La imposición autoritaria de una tesis política al PSUV es un escenario prácticamente irrealizable en las circunstancias presentes en el país e internacionalmente

Las informaciones de prensa dan cuenta de una supuesta imposición de los discursos del Presidente Chávez como base para el debate sobre la tesis del PSUV. Lógicamente tales alocuciones configuran un importante material de referencia. En ellas se refleja la praxis que ha venido desarrollando el Jefe del Estado, en su condición de líder de la revolución, para impulsar un cambio en las estructuras de la nación dentro de una orientación tendente a la materialización del pensamiento socialista en nuestra realidad. Se intenta con esta conseja crear la imagen de la construcción de un partido, sobre la base de la alienación psicológica de sus miembros, ya no como antes ocurría, para la satisfacción de los intereses de las clases dominantes, sino para las ambiciones personales de Chávez. Un cuadro de difícil realización en las circunstancias actuales existentes en el país y a escala internacional. Frente al escepticismo generado por la propaganda neoliberal hacia la política y a la experiencia mediata de nuestra población en cuanto a la acción de los viejos partidos, resulta poco probable que la gente admita la repetición de los viejos y gastados esquemas de adoctrinamiento.

Basta con observar el intenso debate que se desarrolla públicamente en los medios de comunicación sobre quines sostienen distintas concepciones sobre el socialismo, para desvirtuar semejante rumor. Se hacen evidentes en esas discusiones las diferencias entre aquellos que piensan que la tesis y el programa del partido deben tener un carácter científico dentro del marco de los conocimientos existentes sobre la conducta humana, y los que la imaginan como una postura metafísica que configure una escuela de pensamiento que alimente una praxis afincada en la estrategia. No son posturas irreconciliables que obliguen a pensar en la existencia de un germen secesionista congénito en la naciente organización política. Son posiciones complementarias que permiten el logro de consensos mediante los cuales se posibilita tanto la acción del partido como la del gobierno.

Obviamente la unidad de la organización depende, como en toda asociación humana, de la existencia de un agente interno de unión. Papel hasta ahora desempeñado por Chávez. Lo cual confirma lo que ya se ha hecho un sentir generalizado que vincula estrechamente la implantación del socialismo a la figura del Presidente. Pero el complemento de esta proposición señala que no hay “chavismo” sin socialismo también se convierte en un escenario probable. Su base política cada vez se convence del hecho que liga la paz y el bienestar de los venezolanos a un régimen político orientado dentro de la concepción humanista que ofrece el socialismo. Una posibilidad que depende de la cohesión del PSUV, función de Chávez y de la voluntad de sus miembros.

escruz@movistar.net.ve



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Alberto Müller Rojas


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