Herodes era escuálido

Como eternos peregrinos de la maldad y el odio, los escuálidos no cesan en sus deseos compulsivos de distorsionar los hechos, pervertir la verdad interpretar de manera errónea los destinos y designios de Dios. Así, como escombros errantes han llenado de mugre el verdadero sentido de la vida, de la lucha política y la convivencia democrática..

Desde los jardines del odio van vociferando sus ráfagas de venganza, hablan de aniquilamiento y de hundirle la daga hasta el más inocente de los niños para apagarle la voz. Entre la maleza y las malas hierbas Herodes ordenó la injusticia de acabar con la vida de quien vendría a sembrar la semilla del amor y la revolución de la fe en las generaciones presentes y futuras. Sin importarles nada, las bestias clavaron sin piedad sus armas cortantes sobre el cuerpo de los inocentes, algunos apenas habían alcanzado a escuchar el canto de la vida.

Más allá de toda comprensión humana y celestial, la matanza de los inocentes se trató de un acto cruel, sucio y asqueroso; ordenado por un ser desequilibrado y perturbado, que no tenía piedad con nadie. Si atendemos a la definición de la palabra “escuálido” del Diccionario de la Real Academia Española, encontramos que Herodes fue un verdadero escuálido, un disociado y enfermo mental; un asesino que aplicó el sicariato contra casi todos los miembros de su familia, inclusive contra su esposa y varios de sus propios hijos que fueron asesinados por órdenes expresas del padre sanguinario. Para adueñarse, mantenerse y perpetuarse en poder negoció su reinado, entregó la soberanía y su dignidad, terminando como un vulgar vasallo del Imperio Romano. Además de ello, practicó el paramilitarismo lo que le permitió sembrar el miedo y el terror entre la población.

Precisamente, con el nacimiento del Mesías y ante la posibilidad de perder el poder, Herodes (padre de todos los escuálidos) planificó, ordenó y ejecutó la matanza de Jesús, el primogénito de María y José. Gracias al padre supremo y celestial, el niño logró sobrevivir y huir a tiempo. Respecto a esto, José Saramago cuenta en su novela “El Evangelio según Jesucristo”, que gracias a que José, padre terrenal del niño, pudo escuchar una conversación entre los guardias cuando se referían a la macabra orden dada por el Rey. Sin perder tiempo avisó a María y en silencio emprendieron el regreso a la aldea de Nazaret.

Como vemos, el escualidismo es una conducta que viene antes del nacimiento de Jesucristo. Son ideales dañinos que contagian y contaminan el pensamiento. Son perseverantes en sus acciones perversas y no desisten hasta verte crucificado. Así lo hicieron con Jesús, así lo han hechos sus herederos de la derecha que han asesinado en nombre la fe, la paz, la democracia y la libertad. Son hipócritas y fariseos que cuestionan la ideología revolucionaria de Cristo, quien defendió los valores de una sociedad justa y un gobierno para los más necesitados.

Con estas reflexiones, me despido de mis amigas y amigos, lectores todos será hasta el próximo año. Nos volveremos a leer, dios mediante, el domingo tres de enero de 2010. ¡Feliz año nuevo!

(*) Politólogo.

eduardojm51@yahoo.es


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Eduardo Marapacuto (*)


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