puesto debe ser distinto y más eficaz al sistema del capitalismo, pero no se ha hecho y mientras que sigamos así no podemos pretender que los socialistas trabajen gratis mientras viven en un sistema de contraprestaciones capitalista.

7.- Pensar que al asumir el poder, quienes hacen la revolución tendrán que hacer los cambios o apoyarlos automáticamente: Este error ha sido constante en estos años de revolución, hemos proyectado en la imagen del Líder de la Revolución Hugo Chávez Frías ha todos quienes han sido candidatos o ejercen el poder, creyendo que son enviados del líder máximo y que ellos actuarán igual que él de buena fe y por la revolución. No necesariamente es así, y de hecho no ha sido así, de allí los grandes conflictos entre pueblo y estructura estadal, de allí que el Presidente tomé decisiones directamente empoderando al pueblo y muchos mandos medios saboteando al pueblo. Tenemos que entender que en la revolución no se da nada automáticamente, quienes pretendan ejercer cargos dentro del partido, o en el Estado deberán demostrar además de sus capacidades, su trayectoria y ejercicio socialista, así como su comprimido con la revolución. Para ello debe establecerse un sistema de meritos y evaluación política, dentro del cual pueda la base del partido donde el militante haga política evaluarlo y designarle responsabilidades para el cambio. Si responsabilidades para el cambio, hay que cambiar el paradigma de que los puestos de trabajo dentro del partido o en el Estado son cargos, estos constituyen trincheras de lucha para la revolución y quien esté en ellos tiene responsabilidades que deben ser direccionadas por la base del partido y no por sus apetencias personales. Es por ello, que quien deben postular a los militantes para el ejercicio de funciones políticas debe ser la estructura del partido, pero como designación de responsabilidades que serán evaluadas constantemente y de acuerdo a ese sistemas de meritos servirán para enviar a ese verdadero cuadro a responsabilidades mayores. No puede el partido seguir funcionando bajo un sistema de partido de derecha en elecciones colectivas que acrecientan las divisiones y desmovilizan la acción política, tenemos que funcionar bajo un sistema de selección distinto, hecho y dirigido por la base del partido desde los ámbitos locales como anillos concéntricos que llevarán al sujeto político a campos mas amplios de acción.

Ahora que estamos en elecciones a los nuevos y viejos candidatos a diputados les corresponde revisarse y revisar para corregir y reimpulsar el proceso socialista desde la Asamblea Nacional, quizás quien lea este artículo compartirá uno, varios o todos, quizás hasta agregue mas, lo importante es no caer en ellos, corregirlos y poder desarrollar la fuerza revolucionaria socialista en Venezuela, entender y ver el barranco permite no caer en él o incluso salir de él. Esa es la intención de este artículo revisar, entender y hacer entender para construir entre todos y ayudar a nuestro comandante en la construcción de la nueva sociedad venezolana.

Si Ud. Cree que alguno de estos errores es cierto, si comprate este artículo en todo o en parte o cree que hay cosas mucho mas graves, pues incorporese a las filas del partido y desde esa trinchera ayude a la corrección del partido y el impulso de la revolución.

(*) Militante del Partido Socialista Unido de Venezuela

allansclavijo@gmail.com


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Allans Clavijo (*)

Abogado. Miembro del colectivo de la Radio Senderos de Antímano en Caracas. Profesor de la Misión Sucre.

 allansclavijo@gmail.com

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