Perdóneme camarada José Roberto Duque

Escribo estas pequeñas líneas ante la interrogante generada en mi persona, luego de haber leído su columna “Si yo fuera escuálido” en el semanario Temas Venezuela, del pasado viernes 31 de agosto de 2007, y posteriormente publicado por nuestra página revolucionaria “APORREA”. Me estoy refiriendo al artículo titulado “¿Cómo (y por qué) discutir con el compatriota Chávez y seguir siendo chavista?”.

Como chavista al igual que usted, quiero expresar mi respaldo en casi todo lo que ha planteado en el referido artículo. Sin embargo hay dos asuntitos que no me permiten decir “Muerde y Afloja”, parafraseando un poco su extraordinaria y desaparecida columna, cuando utilizaba el seudónimo “Matías Jáuregui”.

El primer asunto Camarada Duque, va relacionada con su expresión “Yo soy chavista y libertario, y en el ejercicio de esta condición y de esta militancia le digo a Chávez que es un error votar en bloque por un cúmulo de propuestas (no es una propuesta sino varias), porque algunas de esas propuestas avanzan efectivamente hacia el socialismo (la reducción de la jornada laboral) y otras contienen un germen neoliberal y elitista inaceptable (el control sobre el Banco Central y la designación a dedo de vicepresidentes para las regiones)”. No entiendo cómo alguien de pensamiento progresista como usted, pueda decir que por el hecho de controlarse al Banco Central de Venezuela, se esté hablando de propuesta neoliberal. Bien sabemos lo estúpido que fuimos los venezolanos, cuando permitimos que el estado a través de los anteriores directivos del Banco Central, depositaran nuestras reservas en el Banco Mundial, para luego caer en la trampa y como unos verdaderos pendejos, acudir ante los chupasangre de la economía mundial, solicitando préstamo de nuestro propio dinero. Por otro lado, quienes se enquistaron en el BCV, hicieron su agosto y jamás permitieron, ni mucho menos pensaron, utilizar las reservas generadas por las riquezas petroleras, en programas sociales, aun cuando el país se estaba cayendo a pedazos. Hoy en cambio, tenemos un gobierno que ha implementado las misiones, con las cuales se han beneficiado cientos de miles, por no decir millones de compatriotas, con todo y las fallas que las mismas han presentado. Sería bueno echar un vistazo a las estadísticas para saber a ciencia cierta, ¿Cuántos venezolanos han salido de la oscuridad, porque no sabían leer ni escribir? ¿Cuántos han podido incursionar en una carrera universitaria? ¿Cuántos ancianos se han visto favorecidos por una pensión homologada al salario mínimo? ¿Cuántos venezolanos tenemos médicos de cabeceras? Y un sin fin de etcétera camarada. Soy de los que cree que todas estas cosas se han logrado, gracias al control que ha tenido el estado sobre el Banco Central de Venezuela.

El otro asunto que tampoco comparto con usted camarada Duque, va relacionado con la loable labor que vienen realizando los médicos cubanos en Venezuela. Quien le escribe, reside desde hace dieciséis años en Guarenas, y he mantenido junto a mi esposa Marisol, a dos extraordinarios médico en casa, desde octubre de 2003 hasta finales del año 2006. Uno de ellos llamado Osmel Guerrero, conoció a su segundo hijo (una hermosa niña), unos días después de cumplir su primer añito, que fue cuando pudo ir de regreso a su Patria, para tomar sus merecidas vacaciones. Actualmente conservamos en casa, al médico llamado Oreste Carballo, el cual continúa hacia su quinto año en el país. Usted dice que “aquella iniciativa hermosa que puso al pensar al pueblo que esto de verdad era una Revolución, se fue a la mierda, que los médicos van ahora de vaina dos veces a la semana a los consultorios”. Es allí donde le digo para su información, que en los consultorios, módulos y/o ambulatorios en manos de los galenos cubanos, ha bajado la afluencia de personas. La razón fundamental es que se ha cumplido con el propósito de cumplir con una medicina preventiva. Otra de las razones estriba en que ahora los pacientes se están dirigiendo hacia los C.D.I, donde por cierto, no ha mermado la afluencia de pacientes, incluyendo aquellos que provienen de sectores de la clase media.
Por todo lo anteriormente relatado, considero que la Misión Barrio Adentro, sigue siendo punta de lanza de nuestro proceso revolucionario. Por ello, llamo a que se ejerzan las contralorías sociales a través de los comités de salud de cada Consejo Comunal de nuestros barrios, para que no permitamos la degradación de tan importante misión.

Para finalizar camarada Duque, le manifiesto que no soy adulador irrestricto de Chávez ni de su equipo ministerial, por eso será que no lo veo como un cuerdafloja sin disciplina, incapaz de “acatar la línea” que se baje desde Miraflores o desde espacios más bastardos como el laboratorio de Diosdado y desde la derecha más asquerosa enquistada dentro del Gobierno. Es más, lo felicito porque pienso al igual que usted, que nadie debe activarnos un pen drive que nos muestre nuestra manera de pensar. Igualmente comparto sus inquietudes cuando expresa “hay mucho pueblo chavista arrecho, incómodo, desconcertado, confundido; asumiendo, padeciendo y analizando la disyuntiva más importante que se nos ha presentado en lo que va de milenio: ¿Cómo discutir y cuestionar las órdenes de Chávez y seguir siendo chavista? Comparto todo ello, pero bajo la óptica de no hacerle el juego a la derecha. De allí mi llamado a la reflexión, para que mantengamos la disciplina que debe tener todo aquel que se sienta revolucionario.
Mis saludos y mis respeto, camarada Duque.

¡Patria Socialista o Muerte!
¡Venceremos!

freddygermanp@yahoo.es


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Freddy Peña


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