Tras el 20M, el pueblo dice basta a la corrupción y le exige al gobierno, la recuperación del poder adquisitivo

Luego del 20M y tras la contundente victoria electoral que el pueblo chavista le propinó al proceso revolucionario, dándole con ello, una aplastante derrota al Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, nada más y nada menos que al Mayor Genocida de la Historia, se espera la RECUPERACIÓN DEL PODER ADQUISITIVO que nos suprimió el ataque de los tanques pensantes del imperialismo, a través de toda una conjura que armó con los lacayos apátridas de la oligarquía criolla en conchupancia con sus aliados internacionales. Si la referida recuperación no llega, vendrá una frustración que empeoraría la severísima crisis económica que padecemos las y los venezolanos. Sólo habremos tenido una especie de taima como decíamos las niñas y niños venezolanos cuando jugábamos "el escondite" o la "ere", vocablo que no existe en el diccionario de la lengua española, pero que seguramente era una especie de anglicismo que utilizábamos para referirnos al time inglés, cada vez que solicitábamos una breve pausa que interrumpía el juego infantil y la cual, una vez cumplida, permitía la continuidad del mismo. En aquella época, la única frustración que nos acontecía era el llamado que hacían nuestros padres para que fuéramos a comer o hacer alguna otra actividad, o porque simplemente se había cumplido el tiempo de permiso que otrora se establecía para los juegos con nuestras y nuestros compañeros de infancia. Hoy, esa frustración sería nefasta, trayendo consigo desencantos con el proceso revolucionario que erigió el Comandante Hugo Chávez. Para que la referida recuperación, sea posible, el gobierno del Presidente Nicolás Maduro tendrá que actuar con la mayor seriedad que el caso requiere. Seriedad que obliga a actuar con rigurosidad, sin que nos tiemble el pulso; es así como vendrán los cambios que el país reclama. Cambios que ya vislumbramos en los Abastos Bicentenarios; poco a poco, pero con miras a ir incrementando las provisiones que nuestro glorioso pueblo reclama. Esperamos que prosigan los suministros de alimentos que permitan, más temprano que tarde, el llenado de los anaqueles de todas las redes de supermercados en el país, tanto público, como privado. De la misma manera, ansiamos que lo mismo ocurra con las medicinas, los artículos de higiene y limpieza, los insumos y con los repuestos para los vehículos del transporte público y particular, entre otros productos que nos han desaparecidos. Así pues que estamos esperanzados, Dios mediante, venceremos. Entraremos por el camino de un país productivo que definitivamente romperá la dependencia del petróleo. Es esa la dirección para ir recuperando a la Patria. El Presidente Nicolás Maduro junto a todo el conjunto de gobernadores, alcaldes, ministros, Contralor (a) General de la República, Fiscal General de la República, Fuerza Armada Nacional Bolivariana, entre otras autoridades y entidades que conforman el estado venezolano, tienen el deber de acabar de una vez por todas, con los vicios que nos ha traído, esta plaga que hoy domina el escenario económico de Venezuela. El pueblo igualmente, tiene que estar entre los convocados para tan ardua lucha. La desaparición de todos los rublos finalizará cuando todos en un solo equipo, acabemos con el acaparamiento, la usura, el bachaquerismo, el contrabando de extracción de alimentos, medicinas, combustibles y el contrabando de extracción de nuestro cono monetario. No estamos ciegos como para no darnos cuenta que en todas las fechorías mencionadas, la complicidad de la Policías Nacional Bolivariana, las municipales y los militares de la FANB, han jugado un rol preponderante, así como también, los mercaderes de la banca privada y la banca pública.

El Estado en pleno, tendrá que actuar con severidad para acabar con todo este maremágnum que nos han traído los apetitos voraces de quienes se creen los dueños del mundo, por el solo hecho de ser los que dominan en todo el planeta, la producción y distribución de alimentos, medicinas y productos de limpieza e higiene, además de estar estrechamente vinculados con los magnates de la carrera armamentistas y sus perros de la guerra. Es una ardua tarea que debemos cumplir. Hoy, la ética y la moral nos obligan a demostrarle al país y al mundo, que estamos llenos de verdaderos sentimientos de amor patrio y revolucionario. Todos, en el equipo gubernamental, tendremos necesariamente que cumplir nuestras actuaciones bajo estricta disciplina revolucionaria; por lo tanto, obligados a ser coherentes en el discurso y en el accionar. El llamado es a hacer una verdadera revolución dentro de la revolución. Revolución con todas las "R" de las que tantas veces nos habló el camarada Chávez, pero que hasta el momento, no ha conocido siquiera la primera de ellas, la revisión, mientras que la rectificación y el reimpulso, han fracasado en el intento.

Atrás deberá quedar la falta de humildad que hemos observado en los camaradas designados en los gabinetes ministeriales y los de elección popular. Por ello, me voy a permitirles recordar una respuesta que diera el Comandante Tomás Borges en una conferencia, durante su paso por Caracas, luego de la derrota electoral en Nicaragua, ante una pregunta que le formuló "El Vikingo", un estudiante de Geología en ese entonces y posterior revolucionario: "Comandante, ¿por qué el Sandinismo fue derrotado?". ¿Saben cuál fue la repuesta de Tomás Borges? Todo un poema: "Porque perdimos la humildad". He aquí un extracto tomado del libro "Un Grano de Maíz" de Antonio Aponte y con el cual me identifico plenamente: "La pérdida de la humildad arrastra dos vicios: la ostentación y la soberbia. Estos pecados hacen mucho daño a una revolución. La ostentación trae el mal ejemplo, la desconfianza, el derroche: los carros, las prendas, las ropas caras, el reloj, casas suntuosas, son malas compañeras para la revolución. La soberbia vuelve ciegos y sordos a los dirigentes a cualquier nivel, no atienden a la masa, de ella se separan. Pero lo peor es que nubla la mente, impide el entendimiento, desprecia el estudio, cultiva la vanidad, se cree sabio, simula sapiencia, da todo por sabido, confía en ese raro invento que llaman "los saberes", éstos se transmiten por ósmosis, sin esfuerzo. La soberbia impide la discusión. ¿Si todo se sabe, para qué discutir? La discrepancia necesaria para el debate se califica de desobediencia, los argumentos contrarios se descalifican. Las advertencias de la necesidad de corregir el rumbo, son atrevimientos de "loquitos" ¿Cómo se va a equivocar quien todo lo sabe? Las alertas de las amenazas del imperio son desestimadas, las encuestas todo lo cubren".

Para finalizar, voy a pedirle al Presidente Maduro, como líder de nuestras luchas, pensar y actuar con sabiduría. Se acabaron los chistes, pues, esta grave situación por la que atravesamos, no admite chistes, menos, si son malos. Nuestro mandatario debe mostrar toda la seriedad que el caso amerita. Actuar pensando siempre en no causarle molestias que lo que hacen es aumentar los terribles sufrimientos que hoy padece el glorioso pueblo de Venezuela, por poder adquirir, ni siquiera cubrir, los más elementales productos para su alimentación, así como tampoco las medicinas y los insumos para la higiene y la limpieza. Este pueblo que hoy reclama "RECUPERACIÓN DE NUESTRO PODER ADQUISITIVO", por lo tanto le dice:

· Basta de permitir las burlas de todos los mafiosos que hoy comercian con la vida de las y los venezolanos. Basta del otorgamiento de Divisas para quienes constantemente se han burlado del Pueblo: Lorenzo Mendoza y su combo de empresarios, como máximos exponentes de la oligarquía parasitaria chupasangre que durante toda la vida, ha arruinado al país.

· Basta de blandenguerías y cerremos la frontera con Colombia y demás zonas limítrofes que contribuyen con la pérdida del país e impiden la referida recuperación.

· Basta de militares y policías corruptos que permiten todos los vicios que nos asfixian económicamente, es más, sabemos que hay pesos pesados (militares) involucrados en los desmesurados aumentos de los productos.

· Basta de Politiqueros que perdieron la humildad al no actuar como verdaderos revolucionarios y enlodan todas las instituciones del país.

¡INDEPENDENCIA, ES PATRIA SOCIALISTA!

¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

PD: Perdónenme aquellas y aquellos camaradas que son las excepciones del caso, pues siempre las hay.



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Freddy Peña


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