Historia real veracidad comprobada compare y juzgue

Dos señores son protagonistas de este artículo, la situación que describo ocurrió, el infortunado profesional de la medicina quien me informan falleció por lo tanto que Dios lo tenga en paz, cometió agresión verbal a su paciente en la consulta, el agredido ha rezado igual que yo por el alma del galeno agresor y conozco del incidente porque el caballero víctima había “echado el cuento” de lo que le sucedió hace cuatro años en una dependencia pública de atención a la salud, testigos dos enfermeras y la esposa del caballero que fue a la consulta pública. 

A quien sufrió el ultraje de palabra le habían recomendado al doctor excelente profesional en su área, y un amigo que conocía al médico hizo el contacto para la consulta pública, al paciente de escasos recursos no le era posible operarse en clínicas privadas. El galeno le atendió y por saber la tendencia política del consultante sorpresivamente con aspavientos pronunciaba descalificaciones políticas, finalmente le anotó lo que necesitaba para operarlo incluyendo medicinas. El galeno informó al consultante que él no cobraría nada como médico del hospital donde le haría la intervención quirúrgica. 

El desagrado del galeno era porque sabía que el paciente, un señor de la tercera edad, es partidario del gobierno revolucionario. Durante la consulta el médico afirmó que el atendía ancianos y niños, pero no le gustaba hacerlo a desgraciados chavistas, al indicarlo en forma grosera miraba fijamente a quien estaba auscultando. Pacientemente el anciano y su esposa no contestaron y se despidieron de “el monstruo ese” como dijo la dama, y no lo volvieron a ver. No compraron nada y la fortuna divina favoreció al señor del problema de salud, hubo un operativo gratuito meses después en otro hospital público y fue operado exitosamente. 

En su verbo obvio disociado el médico les dijo que fue criado por madre soltera, nació en Colombia y le trajeron muy pequeñito, reconocía que por ser de familia humilde nunca se hubiera graduado allá, no hubiese ido a la universidad por no tener recursos. Odiaba que Venezuela cambiara, detestaba los chavistas, sus vivencias las corroboró por teléfono delante de mí el vecino que me “echaba el cuento” en la esperanza que algún día lo dijera por la radio. Lo hago lamentando la desaparición física del doctor, y sin ánimo de faltarle a su persona sino debido a la situación colombiana, redacto este parecer, compare y juzgue. 

Lapidario es que mientras Venezuela en paz aplana muertes y controla la atención a la pandemia mundial, en Colombia alarman altas cifras de fallecidos diarios por la Covid 19, y se acrecientan reclamos en salud pública y otros muchos aspectos. Los manifestantes son reprimidos con ferocidad, al tiempo que ministros, militares y civiles horrorizados le dan la espalda a la reforma laboral y tributaria propuesta por el Presidente Duque, y le renuncian. Las protestas multitudinarias hunden al uribismo y a Duque, ambos cada vez con menos apoyo y más críticas internacionales, con el pueblo pobre en experiencia que quedará a flor de piel viendo los asesinados por el Estado y la orden oficial a no bajar la brutal actitud policial y militar, pese a esconderla del mundo en las noticias desde Colombia y buscar presunto diálogo.  



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Luis Sánchez Ibarra


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