Tres cosas que no debemos olvidar

En todo acción de cada revolucionario, y en cada paso de cualquier organización o institución que tenga como misión el fortalecimiento del proceso revolucionario, debe de prevalecer como norma fundamental e inquebrantable:

1) El respeto al colectivo y por consiguiente el respeto a cada cual, entender que la verdad es varias piezas de un rompecabezas que solo a través del dialogo de saberes y la participación de todos podemos aproximarnos a configurarla. Tenemos que desprogramarnos y sacarnos de nuestro cerebro la representatividad que unos, por puro voluntarismos asumen y que otros la otorgamos como salida fácil e irresponsable para eludir nuestras obligaciones, eso pasa a diario en la Cooperativa, Consejo Comunal, Mesa de Trabajo, Batallón del Partido. Un claro mal ejemplo de esto lo estamos viendo en los Consejos Comunales; donde la vocería la van asumiendo dos o tres compatriotas, inclusive si vamos a los directorios que tienen las oficinas publicas, observamos con preocupación que siempre tienen uno o dos números telefónicos de la persona de contacto de tal o cual Consejo Comunal, no camaradas; eso es contribuir al “presidencialismo representativo” en los Consejos Comunales; si en una Alcaldía se necesita la presencia de un Consejo Comunal por un problema de salud, diríjanse al Comité de Salud, si el problema es educación, a la Mesa de Educación y así direccionar las responsabilidades a quien corresponda, porque en definitiva debemos sentir que los distintos comités son los Ministerios de los Gobiernos Comunales.

2)La ética socialista; es el fiel cumplimiento a los principios y valores revolucionarios, esto mas que otro lo evalúa nuestra conciencia, permítanme ilustrar este punto con una anécdota de mi viejo y camarada padre. Hace unos 30 años en el campo donde vivíamos llega al potrero una novilla herrada con una marca que no era de los potreros vecinos, esa novilla permaneció allí casi cuatro años, mi papá a tanto consultar se le ocurrió poner un aviso en la sede del MAC con la marca del hierro y así vino el dueño para entonces una vaca formada, a embarcarla en un camión; mi papa le dijo “ ese torete es hijo de esa vaca y esa becerrita que termino de destetar” el dueño la embarco también y se las llevo. Después uno de mis hermanos le reprocho a papá;

* ¿ Porque tuvo que decirle que se llevara el torete y la becerra si ese no sabia que eran de esa vaca?.
* Pero yo si sabia que no era nuestra.
* Pero ¿quién le iba a decir que nos quedamos con esos animales?
* ¿ Quien? MI CONCIENCIA.

¿Cuantos “revolucionarios” con una gran trayectoria de lucha y un discurso político elocuente han terminado como perros falderos de sus antiguos opresores y perseguidores? Y algunas veces con asombro no logramos explicárnoslos. Pero si le preguntase a su CONCIENCIA casi siempre la repuesta tiene que ver con ese ego exagerado, miserable y bien disimulado de querer protagonizar, del ascenso social, del poder para sí mismo (léase; Pablo Medina, Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez y otros que no se calaron que el Teniente Coronel Hugo Chávez liderizara lo que ellos imaginaron, su revolución), que no es otra cosa que ausencia de una ética socialista, porque un autentico revolucionario llega a ocupar responsabilidades de dirección producto del protagonismo y acción del colectivo y de las circunstancias o momentos históricos.

3)Toda acción tiene que estar ligada al objetivo estratégico; esto significa no perder la mira, la brújula, la dirección. No puede ser por ejemplo que en un operativo de PDVAL no se martille sobre el plan golpista y sobre nuestra política alimentaria. No puede ser que se apoye en la organización de un consejo comunal y no informemos la misión histórica del Consejo Comunal. No es posible que los comités de salud no tenga la información suficiente sobre los objetivos en materia de salud. Hay que manejar mas allá de la consigna, él porque de nuestra política petrolera, él porque de nuestra política internacional entre otras cosas. No se puede permitir por ejemplo que debido a contradicciones locales y regionales dispersemos las fuerzas y en las futuras elecciones perdamos alcaldías y gobernaciones.

La revolución camaradas es un proceso permanente que debe de impulsarse primero en nosotros mismos.

josehog13@gmail.com


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José Humberto Ovalles


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