Revolución es decir: lo jurídico está sometido a lo político

Si bien Rousseau afirmó con convicción que prefería una libertad peligrosa antes que una esclavitud tranquila, en el marco del siglo de la ilustración, siglo del comienzo del final de las monarquías absolutas, de las autoridades inapelables por derecho divino, en el marco del proceso revolucionario venezolano y en aras de él, podemos afirmar que preferimos una revolución política permanente antes que una estabilidad jurídica conservadora. Porque en un proceso de transformación estructural de la sociedad, en una revolución, lo jurídico está supeditado (de buena gana sometido) a lo político.

En el marco del proceso de transformación (que se hace cada vez más revolucionario), la formación ideológica muchas veces no ha estado a la altura de la gran voluntad política que motoriza los cambios, realidad desde la que podemos afirmar que la práctica va por delante de la reflexión teórica. Luís Salamanca, en el Nº 26 de la revista Politeia aparecida en el 2001, afirma que “El desafío de la Constitución es el de avenirse con una realidad cambiante por naturaleza, como lo es la política, al mismo tiempo que la subordina”. Pero si hablamos de un proceso revolucionario pacífico, carácter sui generis si consideramos la historia de las revoluciones en Venezuela, Latinoamérica y el mundo, estamos hablando de un forcejeo mayor entre el momento jurídico y el momento político, entre la realidad constitucional y la realidad concreta. La Revolución Bolivariana arribó sin destruir las estructuras tradicionales del Estado, pero lo refundó y en este momento se plantea al mismo tiempo que adecuar lo jurídico a lo político, crear nuevas realidades.

Salamanca, en este sentido cita a Eliseo Aja: “Mientras la Constitución manifiesta una tendencia a la estabilidad y una aspiración a la permanencia, por su propia naturaleza normativa la realidad política experimenta cambios constantes”, afirmación que si la extrapolamos al proceso revolucionario se hace más contundente y real; afirmación que, si consideramos que el proceso venezolano tiene varias etapas donde se va transitando de etapas moderadas o reformistas a etapas más radicales y revolucionarias, nos arroja un resultado donde no puede sorprendernos que hayan surgido y vayan surgiendo, las reacciones del más rancio pensamiento conservador, preocupaciones de la más extemporánea mentalidad burocrática. Dicha mentalidad se ha venido reflejando claramente en los sectores académicos, clericales y en el reciente discurso del Sr. Raúl Baduel, actores que desde sus escenarios discursivos expresan casi en términos ideales una de las características de la burocracia definida por Max Weber en su afirmación:

“…una organización burocrática se caracteriza por relaciones de autoridad entre posiciones ordenadas sistemáticamente en un modo jerárquico, por esferas de competencia claramente definidas, por una elevada división del trabajo y por una clara separación entre persona y oficio…”

Entre los diversos autores que trataron este tema de la burocracia, es luminosa la sentencia de Antonio Gramsci cuando afirmó que “La burocracia es la fuerza conservadora más peligrosa”, lo que nos conduce a pensar que en el marco de la campaña por la aprobación de la propuesta de Reforma Constitucional (donde se reedita la afirmación que hace Salamanca en el ensayo aludido, donde este se plantea la importancia de la pregunta ¿Por qué tenemos y para que se redacta una Constitución? “Sobre todo en estos tiempos, caracterizados por una poderosa rebelión de la política frente al derecho constitucional”), los saltos de talanquera y reacciones epidérmicas serán comunes en el seno de los sectores de la derecha roja, evidente o subrepticiamente. No obstante, desde un punto de vista crítico, sin negar la importancia y trascendencia de la necesidad de aprobar la Reforma Constitucional para la construcción del socialismo, pareciera que dicha aprobación fuera a decretarlo. Y en este punto, dos afirmaciones que hace Salamanca en su ensayo resultan ilustrativas al respecto:

1. “Pero una cosa es el origen de las constituciones y otra su puesta en práctica”
2. “La Constitución no es un retrato de la realidad, sino una manera de diseñar la realidad…”

Si anteriormente afirmamos que en la Revolución lo jurídico está sometido a lo político, es cierto también que la adecuación de dicha realidad jurídica a la realidad política constituye el emplazamiento inequívoco al pueblo revolucionario a no esperar que la aprobación de la reforma cree una suerte de “socialismo constitucional”, es decir, a no esperar que surja un socialismo por generación espontánea si que nos pongamos a trabajar tomándole la palabra a la nueva Carta Magna. La constitución reformada, al tiempo que se adapta al momento político pretende crear nuevas realidades, realidades que al concretarse forcejearán de nuevo con el contrato social jurídico, haciendo necesaria otra reforma.

Los que votamos por Chávez el 3 de Diciembre del 2006 votamos por el Socialismo, pero para la construcción del mismo en un marco de democracia y libertad se hace urgente y necesaria la Reforma Constitucional, razón por la cual podemos decir que el voto del 2 de Diciembre seria un voto de reafirmación del voto del pasado 3 de Diciembre. Éste último fue un voto importante pero por la mitad, el próximo 2 le daremos complemento.

amauryalejandro@gmail.com





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