(Tres consideraciones críticas a partir de un libro de Roland Denis)

Recuerdos a 31 años de la rebelión del 27 de febrero de 1989

Esas maravillas que son los puestos de libros viejos de la Plaza Pedro León Torres de Barquisimeto, nos deparó días atrás la epifanía de un ensayo inquietante. Escrito desde la perspectiva introspectiva vivencial por el profesional de la filosofía y conocido luchador social venezolano Roland Ives Denis Boulton (Caracas, 27 de enero de 1958), donde reflexiona sobre la historia inmediata pasada y presente. Se titula "Los fabricantes de la rebelión. Movimiento Popular, Chavismo y Sociedad en los años noventa", (*).

Una obra que nos interesó de inmediato ya que nos tocó ser testigos de esos eventos cuando éramos parte del Comité de Bachilleres Sin Cupo de la UPELIPB ese 27 de febrero de 1989 (**) y padecer en la comunidad el toque de queda, la escasez y la angustia. En verdad la democracia de 1958 que ese día hizo trizas era muy precaria (consenso de élites, dice Arturo Sosa Abascal), si bien en el presente tampoco es que vivamos en un lecho de rosas. Al contrario, la corrupción, el bloqueo y las sanciones internacionales nos tienen ahora vueltos mierda, sobre todo por la economía inflacionaria y la falta de medicinas para la hipertensión, por ejemplo, que nos afecta en lo personal, y para las enfermedades crónicas y catastróficas. Las estanterías de los negocios lucen llenos, pero no tenemos para comprar y menos en dólares, que es la divisa corriente hoy día. ¡Coño ´e la madre!

El contenido de la obra de Roland Denis nos revolvió viejos recuerdos, pero es tan denso que apenas nos ocuparemos someramente más adelante de algunos aspectos del protagonismo popular en la década de 1990, porque siempre hemos querido comprender la relación teórica-práctica de ciertos postulados y sus desafíos en la coyuntura actual, ya que allí se denuncian algunas incoherencias, que hasta miedo da corroborarlas en la práctica de la Revolución Bolivariana, aún en tiempos de Chávez y no por voluntad del líder sino del nido de víboras que solían acompañarlo, según hubo de recordar aquel general que fue un teórico político y fundador de un frente militar, Muller-Rojas, creo se llamaba ese vergajo.

Escribe Roland con una visón crítico y posicionamiento político muy propio de la filosofía de la praxis (dialéctica negativa). Todo ello muestra que el asimiló muy bien los cursos de lógica formal, clásica y dialéctica en la UCV, se diría; y ha perfeccionado en las asambleas de los movimientos populares, ya que al presentar ciertos asuntos en disputa (revuelta, rebelión, bloque liberal y bloque popular, continuidad en el presente de las luchas reivindicativas de las décadas de 1980 y 1990, por ejemplo) desgrana una rica argumentación con buen rigor discursivo, sin faltar los referentes empíricos hasta concluir en unas proposiciones sustentadas y contrastadas aún con autores como Toni Negri, si bien no ofrece al final la fuente de las citas. Ello porque sostiene que no es se trata de un trabajo académico tradicional.

El libro, que antes fue una "Carta Pública a las Comunidades Luchadoras", (reunión de asambleas parroquiales), con el fin de "… recordar a un sinfín de luchadores populares el rol fundamental que ellos mismos habían tenido en la larga década de los noventa, después que reventó el 27 f, hasta la llegada de Hugo Chávez al poder" (obra citada, p. 9); al ampliarse a libro tuvo como propósito según Denis (2001):

"Contribuir en la construcción de la "otra" historia; sólo contribuir porque las reflexiones que aquí juntamos están hechas sin ninguna pretensión académica. Solamente trato de ofrecer una mirada crítica sobre esta década de lucha desde la espina de los luchadores populares, desde las corrientes históricas que con su verbo y acción han podido fraguar los duras caminos de la liberación del pueblo latinoamericano" (ídem).

Las tres secciones de esta obra se estructuran de la siguiente manera: Introducción (p. 9-14), Tiempos de revuelta (Pp. 15-66), Tiempos de constitución (Pp. 77-179), Tiempo de gobierno (Pp. 199-268); con sus muchos subtítulos, todos muy sugerentes, pero de ello apenas vamos a referirnos a unos dos o tres aspectos. Tal vez los más superficiales, aunque muy periodísticos en el marco de la historia inmediata o actual, además de referir una anécdota bien simpática que nos hace preguntarnos no sin cierto morbo:

¿Dónde anda ahora en los días que corren Roland Denis? Después de ser ministro de Chávez por poco tiempo, luego hemos leído que ha "botado tierrita", alejándose de la perspectiva asumida por el Comando Cívico-Militar de la Revolución Bolivariana. ¿Qué no ha dicho que "esto" ya no se puede salvar? (Esto es, la Revolución Bolivariana). ¿Propone entonces volver a las raíces y crear un nuevo polo de poder? Pero, en ese sentido ¿ha acumulado fuerzas para ello en el marco de los movimientos populares en Venezuela? ¿Dónde y cuándo? ¿La opción no es seguir en el movimiento bolivariano? ¿El llamado "Chavismo crítico" se sumará a las elecciones legislativa este año 2020?

La mirada personal del autor en el libro de marras muestra sin embargo la nueva subjetividad que fue naciendo en Venezuela desde esos tiempos de la revuelta popular-estudiantil de 1980 y 1990 y cuyo fogonazo más fuerte y terrible vino a ser el inenarrable 27 de febrero de 1989, aquel desastre social del que por estos días se conmemoran ya 31 años, pero que al parecer el movimiento popular todavía no ha encontrado su mejor vía de realización actualmente; en parte porque en los tiempos del proceso constituyente de 1997-2001, se yuxtapusieron varios proyectos, mal recogidos en la constitución de 1999 en el plano económico-político y finalmente el desarrollo de un tiempo de gobierno que avanza entre trancas y barrancas, siempre en lucha no sólo entre un ala de derecha-militar supuestamente y el popular-emancipador, sino con una burguesía trasnacional y anexionista a USA.

Lo anterior serán asuntos aún no resueltos, 20 años después de las administraciones del chavismo y que debe afrontar la actual Asamblea Nacional Constituyente, en un nuevo tiempo de confrontación entre el Estado-Nación y el imperialismo norteamericano. Esto último con sus agentes internos que se mueven constantemente en el escenario internacional y facilitan sanciones económicas a Venezuela. ¡Gente muy detestable! A todo lo cual ha contribuido también la corrupción roja-rojita, que un desastre similar al caracazo.

Finalmente, el libro inserta una simpática anécdota donde frente al viejo Congreso Nacional en tiempos de Caldera II dizque se formó una trifulca de "Padre y Señor mío". Una disputa por el liderazgo expresado en la micro sociología de los actos de habla, quién dirige, quítate tú para ponerme yo, puras vainas subalternas; concretamente, una vulgar disputa por quién podía usar el megáfono que portaban los movimientos populares en una protesta. Equipo de ampliación de la voz que en ese momento tenía el recordado camarada Williams Lara; nuestro filósofo quería hablar también, pero "la bestia" de Carlos Melo se lo impidió e iba a caerle a coñazos. Sin embargo, dando un tras pie rodó por las escaleras.

Surgieron luego amenazantes unos esbirros de la IV República (policías o guardaespaldas) que sí tenían medido a Roland; entonces el filósofo y astuto Denis-Boulton no le quedó de otra sino agarrarse del paltó de Nicolás Maduro y éste, que era otro de sus iguales, aunque ya diputado y fortachón como siempre ha sido, logró salvarlo de una golpiza segura, dice textualmente "… me salvo gracias a la excelente tela del flux de Nicolás Maduro", (en: obra citada, p. 240).

Por cierto, ahora que ese antiguo compañero de batallas, Sr. Nicolás Maduro es el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, ¿no podrá salvar nuevamente a Roland Denis del ostracismo en que hoy se encuentra? Y que nos perdonen. ¿O podrán salvar también ambos al movimiento popular de los apátridas de toda laya que hoy están dando tanto golpe al pueblo venezolano? ¿Salvarlos de esa oposición siempre en posición de genuflexión a la administración Trump, además del arribismo y la corrupción que muestran?

Nota bene: Tal vez el Lic. Roland Denis no esté en el ostracismo y ande como siempre por ahí en sus trincheras y espacios de militancia perpetua, si bien es verdad que no ha vuelto a Barquisimeto con sus interesantes discusiones, tampoco hemos podido leerlo en sus últimas reflexiones lamentablemente, porque este periódico digital www.aporrea.org suele estar como bloqueado en el servidor de CANTV, "No se puede acceder a ese sitio solicitado", dice la vaina o al menos no "sube datos" el wifi abierto de la Plaza Bolívar de Barquisimeto, o es burdamente intermitente el servicio; único sitio donde uno se puede conectar gratis, porque en los negocios que ofrecen internet al público, (cyber-café), tienen la hora muy cara, entre 50 a 70 mil bolívares, no se diga ya el bam de Movilnet u otras empresas comerciales del ramo. Impagables.

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(*) Denis, Roland: "Los fabricantes de la rebelión. Movimiento Popular, Chavismo y Sociedad en los años noventa". Editorial Primera Línea. Ed. Nuevo Sur. Caracas, 2001. Disponible también en la red de redes en libros pdf.

(**) En la IV República cuando "éramos felices y no lo sabíamos" "hallar cupo" para estudiar en la universidad era una cosa muy ardua, pocas universidades y restricción de la matrícula para el ingreso, la población de bachilleres "flotantes" era numerosa y había que asociarse, organizarse y luchar por un cupo, después mantenerse y no abandonar los estudios no lo era menos, de allí la consigna: "Estudiar y luchar" …



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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