Los Partidos Políticos (I)

Fue la convivencia, la articulación de esfuerzos y voluntades, lo que evitó que la especie humana hubiera desaparecido desde sus propios inicios existenciales. Así lo demuestran todos los hallazgos científicos claramente manifiestos por ejemplo en el Arte Rupestre. No es la competencia, sino la convivencia la condición natural de la humanidad. Si estamos separados, es por que los intereses de las minorías han provocado la desunión entre los humanos.

Lo mío y lo tuyo, es un lenguaje de reciente data histórica, si escudriñamos y nos topamos con el hecho de que la propiedad privada, ocupa menos de la mitad del tiempo que tenemos los humanos sobre la tierra. La propiedad se origina en la violencia social, cuando unos pocos se van apropiando de los derechos colectivos. La propiedad de todo, que era de todos, es decir de la comunidad, progresivamente se irá restringiendo, para acumularse en pocas manos. Este proceso no es un hecho natural, es un resultado histórico de la confrontación entre intereses opuestos. Durante siglos, la humanidad existió sin propiedad privada y con propiedad colectiva.

En la medida en que se fue concentrando la propiedad privada en pocas manos producto del despojo al colectivo, los despojados fueron requiriendo de mecanismos defensivos. El dolor común les unía, pero los propietarios hicieron múltiples esfuerzos por mantenerlos desunidos y enfrentados. Mantener en la mayor ignorancia al sometido es condición básica de la dominación. Para este propósito el dominador construyó todo el andamiaje que le garantice el mayor control de los espacios. Sin la menor duda, las ideas que se imponen en la sociedad, también son propiedad de los mismísimos dueños de todas las propiedades. Pero es fundamental en este proceso de dominación, que el dominado no se sienta dominado. Mejor aún, si cree que es libre.

La conciencia individual es un atributo muy humano, pero la conciencia colectiva es el resultado de un largo transitar de nuestra especie que se ha agrupados con propósitos comunes, para reconquistar lo que les pertenece.¿ Cuánto nos cuesta desprendernos de las trampas individuales impuestas para hacernos colectivos? “Los árboles no nos dejan ver el bosque”. El papel de la alienación y de la enajenación, es decir de la ideología para ocultar la realidad, y hacer aparecer lo histórico como natural, es asunto clave para que el sistema opresor marche y no se deslegitime. Que los sometidos sientan su desgracia como natural y eterna, es una cuestión de primera importancia para el dominador. La ideología concurre aquí, no sólo a defender el sistema, sino a reproducirlo permanentemente en todas las instancias de la sociedad.

El entramado del poder es muy complejo y no deja ver sus máculas a simple vista. Usa sus fachadas, para no exponer sus interioridades. Cuando la presión de las contradicciones se hace crítica, el dominado apela a reformas, para alargar su poder. Esta complejidad nos invita a entender el poder como un todo sistémico, es decir, el sistema es todo un colosal cuerpo que mantiene perfecta articulación entre sus partes. La compatibilidad entre sus componentes, es una cuestión sin la cual el sistema perece. La corriente funcionalista y conductista ha creado con este propósito, numerosísimos mecanismos todos inducidos a una presunta convivencia social. No es de extrañar que ellos hablen de líderes, inter acciones, inter relaciones, variables, convivencias, logros, etc, pretendiendo de esto modo, evitar el desplome del sistema. Es esta la lucha esencial entre la conciencia colectiva contra la conciencia individual. La primera se conquista, la segunda nos es impuesta. No es pues una lucha natural, sino histórica. Como sabemos, todo lo histórico esta sujeto al cambio, es la base de las revoluciones sociales. En fin de cuentas, lo único eterno es el cambio.

Para poder controlar todo el poder, este necesita complicidades internas, es decir hombres y mujeres que desde adentro de los dominados, colaboren con la dominación. En estratos más arriba, haciéndolos participes de la explotación, el poder logra construir una clase privilegiada, que sirva a los mejores intereses de la dominación. La construcción del poder, es decir la presencia sólida de la propiedad privada, tiene que ocupar todos los espacios del sistema dominante, pero no aparecer como tal, como dominante. Por el contrario debe revestirse de falsos papeles filantrópicos, trabajadores por la paz social, constructores de sociedades, esforzados empresarios, servidores sociales, luchadores de causas justas, defensores del interés público. Tienen pues, que apropiarse de los espacios que verdaderamente le pertenecen a los explotados. Pensar por ellos, para que ellos hagan lo que a los dominadores les conviene. ( continuará )


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Jesús M Vivas

Profesor Universitario con 45 años de servicio docente. PhD en Historia, egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Más de 700 Artículos publicados a nivel nacional e internacional, mas de 60 años en la lucha revolucionaria, soy Jesus "Chucho" Vivas

 jesusm_vivas@hotmail.com

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