Coordenadas proletarias de la historia insurgente

Una de las características universales de todo proyecto político es la recurrencia al pasado para justificar las bondades de su doctrina. El conocimiento de la historia y su pedagogía, sirven para legitimar las propuestas políticas, así como también, para justificar los programas de la acción política. No existe proyecto político sin legitimación historiográfica. En tal sentido:

….no es de extrañar que quienes aspiran a dirigir la polis sean tan sensibles a poseerla y a domeñarla. Ni tampoco es sorpresa alguna que deseen que la explicación histórica finalmente elegida esté bajo su potestad para ser transmitida (o impuesta) al resto de la ciudadanía a través de la palabra, la escuela, los libros o los diversos medios de comunicación. Aunque no lo digan, son muchos los políticos que creen que para llevar a buen puerto sus proyectos ideológicos es necesario monopolizar el pensamiento histórico(Roberto Fernández . HISTORIA Y SOCIEDA.http://www.ub.edu/histodidactica/index.php?option=com_content&view=article&id=67:historiografia-y-sociedad&catid=17:historia-y-nuevos-paradigmas&Itemid=103)

En la historia politica venezolana, la producción historiográfica ha estado sujeta tanto a los proyectos liberales, dictatoriales como a los socialdemócratas. Esto se explica porque según el criterio de Carrera Damas "…los pueblos son inclinados a buscar un refugio para sus angustias en lo que consideran lo más glorioso de su pasado."( Anatólio Medeiros Arce y Losandro Antonio Tedesch "El culto a Bolívar y la historiografía venezolana: talla con el historiador Germán Carrera Damas". Recibido el: 13/7/2015. Aceptado el: 10/2/2016**

https://www.historiadahistoriografia.com.br › artic).

Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez. Eleazar López Contreras, Marcos Pérez Jiménez y los políticos del Puntofijismo fueron grandes cultores del bolivarianismo como expediente de legitimación histórica.

El derrocamiento del gobierno encabezado por el general Isaías Medina Angarita entronizo a los adecos en del poder en 1945. En el trienio adeísta (1945-1948) emergió la propuesta historiográfica de este partido de la mano de su líder fundamental Rómulo Betancourt quien afirmo que la historia del siglo XX venezolano presentaba dos caras diametralmente opuestas: una oscurantista, atrasada y antinacional representada por el militarismo gomecista y posgomecista, y otra, democrática y nacionalista representada por la obra de gobierno que se iniciaba a con los adecos en el poder. Para este líder, la luz del desarrollo económico y de la democracia política nació en 1945 con el golpe al General Medina Angarita; la historia anterior era el medioevo venezolano. Esta visión historiográfica no solamente sobrevive hasta nuestros días, sino que también contamino la producción historiográfica de la izquierda venezolana.

La revolución bolivariana encabezada por Hugo Chávez repitió el mismo sesgo historiográfico de las administraciones políticas anteriores, acudiendo al pasado para legitimar su proyecto político; el culto a Bolívar encontró nuevos aires, ahora reforzado con el culto a Ezequiel Zamora. La intención declarada del máximo líder de la revolución, fue poner el conocimiento histórico al servicio de las clases más humildes del país, y no al servicio de la oligarquía como había sido hasta el presente.

Paradójicamente, la utilización del pasado con fines politicos-pedagogicos, para cimentar la revolución bolivariana liderada por el comandante Chávez desde la plazas publica, presenta algunos rasgos que es necesario discutir, porque pueden terminar deslegitimando este proyecto histórico. Entre estos sesgos destacan los siguientes:

1.-Endiosamiento de la figura del Libertador al presentarlo como un genio infalible y por tanto, incapaz de comedor errores. Bolívar fue un pensador del siglo XVIII, imbuido del credo liberal y bien lejos de los grandes acontecimientos del siglo XIX, tales como las grandes convulsiones políticas de Europa decimonónica, la Comuna de Paris y la segunda revolución industrial, úteros históricos del pensamiento proletario. La idea bolivarianas integracionistas y su economía política de los recursos naturales deben ser revisadas con ´prontitud.

2.-Distorsionamiento de la figura de Ezequiel Zamora presentándolo como adalid libertario de los explotados de la Venezuela de mediados del siglo XIX, desconociendo que Zamora fue un redomado esclavista que no dudo en pedir indemnización por sus esclavos, cuando se aprobó la ley de abolición de los esclavos(C.Carmona. Ezequiel Zamora y sus esclavos. https://www.elimpulso.com/2015/06/22/ezequiel-zamora-y-sus-esclavos/)

3.-Una visión adeca de la historia contemporánea de Venezuela, sobre todo en lo referente a los gobiernos gomecista y pos gomecistas.

4.-Una visión del pasado permeada por la epistémica positivista, a saber:

a)Un pasado histórico protagonizado par grandes hombres hacedores de historia; o sea un pasado histórico que valoriza los fenómenos políticos

b)Un pasado histórico bien lejos de lo contemporáneo y del acontecer inmediato; cuando el mundo contemporáneo e inmediato acogotan el devenir de este país y c)el intento de convertir la historia llamada insurgente en historia oficial con todos los riesgos que tal intento significa.

El año pasado el gobierno madurista convocó a eventos nacionales e internacionales de historia insurgente, donde los rasgos liberales de dichos cometidos estuvieron presentes. Por consiguientes y ante la necesidad de poner el conocimiento histórico al servicio de los explotados de Venezuela y el mundo, haciendo de la historia insumo de primer orden para la ingeniería social de un proyecto libertario, proponemos las siguientes coordenadas proletarias que deberían sustantivar la historia insurgente:

I.- La historia insurgente debe ser anticapitalista/antiimperialista

La Venezuela de los tiempos que corren esta atravesada por una triple crisis civilizatoria, a saber: la crisis estructural del sistema-mundo capitalista, la desaparición del modo de producción asiático moderno, mal llamado socialismo real y la crisis agónica del capitalismo rentístico que nos legó el petróleo. Estos tres fenómenos ejemplifican la situación actual que experimenta el régimen del capital planetario. En atención a semejante situación societal, la historia insurgente a construir en estos linderos, tiene necesariamente que abocarse, a desentrañar la cuestión del capitalismo rentístico criollo que ha llevado a la población a niveles de miseria económica siderales. Al mismo tiempo, la historia insurgente debe priorizar la contradicción entre el capital y el trabajo, tanto en el orden interno como en el internacional, haciendo del antiimperialismo/antineoliberalismo una bandera al servicio de los intereses coyunturales y estratégicos de las clases trabajadoras. El imperialismo neoliberal tiene una base nacional que la historia insurgente debe develar. En este mismo orden de ideas debemos recordar que :

En Venezuela, hay que decirlo claramente, el neoliberalismo nunca ganó elección alguna, quienes propusieron abiertamente o por sutileza políticas gubernamentales de libre mercado han sido históricamente rechazados por la población venezolana. Los intentos de la burguesía nacional por llevar al gobierno a hombres de pensamiento liberal como Uslar Pietri, Pedro Tinoco, Diego Arrias, entre otros, han fracasado(Pedro Rodríguez Rojas. Venezuela: del neoliberalismo al socialismo del sigloXXI.

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-77422010000200009)

II.-La historia insurgente debe asumir la economía política marxiana

La condición primario-exportadora del país hunde sus raíces en el pasado colonial. En el periodo posindependentista se atornillo esta condición a través del cacao y el café y luego en el siglo XX con el petróleo, la exportación de naturaleza llego al paroxismo. Semejante condición fue la que nos asignó la división internacional del trabajo y la economía política clásica con su expresión de la ley de las ventajas comparativas. En consecuencia, la economía venezolana desde su expresión colonial hasta la explotación petrolera ha sido rentista tanto en renta diferencial como absoluta.

De manera inconcebible la izquierda venezolana no capto estos ragos fundamentales de la economía nacional en los primeros cincuenta años de vida petrolera. La explicación parece estar en que esta izquierda fue presa de un obstáculo epistemológico, representado por la teoría económica con la que intentó acercarse a la cuestión petrolera, o sea, la economía neoclásica, la cual no contempla la naturaleza como factor productivo. En otras palabras, esta izquierda se aproximó al estudio del petróleo, dándole la espalda a las grandes contribuciones del dúo Marx-Engels en relación a la categoría renta de la tierra. Por consiguiente:

Resulta por ello sorprendente que siendo la renta del suelo una categoría económica importantísima en las relaciones existentes entre los países capitalistas desarrollados y todo el Tercer Mundo, y siendo a su vez básica y determinante en él análisis de la economía venezolana anterior y actual, en toda la literatura estudiada por nosotros para la elaboración de esta obra, la expresada categoría de la renta del suelo esté ausente en todas las exposiciones , y en toda la discusión marxista internacional.(Angel. J. Marquez. El imperialismo petrolero y la revolución venezolana-Caracas. Fondo editorial Salvador de La Plaza, Tomo I. 1975. p.8)

Siendo la economía política marxiana la que a través de la teoría del valor-trabajo, de la renta del suelo y del intercambio desigual, nos permite dilucidar la cuestión petrolera y dado que el petróleo le quedan varias generaciones de vida, proponemos que la historia insurgente asuma la economía política marxiana como paradigma teórico de la realidad económica nacional.

III.-La historia insurgente debe acudir al pasado para subvertir el presente

La agonía del capitalismo rentístico que nos legó el petróleo se inició en 1983, pero ha alcanzado su máxima expresión en los años 2013-2023. En estíos diez años han ocurrido fenómenos económico-sociales desconocidos en gran parte del planeta. El PIB ha caída casi en un 80 por ciento; el salario ha perdido en 99 por ciento de su valor, la devaluación del bolívar ha superado la alemana de los años veinte del pasado siglo; la pobreza crítica ha alcanzado cifras cuarto republicanas y gran parte de la población, casi siete millones de compatriotas han abandonado el país. Tal descalabro societal obedece tanto a factores exógenos (asedio imperial) como a causas internas. El historiador insurgente no puede darle la espalda a esta lacerante realidad; debe poner su sapiencia al servicio de la subversión de semejante estado de cosas y ponerse al servicio de las clases explotadas de la nación. No podemos entender que países asediados por el imperialismo como Cuba e Irán tengan hoy niveles de vida superior al nuestro y que países como Haití y El Salvador dispongan de salarios mínimos superiores al de Venezuela. Por consiguiente, proponemos que el campo notico de la historia insurgente debe ser acudir al pasado para subvertir el presente signado por la agonía del capitalismo rentístico. Es decir: "Se trata de no ver al capitalismo como una etapa más del desarrollo histórico, sino como el sistema de explotación en el que vivimos y contra el cual insurgimos". (Luis Felipe Pellicer y Simón Sánchez,. La historia insurgente plantea una historiografía de la liberación. Revista Memoria de Venezuela.

https://memoriasdevenezuela.wordpress.com/2017/11/03/la-historia-insurgente-plantea-una-historiografia-de-la-liberacion/)

IV.-La historia insurgente debe ser un cañón de futuro/historia-acción

En la actualidad existe como opinión universalmente aceptada que los pueblos sin historia están condenados a repetir sus trágicos errores. Un pueblo sin historia es un pueblo sin identidad. Es más, los imperios del sistema mundo capitalista desde el siglo XV, le han impuesto a los pueblos invadidos de la periferia a través del colonialismo, la política del culturicidio, o sea, borrarle su memoria histórica para así someterlos más fácilmente. Hoy el capital imperial en su fase financiera neoliberal viene imponiendo la cultura del presentismo, es decir, la idea de que lo que existe es un infinito presente, pues, el pasado e imposible de conocer científicamente.(Lucha de clases. La miseria de la posmodernidad. 19 Agosto 2018. http://www.luchadeclases.org/teoria/112-materialismo-dialectico-y-filosofia/2811-la-miseria-de-la-posmodernidad.html

Frente al culturicidio/historicidio que viene imponiendo el capital transnacional a la periferia del sistema, la historia insurgente a elaborar en estos linderos de apuntar en las siguientes direcciones:

1.-Rescatar del pasado local, regional, nacional y planetario, todos aquellos logros alcanzados por nuestros pueblos, con el fin de construir la utopía redentora de la asimetrías sociales que han afectado a la humanidad, desde que apareció la división social del trabajo y su corolario, la propiedad privada de los medios de producción.

2.-Concientizar a nuestro pueblos sobre las posibilidades reales que tiene frente al capital transnacional, donde la lucha por la defensa de las riquezas territoriales y la dignificación salarial, sean los objetivos políticos en el corto y mediano plazo. Se trata de ofrecer soluciones posibles ante desviaciones voluntaristas que pueden conducir a grandes frustraciones históricas.

3.-Hacer de la historia-acción el arma prioritaria de la violencia como partera de los grandes proceso históricos. El gran caño de futuro de este pueblo debe estar constituido por el acumulado histórico de nuestra nación.



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Humberto Trompiz Vallés

Historiador y profesor universitario jubilado, especializado en historia petrolera de Venezuela.

 htrompizvalles@gmail.com      @trompizpetroleo

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