Reflexiones necesarias

I

Una vez más, dedico estas reflexiones, a todos los que pensamos de manera sincera y honesta, que somos o tratamos de ser dirigentes de la Revolución Bolivariana. El reto es sumamente grande, camaradas, porque el auténtico líder revolucionario debe contar con una formación teórico-práctica y espiritual que le permita concretar ideales auténticos de transformación. A esas características tan difíciles de lograr, pero tan necesarias, son a las que quiero hacer alusión en las próximas líneas.

Ese líder o lideresa, debe tener un gran sentido de la ética y el deber, es decir, se debe caracterizar por la honestidad, por una moral que no se contradiga con los principios constitucionales y revolucionarios, por la veracidad y la dignidad en todas sus actuaciones, por el patriotismo, la solidaridad y el pensamiento humanista universal, entre otros valores.

“El líder es ante todo humilde, con una gran mística de servicio a los demás…, actúa con seguridad…” y es capaz de transformar realidades; de enfrentar y dar solución a los problemas cotidianos, con tal flexibilidad que la ajusta en cada caso, a las necesidades especificas de cada comunidad. Es el individuo que, como lo planteaba Ernesto “Che” Guevara, asume el sentido de lo colectivo como una manera de incrementar la capacidad de entrega, sin subestimar la realización individual de la persona como ser social, considerando además que, “… lo determinante surge de lo colectivo, de la inspiración moral de los actos de cada uno, de la vocación humanista universal y todo concretándose en acciones conscientes con capacidad de autodeterminación…”

El líder de esta era bicentenaria, tiene que combatir el empirismo y el dogmatismo, así como el aventurerismo y el reformismo. El primero significa un desconocimiento total o parcial de la teoría político – ideológica del proceso revolucionario y se expresa en acciones ciegas y espontáneas, que no deben permitirse en este proceso de transición revolucionaria. El dogmatismo se manifiesta en la aplicación mecánica de una determinada teoría política y la incapacidad de lograr una síntesis forjada en la práctica y en función de nuestras propias realidades. Para luchar contra él es necesario tener un conocimiento pleno de la especificidad de la Venezuela que nos ha tocado vivir. El siempre recordado Núñez Tenorio lo manifestó de la siguiente manera: “Tenemos planteado el combate por la síntesis dialéctica entre la acción y el pensamiento político-ideológico, que implica, al mismo tiempo, una batalla contra el empirismo-reformismo… y contra el dogmatismo intelectualoide (que sacrifica la práctica en aras de una teoría aventurera divorciada por completo de la realidad existente)”.

Nosotros, los que deseamos ser los mejores líderes revolucionarios, debemos estar conscientes de la fortaleza con la que debemos contar para la lucha productiva y transformadora. Sin ninguna duda, el combate es diario y las herramientas con las que continuamos fortaleciéndonos nos permitirán seguir ganando batallas. Trabajemos entonces, sin descanso, por la organización popular necesaria, la que permitirá lograr la construcción definitiva de la patria bella, la patria hermosa que soñaron nuestros antecesores.

II

La contrarrevolución venezolana sigue sin tomar en cuenta la conciencia profundamente democrática y libertaria que se ha ido consolidando en la mayoría del pueblo venezolano. El mismo que continúa saliendo a la calle como una gran avalancha revolucionaria; y que lo seguirá haciendo las veces que sea necesario, para defender nuestra democracia participativa y protagónica, contra quien sea y como sea. Los sectores golpistas de la oposición no lograrán los objetivos que se han planeado para frenar el proceso revolucionario en el país. Por el contrario, dicho proceso seguirá avanzando a paso de vencedores hacia la transformación estructural que permitirá la construcción de la patria nueva y bonita que la mayoría de la población desea. La revolución bolivariana es y será incontenible. La muestra está precisamente en las acciones emprendidas por los poderosos. Si estos sectores nos estuviesen aplaudiendo, entonces habría que preocuparse. Nos adversan porque avanzamos sin vacilaciones en el sentido positivo del sentimiento de las mayorías desposeídas, maltratadas durante siglos. Es decir, vamos por el camino correcto, el de la ruptura definitiva con los viejos modelos neoliberales y de dominación. El pueblo unido vencerá, con la antorcha bolivariana en alto y ardiendo con todo su esplendor popular.

El movimiento cívico-militar que restituyó el hilo constitucional el trece (13) de abril de 2002, ha demostrado que conoce, quiere y defiende fervorosamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Que no permite ni permitirá que se frene el proceso transformador de la nación. Ningún plan desestabilizador, basado en intereses económicos y clasistas, podrá con la fuerza de la convicción ideológica del pueblo venezolano, porque es esta la fuerza de las ideas libertarias, del amor por los semejantes, de la lucha por la justicia social; hacia el logro del desarrollo humano y social, por encima del desarrollo meramente económico; hacia la transformación definitiva del modelo de estado neoliberal, en el modelo de un estado humanista y de desarrollo sustentable; el estado Socialista- bolivariano.

Millones de venezolanas y venezolanos, participando efectivamente en la toma de decisiones trascendentales, le continuamos gritando al mundo cuál es el gobierno que queremos, cuál es el proceso que apoyamos y deseamos. Ese proceso es el que lideriza Hugo Chávez Frías, el que hemos elegido y estamos dispuestos a defender con la vida, de ser necesario. Estamos todos y todas prestos a dar hasta el último aliento de nuestra existencia terrenal, en aras de consolidar la Revolución Bolivariana!!!.

¡Patria Socialista o muerte!

¡¡Venceremos!!


sentirbolivarianobarinas@gmail.com


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Adán Chávez Frías


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