El diario de Oscar Heck – el 13 de junio del 2024

Todos estos días, caminando por las playas vendiendo mis chucherías para compensar por mi miserable pensión de solo $3,50 mensuales ($9,60 mensuales con los bonos), viendo las aguas negras por todos lados, las tuberías rotas, la infraestructura y los edificios cayéndose a pedazos por falta de mantenimiento, la destrucción de las propiedades del Estado que rehacen de nuevo después de su deterioro, y el constante y repetitivo cierre y quiebra de pequeños negocios y “emprendimientos” por todos lados, y, escuchando a la gente hablar de créditos (préstamos) y de finanzas y de economía como si supieran de qué estarían hablando, he estado pensando en dos fenómenos venezolanos en particular.

Para culminar o consolidar mis pensamientos, anoche me llamó una amiga para decirme más o menos lo siguiente:

“Aquí en mi ciudad, la alcaldía y la gobernación viven y proliferan políticamente --- llenándose sus bolsillos al mismo tiempo --- en base a la destrucción y la reconstrucción de la infraestructura de la ciudad que ellos mismos permiten que se deteriore en primer lugar al no hacerle el debido mantenimiento. Prefieren dejar que las cosas se caigan a pedazos para después reinvertir dinero del Estado (nuestro dinero) contratando repetitivamente a sus panas (compinches) --- probablemente embolsillando un porcentaje ellos mismos personalmente al mismo tiempo --- para enseguida jactarse políticamente de ‘sus’ obras, o de ‘sus’ ‘obras nuevas.’ Es un negocio. Son unos desgraciados, deshonestos, ladrones e irresponsables. Y lo hacen frente a nuestras propias narices, como si eso fuera normal, mientras nosotros nos morimos de hambre y de enfermedades curables. Además, como para aparentar y hacerle campaña electoral al actual presidente de Venezuela (con nuestro dinero), justo antes de las venideras elecciones presidenciales, invierten un dineral (nuestro dinero) en una clínica médica llamada, Con Maduro +, esto, cuando no hay insumos ni servicios médicos básicos en nuestros hospitales del Estado. CDM.”

Al escuchar esto, se me concretizo la idea.

Como algunos de ustedes saben, trabajé en la Guerra del Golfo en la ámbito de la logística de guerra, lo cual incluía el transporte de mano de obra barata (esclava) desde Bangladesh e India para la reconstrucción, y también estuve presente en tres golpes de estado militares, dos en Haití y uno en el Sudan, además de haber estado presente durante un inmenso ataque terrorista que destruyó gran parte de un complejo de viviendas y operaciones militares de EEUU en Al Kobar (Arabia Saudita) en el año 1996.

Bueno, una cosa que aprendí durante esa época de mi vida, fue que uno de los mayores y más lucrativos negocios de guerra, es la reconstrucción de la infraestructura y de los edificios y negocios destruidos por las armas de guerra que fueron vendidas (usadas) en primer lugar precisamente para causar la destrucción (para enseguida reconstruir), y en particular, la masiva destrucción causada por las bombas.

Ese negocio de reconstrucción es básicamente el mayor negocio post guerra, y, si no me equivoco, es el más lucrativo.

Por ejemplo, solo la reconstrucción de Ucrania hoy después de la reciente guerra, la cual ha sido pequeña en comparación con otras guerras, se estima a más de 200 mil millones de dólares, mínimo.

Ver: https://insight.kellogg.northwestern.edu/article/post-war-reconstruction-good-investment

Imagínense entonces, ¿cuánto costará la reconstrucción de Palestina, y quienes se beneficiarían de esos contratos?

Bueno …

Es entonces, al pensar sobre todas estas cosas, que hice el paralelo entre el “sistema” de gobernanza venezolano y el negocio de guerra, la reconstrucción, ese gran negocio venezolano de las clases dominantes y gobernantes de nuestro país, el cual esencialmente equivale al negocio más lucrativo de guerra, o sea, equivale a la reconstrucción de lo que ha sido destruido (la infraestructura del país, etc.), y así se lo expresé a mi amiga.

Por eso ellos permiten que todo se caiga a pedazos en primer lugar, para enseguida ellos poder reconstruir y hacerse ricos con esos contratos, repitiéndolo una y otra vez, todo pagado con el dinero del Estado (nuestro dinero).

La segunda cosa en la cual he estado pensando desde hace tiempo, y eso mi amiga y yo lo discutimos anoche también, es el hecho de que la enorme mayoría de los venezolanos y las venezolanas no saben nada sobre la contabilidad, no tienen ni la menor idea, y aquí incluyo buena parte de las clases media regulares también, es por eso que los pequeños negocios generalmente fallan, y son miles y miles que fallan, o sea, no duran, simplemente por no saber contabilizar, pero, no por culpa de ellos, sino por culpa de la severamente anticuada, retrasada, y torcida educación colonialista que tenemos aquí en nuestro país, la cual asegura que nadie excepto la élite empresarial y las clases dominantes y gobernantes de nuestro país sepa nada al respecto, esto, con el fin de que las mayorías se mantengan, de generación en generación, básicamente totalmente ignorantes al respecto, mientras las minorías que conocen la contabilidad compran las bancarrotas (quiebras) a precio de gallina flaca como dicen aquí en Venezuela, enriqueciéndose ellos en base a la ignorancia de quienes no entienden nada sobre la contabilidad.

La contabilidad debe ser enseñada desde la primaria, a todos, ¿saben por qué?, porque la contabilidad ha sido la base fundamental de absolutamente todo lo que ocurre en todas las civilizaciones del planeta desde hace por lo menos 6.000 años.

La contabilidad es la base fundamental que explica todo lo que ocurre entre los seres humanos, por ejemplo, la compra y venta, el trueque, el avance de dinero (préstamos por ejemplo), el pago y cobro de intereses, las promesas, como por ejemplo las garantías de pago, o cuando fiamos, etc., lo cual influye directamente, emocionalmente, y psicológicamente, pero de manera física, sobre cada uno de nosotros todos los días (la falta de dinero, cuánto debemos y a quién, la asociada preocupación, el desespero, la incertidumbre, las peleas, etc., y aun la venganza y los asesinatos, y cosas así).

Es que, cuando uno no sabe contabilizar, el dinero cae siempre en manos de quienes saben contabilizar, así funciona el asunto. Por ejemplo, yo no compro nada de marca, ¿por qué?, bueno … ¿por qué carrizo yo le voy a dar el poco dinero que tengo a alguien que ya tiene muchísimo dinero?

¿Ven a qué me refiero?

Cada vez que uno compra algo de marca, uno se empobrece más mientras enriquece aún más a un rico.

La contabilidad es el instrumento que permite contar todo (contabilizar), incluso permite determinar el valor de las cosas en tiempo real e incluir esas valorizaciones dentro del sistema de contabilización (un buen ejemplo es, la valorización de lo que uno tiene en comparación con las variables tasas de cambio entre el bolívar y el dólar).

Sin entender estas cosas --- las cuales son fáciles de entender porque forman psicológicamente y aun genéticamente parte integral de nuestras vidas cotidianas (pero no nos damos cuenta) ---, cualquier negocio o cualquier “emprendimiento” fallará a mediano o a largo plazo, así como ocurre a nivel nacional aquí en Venezuela todo el tiempo, es un fenómeno que es fácilmente confirmado por el cierre constante de pequeños negocios, abastos, tiendas, cybers, servicios de fotocopias, peluquerías, loncherías, puestos de empanadas, quioscos, etc.

Si se han dado cuenta, aquí en Venezuela, casi todo los pequeños negocios duraderos (exitosos) son administrados por extranjeros o por venezolanos de ascendencia extranjera que aprendieron lo que es la contabilidad, o sea, esos exitosos negocios son generalmente administrados por árabes, judíos, chinos, portugueses, españoles, italianos, etc.

¿No es así?

Sí lo es.

Por otro lado, casi todos los negocios administrados por venezolanos y venezolanas de crianza (colonialista) únicamente venezolana (el 80% o más de nuestra población), fallan o no duran mucho, ¿por qué?, bueno, porque la contabilidad no forma parte de nuestra cultura, ni tampoco forma parte de nuestra educación básica, y eso, precisamente, le conviene perfectamente a la élite empresarial venezolana y a las clases dominantes y gobernantes de nuestro país.

¿Por qué creen ustedes que el Estado venezolano está tan entusiasmado con la promoción del “emprendimiento popular?”

¿Ustedes creen que ellos lo hacen por nuestro bienestar?

No señor.

Todo lo contrario.

Ellos (el Estado y sus compinches) no pierden ni un centavo cuando, por ejemplo, los créditos (préstamos) no son repagados por los “emprendedores populares,” no señor, ellos ganan porque ellos simplemente compran los “emprendimientos” fallidos a precio de gallina flaca y con eso remontan sus propios negocios exitosos administrados por gente que conoce la contabilidad, entonces, por ende, más que promueven el “emprendimiento popular” dentro de una población que no sabe nada sobre la contabilidad (el 80% de nuestra población o más), más ellos se benefician.

En parte, es precisamente por eso que existe hoy un tremendo abismo de desigualdad social y económica entre el 80% y el 20%, y se empeora más cada día.

Así, más o menos, se lo dije a mi amiga.

Es por eso que Chávez, en sus Aló Presidentes, siempre enfatizaba el saber, el entendimiento, las matemáticas, la precisión, la contabilización, y la consciencia del no despilfarro, y cosas así, es que, él quería que todo el mundo entendiera, poco a poco, la contabilidad, tanto así que él castigaba públicamente a sus ministros (bien “educados” además) cuando él les pedía de contabilizar las obras del Estado y se hacían los locos o no eran capaces de contabilizar correctamente por ser los ignorantes que eran en términos de la contabilidad, no todos, pero muchos.

Eso es todo por ahora.

Gracias.



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Oscar Heck

De padre canadiense francés y madre indígena, llegó por primera vez a Venezuela en los años 1970, donde trabajó como misionero en algunos barrios de Caracas y Barlovento. Fue colaborador y corresponsal en inglés de Vheadline.com del 2002 al 2011, y ha sido colaborador regular de Aporrea desde el 2011. Se dedica principalmente a investigar y exponer verdades, o lo que sea lo más cercano posible a la verdad, cumpliendo así su deber Revolucionario ya que está convencido que toda Revolución humanista debe siempre basarse en verdades, y no en mentiras.

 oscar@oscarheck.com

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