No hay tiempo para lamentos

Camaradas hagamos cada quien lo que tengamos que hacer, asumamos el deber histórico de ir refundando la patria soñada, hagamos revolución en el espacio que ocupemos, en la fábrica, en la universidad, en el campo, en el partido, en el barrio, en la familia, en nosotros mismos. Y no esperemos los giros de timón o tal y cual decisión para ver si cambian las cosas o para ver si se corrigen otras. No camaradas mientras pensemos así seguirá viva la cuarta república con su representatividad, con los que deciden y con los que obedecen, con los que prometen y quienes creen no tener mayor capacidad que la de creer en promesas. Si nos ponemos a esperar que se nos de poder se nos pasara el tiempo sin percatarnos que el poder lo teníamos desde hace mucho tiempo. ¿Acaso que el 13 de Abril de 2002 tuvimos que esperar que desde el gobierno se nos diera una orden de salir a defender la constitucionalidad?

El poder para la transformación no se decreta, no es resolución, no es una chapa, es la indeclinable determinación de un pueblo y el convencimiento de que solo de sus potencialidades dependen los cambios; es estar claro que no es el gobierno sino el pueblo que hace la revolución.

De las fortalezas del enemigo no nos quejemos, al fin y al cabo ese es su deber de clase opresora, tampoco pretendamos eliminarlos, simplemente fortalezcamos nuestras debilidades, aceremos, blindemos nuestro proceso revolucionario y si nos faltase un poco de aliento para tan noble tarea veamos la gesta histórica de nuestro hermano pueblo cubano que solo a 90 millas del imperio mas poderoso del planeta ha sabido mantenerse firme derrochando dignidad.

Camarada esto que expreso no lo hago desde una posición privilegiada donde de mi decisión puedo directamente influir sobre tal o cual aspecto ni tampoco es cavilaciones sentado en un cafetín. Lo hago desde una sencilla trinchera, desde el modesto puesto de un empleado te tantas instituciones gubernamentales que ha visto pasar y a tenido que calarse a jefecitos que juegan a ser gerentes, pequeñas figuras con aires de infalibles, burócratas recitadores de consignas revolucionarias y coleccionista de amistades que ostenten una buena chapa. Pero desde allí, desde ambientes de trabajo algunas veces adverso desde allí me gana el optimismo, porque tengo mucho que hacer. Todos los días tengo contacto con las comunidades, con la gente y son ellas las que van a cambiar esas estructuras de poder cuarta republicanas que se niegan a morir.

Hablar que tenemos que hacer revolución y no hacemos todos los días una acción revolucionaria, estamos sencillamente condenándola a ser una entelequia. Si no mostramos indicadores reales de nuestro accionar revolucionario estamos haciendo de la revolución algo intangible. Preguntémonos todas las noches ¿que hicimos en función de la revolución? ¿En que organización participamos? ¿A que organización puedo prestar apoyo? ¿Es mi proceder digno de un revolucionario?. Hacernos estas preguntas es más importante y mas útil que irritarnos por cualquier calumnia mediática, si en la prensa o televisión dijeron tal atrocidad, vamos a combatirlas y a desenmascararlas ¿te vas a indignar? ¿Qué quieres? ¿Qué el enemigo te lance flores?, no hermanos; dolor debe causar si al caer la noche no puedes responder las primeras interrogantes, indignación con nosotros mismo debe causar que al concluir un día no hallamos echo nada por nuestra revolución.

La revolución bolivariana en estos momentos y mas que nunca necesita no de locutores o comentarista, necesita de activistas, necesitas de hombres y mujeres entregados a narrar las historias desde su mismo accionar. Que si un ministro, un gobernador o cualquier funcionario no lo este haciendo bien, eso por ningún concepto impedirá que cumplamos nuestra diaria tarea revolucionaria; es mas, el que existan y perduren funcionarios burócratas, incapaces y corruptos es debilidad de nosotros mismos como colectivo. En la medida que fortalezcamos las organizaciones de base, consejos comunales, estudiantiles, obreras, comités, mesas técnicas, batallones del partido en esa misma medida será difícil que cualquier burócrata aguante el tren de trabajo y vigilancia de un pueblo organizado.

Desde nuestra posición de combatiente, de soldado, de militantes planifiquemos nuestras actividades diarias y evaluémolas todas las noches. Actividades que deben estar orientadas hacia la construcción y fortalecimiento de organizaciones revolucionarias. Teniendo como eje transversal de ese accionar; 1) La ética revolucionaria o socialista como norma de conducta, eso significa reforzar valores de solidaridad, honestidad, entrega, no mentir, no manipular, no callarse ante la injusticia. 2) No apartarnos por un instante del objetivo estratégico, que la rabia, las frustraciones, que ni los golpes ni nuestro ego nos desvíen del objetivo socialista y de quienes son nuestros enemigos fundamentales y 3) El ejercicio permanente de la democracia, así nuestra posición u punto de vista sea derrotada mil veces acudamos siempre a la discusión franca con la gente, no sustituyamos nunca el dialogo enriquecedor con el colectivo por los subterfugios o las maniobras.

Aunque hallan personas con mayores responsabilidades, en la conducción de nuestra revolución, si fallamos la historia nos condenara a todos por igual.

PATRIA SOCIALISMO O MUERTE

VENCEREMOS

JOSE OVALLES

josehog13@gmail.com



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José Ovalles


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