Revolución...¡Adentro!

José Ortega y Gasset, filósofo español de la primera mitad del siglo XX, decía que los grupos sociales y gobiernos se hacen fuertes en medio de las adversidades. Si un gobierno se desenvuelve sin ninguna clase de dificultad ni oposiciones, lo más seguro es que al primer intento, sus adversarios logren derrocarlo. Si un gobierno se desenvuelve con dificultades constantes, desarrolla el músculo necesario para mantenerse y lograr sus objetivos, derrotando a sus enemigos.

O en otras palabras, “la revolución necesita el látigo de la contrarrevolución”, he escuchado decir al Presidente Chávez varias veces, citando no recuerdo a qué otro filósofo. Y la razón es la misma, necesita un látigo que la azote constantemente, para que no se duerma en sus laureles.

La Revolución Bolivariana inició sus pasos en medio de un torbellino de dificultades, y al menos en par de oportunidades pareció derrotada, o con muy pocas posibilidades de sobreponerse a la adversidad que la acosaba de momento (léanse golpe de 2002 y sabotaje petrolero de diciembre 2002 y enero 2003). Pero aún así, casi milagrosamente, la Revolución triunfó. Sin PDVSA, con un montón de militares traidores en sus filas, con gobernadores escuálidos gobernando algunos de los estados más importantes del país, entre otras cosas. A pesar de eso, la Revolución prevaleció.

Y como consecuencia, una serie de ganancias inauditas se sucedieron de manera consecutiva: ganamos a PDVSA (casi nada), se depuró la Fuerza Armada Nacional (al menos parcialmente), el mapa se tiñó de rojo en las elecciones regionales de 2004 (con las excepciones del Zulia y Margarita), la Asamblea Nacional también se tiño de rojo (sin excepciones), se fortaleció el aparato comunicacional con ViveTV, el canal de la Asamblea Nacional, TeleSUR, y recientemente la derrota de RCTV y el nacimiento de TVES. Todo esto, gracias a una oposición que siempre ha hecho honor al calificativo que Chávez le supo endosar hace tiempo ya: escuálida. La Revolución Bolivariana y su gobierno comenzaban a lucir inmensos, y la oposición, gracias a su propia torpeza, cada vez más incapaz. En cuestión de 3 años, la tortilla se había volteado completamente.

Los titiriteros de la oposición nacional, que están más allá de nuestras fronteras, seguramente se dieron cuenta de eso hace tiempo, y cambiaron su estrategia. Comenzaron a atacar la Revolución desde adentro. Las pruebas son evidentes: la volteada de PODEMOS, Didalco, Baduel… y les dió resultado: nos han infligido la primera derrota, después de casi una década.

Y por muchas cosas positivas que se le pueda ver al hecho (imparcialidad del CNE, talante democrático de Chávez, etc), ¡cómo ha dolido esa derrota, camarada! Particularmente la recibí como una patada en los testículos. Y si así lo sentí yo, me imagino cómo la habrá sentido nuestro Comandante. Por muy pírrica que haya sido, dolió.

Y por supuesto, Chávez tenía que salir a dar la cara, y demostrarle coraje a sus seguidores, no podía transmitirles desaliento y aires de derrota. Hizo referencia a la derrota del 4F, para evocar aquellos tiempos de la alborada de la Revolución, y levantar el ánimo. Repitió su genial y célebre por ahora… Pero le dolió la derrota. Horas después comenzó a decir que en el 2013 se tiene que ir del gobierno, y que tenemos una deuda con él, nosotros veremos si se la pagamos. Acusó el golpe. Es humano. Es comprensible. Confió en su pueblo, en sus seguidores, en las personas por las cuales estuvo a punto de entregar la vida… y le fallamos.

¡¿Dónde coño estuvieron los más de 5 millones de aspirantes a militantes del PSUV?!

Es inadmisible excusa alguna de parte de esos dizque “socialistas”. Hicieron que el PSUV tuviera su primera derrota antes de nacer.

Pero más allá de análisis y consideraciones vanas sobre las causas de la derrota, y de su lado positivo, este suceso histórico debe ser entendido como la señal, como el momento propicio, para lanzar una Misión muy importante, de cuyo éxito tal vez dependa el futuro de la Revolución… REVOLUCIÓN ADENTRO… o ¡Revolución dentro de la Revolución! Para preservar las conquistas del pueblo, para preservar PDVSA, TeleSUR, Petrosur, Petrocaribe… pero sobre todo, para preservar la Revolución Bolivariana con toda fuerza y esplendor, y lo que representa como corriente que amenaza con poner fin a la hegemonía imperial de los EEUU y la Unión Europea, y más aún, para fortalecer y emancipar definitivamente a nuestro sufrido pueblo lantinoamericano.

Los revolucionarios venezolanos verdaderos, debemos tomar consciencia del momento histórico que vivimos y, por ende, de nuestra responsabilidad histórica para con la humanidad: el planeta no aguantará 150 años más de imperialismo neoliberal norteamericano. Se perdió la oportunidad histórica de Bolívar, Artigas y San Martín, tal vez demasiado adelantados a su tiempo. Pero no podemos perder esta oportunidad, que ha estado tanto tiempo pujando por cuajar definitivamente, gracias a hombres como Fidel Castro, el Ché Guevara y todos los héroes de la epopeya emancipadora cubana; Salvador Allende, Juan Bosch, Daniel Ortega y los Sandinistas de Nicaragua, la resistencia armada de Colombia… y el hombre que logró amalgamar y fortalecer la izquierda a nivel mundial, nuestro Comandante Hugo Chávez, y la camada de presidentes que han surgido tras él, Evo, Lula, Rafael, Néstor, Tabaré.

Aprovechemos el mayor nivel de consciencia del pueblo, comparado con el de hace 150 años, el pueblo que Bolívar quiso liberar, pero no logró del todo. Aprovechemos las circunstancias históricas de debilitamiento actual del imperio norteamericano, en lo político, lo moral y lo económico (tal cual sucedió con el imperio español, hace 150 años), para completar la tarea, para lanzar una ofensiva permanente y blindada.

Pero antes, terminemos de blindar nuestra Revolución, dentro de ella misma. Para triunfar definitivamente sobre nuestro mayor enemigo (el imperio norteamericano), debemos hacer, nuevamente, que los enemigos internos parezcan inofensivos, incapaces de propinarnos la más mínima derrota, o mejor aún, de provocarnos la más mínima dificultad. Pero se necesitan hombres y mujeres revolucionarios de verdad, desapegados de los lujos materiales. Para que luego no se duerman en los laureles, aprovechando egoístamente los frutos de la revolución.

Nuestra revolución no puede tener ministros que vistan de marca, que conduzcan carros de precios exorbitantes. Necesita de hombres y mujeres que estén pensando siempre en el objetivo final: el nacimiento del socialismo, y el fin del imperio norteamericano neoliberal, para asegurar el desarrollo de estrategias y la creación continua de metas, sin otros límites que los que podrían imaginar hombres como Julio Verne, para que la revolución se mantenga en marcha, sin disminuir nunca el paso que debe llevar.

¡No nos amilanemos ante la derrota! Una derrota pírrica, por demás.

¡Revolucionemos la Revolución, y pongámonos el cielo como meta!

El que piense que estamos locos, preguntémosle, qué hubiera pensado hace 10 años, si le hubieran dicho que el pueblo llegaría a la Presidencia de la República, para recuperar PDVSA y enfrentar a la oligarquía de nuestro país, y hasta para decirle lo cabrón que es al mismísimo emperador de los EEUU, ¡en su casa!.

¡Vivan Bolívar y Chávez! ¡Viva Venezuela!

¡Venceremos!

jcuriven@hotmail.com


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