Nuevo Socialismo del sglo XXI y saberes contrahegemónicos: una alternativa para luchar por la vida digna

El nuevo Socialismo del siglo XXI implica invención y superación crítica, tanto de las prácticas teóricas, políticas, económicas, jurídicas, ideológicas, estéticas, éticas y culturales como de los errores y fracasos del viejo Socialismo Burocrático del siglo XX.

El nuevo Socialismo exige una nueva praxis revolucionaria, sustentada en concepciones pluralistas-radicales y nacional-populares del bien común, la justicia, la igualdad, la libertad y la liberación social.

Las tradiciones nacional-populares son las matrices simbólicas desde donde nacen las pulsiones de resistencia, la impugnación y la esperanza que movilizan la construcción de alternativas radicalmente democráticas al orden capitalista.

Diversidad de pensamientos contra-hegemónicos, convergencia socialista para la unidad democrática de la acción revolucionaria, desde aquí se abren vías insospechadas de movilidad revolucionaria. Han muerto las citas de autoridad, los textos sagrados y los dogmas que encarcelan la creatividad y la fecundidad de las vivencias transformadoras.

El Socialismo del siglo XXI será radical-democrático, será inmanentemente diverso y permanecerá como una obra abierta a los poderes creadores del pueblo.

Hay que dialogar crítica y abiertamente con las tradiciones revolucionarias sin complejos ni sectarismos. La fecundidad de la memoria de las luchas y el necesario saldo de inventario permitirá utilizar las enseñanzas como cartas de navegación, como mapas para transitar-configurar los cambios radicales de la conciencia y de las circunstancias.

La emancipación humana y la defensa de la vida digna son ejes fundamentales de la lucha contra la explotación del trabajo asalariado, la coerción política, la hegemonía ideológica, la negación cultural, los rostros múltiples de la opresión, la exclusión social y la destrucción de la naturaleza.

La revolución democrática permanente rumbo al socialismo del siglo XXI involucra una revolución correlativa en el plano epistemológico, estético, ético y en la vida cotidiana del pueblo, además de transformaciones radicales en las estructuras económicas jurídicas y políticas.

Se trata de cambiar la vida y la subjetividad configurada desde la lógica del capital, del desarrollo de la potencia humana a través de la praxis, no de cambios ajenos al plano subjetivo, de un tránsito desde el “individualismo unidimensional y posesivo” a la “personalidad social, multidimensional y solidaria”.

Como ha dicho Eduardo Galeano, El nuevo Socialismo es la ampliación de los espacios de libertad, a través de una igualdad social que reconoce principios de justicia cultural. No es el mundo de iguales uniformes, producto de las funciones de mandos y del dominio burocrático, se trata del mundo de la igualdad en la diversidad, de un mundo capaz de contener múltiples mundos.

Como ha dicho Gramsci, la utopía concreta implica derrumbar el fetichismo que recubre la separación entre gobernantes y gobernados. Más que dirección vertical, se requieren orientaciones colectivas, más que acatamiento de mandatos, se busca la asunción crítica de decisiones colegiadas, mas que dependencia, inmadurez y sumisión, se trata de potenciar la autonomía, el desarrollo humano y la emancipación; en fin, construir comunidades contra-hegemónicas de liberación.

Todo esfuerzo organizativo para amplificar la potencia revolucionaria del poder popular debe subordinarse a él, y nunca pretender sustituir los mandatos que nacen del pueblo por funciones de mando de aparatos y estructuras verticales de dirección. Las estructuras y aparatos siguen a los procesos y movimientos, los organigramas son herramientas no objetivos ni fines. Hay que saber organizar las organizaciones, observar las observaciones, y pensar el pensamiento, allí está el bucle de retroacciones entre una praxis de liberación y los pensamientos complejos.

Quienes creen que el Socialismo está a la vuelta de la esquina en el desorden global contemporáneo son los burócratas del inmediato mañana, los gestores de Estados en crisis permanente por el descontrol de un capital transnacional.

El nuevo Socialismo del siglo XXI será un tránsito largo que llevará al menos tres generaciones de esfuerzos por derrumbar la racionalidad burocrática-instrumental dominante. Lo del siglo del siglo XXI no es un simple añadido. Es el reconocimiento de que la encrucijada por largos años será entre los Socialismos humanistas y las Barbaries capitalistas.


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Javier Biardeau R.

Articulista de Opinión. Promotor del Pensamiento Crítico Socialista. Profesor de Estudios Latinoamericanos-Sociología UCV.

 jbiardeau@gmail.com      @jbiardeau

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