A él no le duele nada

Después de 14 días de:

- Covid
- una grave infección respiratoria
- dos crisis de insuficiencia cardiaca (una que casi me mató otra vez)
- otro ataque de mi enfermedad (porfiria aguda intermitente)
- 11 apagones, entre estos de hasta 12 y 22 horas seguidas
- un robo en mi taller por parte de un vecino mientras yo estaba enfermo
- la pérdida de 10% de mi dinero en bolívares a raíz de la inflación …

… y después de haber leído, cuando pude, algunas noticias aquí en Aporrea, se me ocurrió algo, algo que me ha tocado el alma hasta dañarlo de manera, creo, permanente.

A mí me duele todo.

Es como una especie de trauma espiritual que me secuestró el alma al darme cuenta de la profundidad y la gravedad del caso, en mi estimación por supuesto.

Cuando uno observa el comportamiento del actual jefe de Estado venezolano desde que empezó a gobernar en el 2013, uno se da cuenta de lo siguiente (visto desde mi punto de vista), entre otras cosas, que:

1- él miente intencionalmente y regularmente,

2- él generalmente no cumple con su palabra,

3- él siempre le echa la culpa a los demás,

4- él abusa de su poder,

5- él jamás realmente asume su responsabilidad.

¿Verdad?

Sin embargo, hay una característica o comportamiento fundamental que en mi opinión (y en la opinión de muchos médicos) determinaría precisamente qué tipo de persona él sería en comparación con la mayoría, digamos en comparación con la norma, y eso es que --- en base a mi percepción --- él hace todas estas cosas, de mentir, de no cumplir, de echarle la culpa a los demás, de abusar de su poder, y de jamás realmente asumir su responsabilidad, con una falta total de compasión, empatía, o remordimiento, y esto es muy grave.

O sea, que yo haya notado, él siempre se comporta sin absolutamente ninguna demostración de compasión o de consideración por los sentimientos de los demás, ni tampoco sentiría remordimiento (o por lo menos no lo demuestra), o sea, a él no le duele nada, y así lo percibo.

Esto es muy grave.

¿Por qué?

Bueno, porque esta es la principal característica de una persona que sufre del trastorno de la psicopatía, el cual se encuentra (activado):

- en la población en general en alrededor de una persona de cada 100 (1%),

- en por lo menos un 20% de la población carcelaria (1 de cada 4 o 5 personas), e

- igualmente en por lo menos 20% de los lideres políticos y empresariales del planeta.

Que yo sepa, en casi 10 años gobernando este país:

- él jamás ha sinceramente pedido disculpas por absolutamente nada, aunque fuera su propia culpa,

- él jamás ha demostrado absolutamente ningún remordimiento o reconcomio por el daño que él mismo, como jefe de Estado, ha infligido sobre millones de inocentes,

- él jamás ha demostrado ni una sola gota de tristeza por el sufrimiento de su Pueblo, por su desespero, por su ansiedad, por su miedo e incertidumbre,

- él jamás ha llorado ni una sola pequeña lágrima por los cientos o miles (no se sabe cuántos) de venezolanos y venezolanas inocentes secuestrados, violados, ahogados, asesinados, o muertos de infartos en su intento para salir de este país en búsqueda de una vida digna … ni los ha mencionado, como si no existieran,

- él jamás ha demostrado ni una sola gota de emoción, de humildad, o de compasión con respecto a los millones de venezolanos y venezolanas inocentes, nosotros quienes hemos estado enfermándonos y muriéndonos de manera regular y continuada desde hace casi 10 años aquí en Venezuela debido a la crónica desnutrición y a la falta exacerbada de medicamentos o de aun una mínima atención médica de calidad, como si fuéramos totalmente insignificantes y que no tuviéramos dolor alguno,

- él jamás ha demostrado ni piedad ni misericordia ni vergüenza, ni absolutamente nada al estilo, con respecto a los salarios de esclavos que él mismo ha impuesto vía decretos presidenciales sobre por lo menos 80% de la población,

- él jamás ha expresado ni una sola pizca de dolor por el HECHO de que millones de venezolanos y venezolanas inocentes sufrimos todos los días (aparte de la salud y la desnutrición crónica) de la cada-día-empeorando falta de los servicios más básicos del planeta, como el agua potable, la luz, el internet, el transporte, la gasolina, etc., como si a nosotros eso no nos haría falta, como si no fuera necesario,

- él jamás ha demostrado compasión por nadie,

- él jamás ha expresado pésame por nadie,

- él jamás ha demostrado empatía por nadie.

¿Me equivoco?

No creo.

Igual a cualquier psicópata, a él no le duele nada.

Así lo veo.

ADDENDUM: Y esa es mi opinión, tal vez que me equivoque y que él no sería ningún psicópata, pero lo dudo, las evidencias abundan. Ahora, que nadie me venga con esa porquería de promover el odio, no señor, esto no tiene absolutamente nada que ver con el odio, tiene que ver con un posible trastorno médico comprobable, nada más. Es igual como cuando una persona sufre de epilepsia, o de diabetes, o de porfiria, esos son trastornos bioneurológicos, son condiciones médicas, o sea, si alguien sufre de estas cosas, bueno, es porque sufre de estas cosas, no porque alguien los odiaría.



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Oscar Heck

De padre canadiense francés y madre indígena, llegó por primera vez a Venezuela en los años 1970, donde trabajó como misionero en algunos barrios de Caracas y Barlovento. Fue colaborador y corresponsal en inglés de Vheadline.com del 2002 al 2011, y ha sido colaborador regular de Aporrea desde el 2011. Se dedica principalmente a investigar y exponer verdades, o lo que sea lo más cercano posible a la verdad, cumpliendo así su deber Revolucionario ya que está convencido que toda Revolución humanista debe siempre basarse en verdades, y no en mentiras.

 oscar@oscarheck.com

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