Tres Revoluciones: Un mismo destino Histórico

Los procesos de cambios revolucionarios que se están dando en América Latina tienen el signo de los nuevos tiempos, cargados de utopías, esperanzas postergadas y de renovados paradigmas, pero apuntando siempre al objetivo histórico de la Humanidad que no es otro que librar al ser humano de la esclavitud del capital y crear las condiciones materiales para su plena libertad y felicidad.

Tal como se sostuvo permanentemente, pero muy poco se tomó en cuenta en el siglo XX, el desarrollo histórico concreto de cada pueblo, determina el carácter de cada proceso revolucionario y las condiciones que harán posible tales cambios revolucionarios, sin dejar de considerar los efectos que sobre los procesos políticos particulares tienen acontecimientos de otro signos y en otras latitudes ( especialmente en estos tiempos de globalización) sobre las revoluciones nacionales.

La Revolución Bolivariana del comandante Hugo Chávez, la Revolución Cultural del dirigente social Evo Morales y la Revolución Ciudadana del profesor Rafael Correa, son tres procesos unidos en el espacio de América Latina y el Caribe, que tienen las especificidades del proceso sociopolítico de cada país, pero se unen en el origen común de la resistencia de los pueblos originarios en contra del etnocidio, las luchas del Libertador Simón Bolívar en contra del imperio español para edificar una sola Nación integrada por Repúblicas Hermanas y, en la reivindicación de los trabajadores y trabajadoras explotados por un capitalismo salvaje incapaz y sin voluntad de solucionar, en 300 años de vigencia, los más mínimos problemas del pueblo.

La revolución bolivariana en Venezuela nació como un proceso de refundación de las bases éticas, morales, políticas y materiales de la República, a partir de lo cual se edificara un nuevo Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia que le garantizara a todos las venezolanas y a todos los venezolanos la mayor suma de seguridad social, la mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad posible, como definió Bolívar el mejor gobierno; asumiendo en esta nueva etapa de su desarrollo con la propuesta de reforma constitucional, el inicio de la transición en la construcción del Socialismo del Siglo XXI.

En Bolivia, la Revolución Cultural es la síntesis y consecuencia de la confrontación de una parte de la histórica nación incaica que, inspirado en el legado de Tupac Amaru, pretende edificar la Justicia que se le ha negado en 300 años de explotación del colonialismo, el capitalismo y el imperialismo, recuperando el hilo histórico de los pueblos de Bolivia, en las condiciones irreversible del desarrollo histórico del Bolivia, América Latina y el planeta, para darle a los aymaras, quechuas y demás pueblos originarios, el digno papel que deben jugar en el concierto de los pueblos, naciones y etnias que constituyen la mezcla acrisolada asentadas milenariamente en estas tierras, declarando sin reservas que el destino de los pueblos originarios y demás pueblos de Bolivia y de toda la Humanidad, es el Socialismo y hacia allá están dirigidas las propuestas de país contenidas en el proyecto constitucional presentado a la Asambleas Constituyente por Evo Morales Ayma.

En Ecuador, con sus pueblos originarios marginados y su corrupta e incapaces elites políticas, que convirtieron el Estado y sus instituciones en sucursal de los partidos políticos y escenarios de las luchas sectarias de la oligarquía bananera por el control de la renta petrolera y el erario público; la Revolución Ciudadana esta dirigida a la construcción de un nuevo Pacto Social y Político indo-popular, que edifique un nuevo Estado Republicano y Democrático, en donde los derechos y garantías de los ciudadanos y los derechos de los pueblos originarios y la defensa y distribución justa y equitativa de la riqueza nacional, sean la plataforma de la nueva relación entre los gobernantes y los gobernados y

Base primaria de la construcción del Socialismo del Siglo XXI.

Estos tres proyectos, independientemente de sus tiempos y prioridades, tienen carácter de revolucionarios, por cuanto forman la parte original de un proceso dirigido a la transformación de las instituciones políticas y de aspectos fundamentales de la base productiva y distributiva de la sociedad y por que, su liderazgo y las fuerzas sociales que los sostienen, están convencidos que, aunque deben agotarse determinadas etapas del proceso de cambio, (debito social y étnico, nueva gerencia pública, democratización del sistema político, impulso al aparato económico, etc), es inevitable avanzar hacia la destrucción total del Estado burgués y en la construcción de un Estado y sociedad socialista, en donde se encuentren y unifiquen la voluntad histórica de los pueblos originarios, la fuerzas de la nueva clase trabajadora y demás sectores oprimidos y explotados, con las corrientes de la teología de la liberación, movimientos ecopacificistas, ecoambientalistas y antiglobalización opuestos al capitalismo y al imperialismo.

Aunque en sus fases iniciales estas tres revoluciones se nutren en una diversidad de pensamientos del nacionalismo burgués, el indigenismo, la socialdemocracia y el marxismo, inevitablemente es éste último la guía y el instrumento que les permite conocer e interpretar el funcionamiento del capitalismo y les da los elementos esenciales para producir los proyectos de cambio revolucionario hacia el Socialismo; no importa si hablamos del Socialismo del Siglo XXI, del Socialismo Indoamericano o del Socialismo Científico, por cuanto, cada uno de estas visiones tienen como denominador común, las ciencias del desarrollo histórico que explican el curso del desarrollo de toda la Humanidad.

yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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