Abril, el mes de los sustos

40, el número de Venezuela

Cuando observamos tres caídos de abril, Emiliano Zapata, Jorge Eliécer Gaitán y Martin Luther King, los tres por asesinato, los tres en abril, los tres de cuarenta años de edad, los tres en busca de la paz por vías diametrales, no podemos menos que sorprendernos de la cuantía de cuesta remanente que ha marcado la masacre ocurrida con sus caídas. Tres países que trazan hoy un macabro camino mutilado, al truncárseles su aliento prolífico. No es igual el pueblo mejicano si aquello no ocurre, no es igual el pueblo afro con el valiente evangelista abaleado, no es posible creer lo que acontece en la hermana república de Colombia. ¿Qué ocurre en el género humano llegar hasta estos confines donde la codicia es triunfante sobre el amor? No es que sepamos lo que tengamos que hacer, no es que estemos claros con lo acontecido, que asistamos a asambleas de aniversario del 11 al 13 de abril, o cubramos de interés el mensaje de haber encontrado tierra prometida tal como la palomita cuando regresó al arca de Noé con la ramita de olivo en su pico cansado.

¿Qué paz buscamos? Está claro que con justicia. Los tres caídos son ejemplos de la colúmbida que halla terreno fijo impactante para un nuevo sino. Paradójicamente uno la buscaba vía las armas a los campesinos que aún hoy son mártires del oprobio, cuando lo que siembran vale menos que el alimento, más bien, combustible automotriz para el poder que los aplasta. El carácter de la negritud en EUA sucumbe luego de que el pastor pacifista regara su sangre en Memphis, nada que ver la sombra de lo que son hoy los afro descendientes a aquellos hijos de Obatalá. Ni qué decir de Gaitán, que no para el desangre colombiano luego de su caída por aquel sicario que pasó a ser el “desnudo de la corbata”.

El poder de la codicia cuando ésta detenta el poder, no mira consecuencias puesto que el pueblo es un número, no es gente. El terrorismo real sólo es posible desde el estadio del poder. El otro puede ser llamado terrorismo de resistencia cuanto más, pero el del estado tiene la particularidad de asumirse “verdad” y por lo tanto “necesidad” de consolidarse. Ahora, el poder en estos días lo detenta globalizado un imperio que sus títeres terroristas no pueden acatar como resistencia, cuando son totalmente tutelados por ese imperio, son más bien, una variante del mismo, puesto que lo practican a sus anchas, de paso perdonados y tomados como héroes.

La suerte con Venezuela toca en abril otra dimensión que podría catalogar de crecimiento. Los años durísimos de la guerra emancipadora tuvieron en abril su alarma cabalística. Al abordar el mes de abril, notamos que nuestro país trasciende en este crisol como examen de crecimiento en el escalafón del destino que marca en su vida como república, nuestra Venezuela, y sin que se lo proponga, dado que también pasa su “susto” de posibilidad de dejar un remanente de eternidad de penas si cayera lo que en abril se alimentó o se planeó. Dejo a continuación un repertorio de efemérides que demuestran lo cabalístico de los hechos, fundamentales para la vida de poder republicano que hoy disfrutamos:

El 19 de abril de 1749 ocurre el alzamiento de Juan Francisco de León contra la Compañía Guipuzcoana, apoyado de los pardos. Acontecimiento que marcó la unidad de poder de los pardos.

El 28 de abril de 1806 fracasa la invasión de Miranda proveniente de Haití. 56 tripulantes fueron presos, muertos la mayor parte, cuarenta casualmente, el resto prisioneros en el Caribe. Pero el 19 de abril de 1810, es decir 4 años después, se levanta Caracas y tras ella, seis provincias más. El 25 de abril de 1812 Monteverde es derrotado por un ejército de mujeres en San Carlos. No recibieron apoyo; serán capturadas y tratadas vilmente. Casi todas murieron.

En abril de 1813 Mariño ocupaba a Maturín, entonces, fuerza pecuaria del oriente, de los cuarenta y pico que entraron por Güiria, para el momento, más de 3000. El 2 de abril de 1814, en pleno Año Terrible, Valencia sale vencedora del sitio que le asestaran las tropas realistas, donde muchos murieron a causa de la sed. En 1815, Morillo mataba sin contemplación a todos los oficiales margariteños que se presentaban confiados entregando sus armas al Pacificador.

El 9 de abril de 1816 el Libertador proveniente de Haití, invade a Choroní; deja al general Mac Gregor; cinco días después lo hará infructuosamente en Ocumare de la Costa, donde por poco se suicida, salvado milagrosamente por el capitán afro Jean Baptiste Bideau. Mac Gregor vencerá en Los Aguacates vía Maracay el 16 del mismo mes, el mismo día en que moría en La Carraca el Generalísimo Miranda. El 7 de abril del año 17 es ambiguo, cae la Casa Fuerte de Barcelona donde son muertos los dos mil y pico de moradores y defensores; con ella la provincia. Pero cuatro días después, vence Piar a las fuerzas de La Torre en San Félix ganando la de Guayana, hoy octava estrella en el pabellón tricolor.

Al año siguiente, el 17 de abril, por poco muere Bolívar en el atentado en el Rincón de Los Toros cerca de Tiznados, Guárico y el año de 1819, el 2 de abril precisamente, triunfa Páez con 150 “cosacos” llaneros sobre la caballería de Morillo en Las Queseras del Medio. El año 21, el 30 de abril, arranca la campaña de Carabobo con la invasión del coronel cubano Las Heras mandado por Urdaneta a Maracaibo.

Al año siguiente, el general Sucre vence en una batalla de caballería al ejército español en Riobamba, vía Quito. La pericia de los llaneros corrió como pólvora el sur del continente. El 21 de abril de 1822 lo hace Bolívar en Bomboná, al sur de la Nueva Granada para apoyar a su lugarteniente vía Quito.

El 30 de abril de 1826 se funda en Valencia el partido de La Cosiata, impulsador de la separación de Venezuela de la Gran Colombia, propugnada por Paez. En 1828, el día 18 Sucre en Chuquisaca (hoy Ciudad Sucre, cuna de los deseos separacionistas de la derecha boliviana), recibe un balazo en un atentado que le paralizará el brazo derecho para el resto de vida que le queda. Renuncia al mando de Bolivia y dos días después se casa. Se marchará al Ecuador.

En 1834, el 10 de abril, Páez promulga la famosa Ley de Usura y Contratos que demarcó atrozmente la división de clases en Venezuela, dándole poder total a los prestamistas.

Para el 24 de abril de 1863, termina en mucho, la guerra federal con la firma del Tratado de Coche que acabará finalmente quitándole el poder a Páez.

En el siglo XX, para el 7 de abril de 1928 ocurre el levantamiento estudiantil, apoyado por algunos militares en contra de la dictadura de Gómez, protagonizado por estudiantes comunistas y socialdemócratas. Muchos terminarán en las cárceles del dictador.

Por añadidura, al compás de estos días, el 1º de abril de 1964, se funda la Siderúrgica del Orinoco, SIDOR, hoy nuevamente de los venezolanos, ahora sí, en manos de sus operadores, después de haber fracasado dos veces su gestión en manos de la privatización.

Finalmente el número 40 también tocó a nuestro presidente Chávez, pues fueron 40 generales los que se pusieron en su contra el día del golpe de estado, el 11 de abril, que tuvo apenas 40 horas de vida.

Termino con un broche, abril de este año ha capturado cuarenta fuertes narcotraficantes.

Zapata, King, Galán, tres mártires columnas cabalísticas trágicas que sostienen la vida de nuestra revolución conducida a pulso. Sus vidas a su cortos años dirigiendo tanto pueblo, no pasará en vano, en nosotros recae su compromiso.

arnulfopoyer@gmail.com


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Arnulfo Poyer Márquez


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