Lo que nos deja el Proceso Electoral

El proceso eleccionario nos deja varias lecturas. En lo que se refiere a la propia elección en sí, podemos afirmar sin lugar a dudas, que la movilización efectuada por el Comando Miranda con sus diferentes componentes, batallones, pelotones, etc., nos deja la certeza que la conciencia revolucionaria, factor indispensable en la formación política, se ha elevado proporcionalmente a la capacidad participativa e incondicional del componente humano que construye, directamente y con determinación, la patria bolivariana y socialista.

Las críticas que se han hecho al movimiento popular afirmando que andaba desperdigado, descontento y sin liderazgo, han quedado en el camino. El movimiento popular ha estado organizándose como se ha demostrado, a pesar de algunos dirigentes y el clientelismo aún enquistado en su seno. Es cierto que ha habido discrepancias, pero éstas ha permitido garantizar el debate de la ideas, rasgos que deben caracterizar la nueva democracia revolucionaria.

Los diferentes eventos preelectorales, con extraordinarias movilizaciones de masas, han demostrado que estamos ante un hecho bien organizado e incontrovertible. Felicitemos a este pueblo, cada día con más conciencia revolucionaria y a los dirigentes de base, por la demostración impresionante de la que hicieron gala durante el proceso electoral y al Comandante en Jefe Hugo Chávez, que siempre nos prometió lo que a la postre resultó ser una realidad, un huracán de conciencias rojas rojitas, movilizado en toda Venezuela para respaldar el proyecto revolucionario, dejando patente lo trascendental de su liderazgo.

Otra lectura que hay que hacer, es que estas elecciones han sido un plebiscito al proyecto político bolivariano, y a los que se materializarán a partir del próximo año por la consecución del Socialismo del Siglo XXI, como son la nueva política educativa, los proyectos productivos de desarrollo endógeno y sociales, la reforma de la constitución, aceleración del proceso de empoderamiento popular, para que el pueblo sea el verdadero valedor de todos ellos. El próximo año habrá una radicalización en todos los frentes del proceso revolucionario, donde el concepto del nuevo republicanismo, materializado en torno a un ciudadano formado desde la idea del colectivismo en contraposición a los principios egoístas e individualistas del capitalismo, será la piedra fundamental de la nueva sociedad.

El acto electoral nos deja también, lo estamos viviendo estos días posteriores al 3D, el desastre de la oposición que desgraciadamente tenemos. No habían pasado veinticuatro horas de haber reconocido su derrota, haciéndonos pensar en una rectificación de su actitud de los últimos años, cuando vemos que no cesan de hablar de irregularidades, sembrando dudas sobre la imparcialidad del CNE, y la fiabilidad de los resultados. Es tanto su afán por tergiversar los hechos y crear matrices de opinión en esa dirección, que los lleva a afirmar, que ellos, como minoría, son cualitativamente superiores(¿?), a la mayoría, en un claro desprecio a ésta, demostrando sus verdaderos sentimientos excluyentes y racistas.

Súmate, muerta, mas no en combate, resucita de entre tanto cadáver insepulto, para confirmar la derrota de Rosales, pareciera que si ellos no dicen la última palabra, nadie creería que Chávez ganó. Pero su discurso se aparta de lo meramente técnico y profesional, convirtiéndose en un discurso político llamando a luchar por la democracia, pues según ellos en Venezuela, ésta no existe.

Así se expresan también otros voceros oposicionistas como Julio Borges, que afirma aceptar los resultados pero no felicitar a Chávez porque éste no es demócrata. Y así por ese despeñadero de la contradicción, la oposición inicia una nueva andadura, será más de lo mismo si no son capaces de apartarse, con contundencia fehaciente, de tanto golpista confeso y desestabilizador.

Rosales, que aglutinó el sentimiento antichavista, pretenderá con la oficialización de su partido en todo el país, seguir siendo la figura en torno a la cual se desarrolle la política oposicionista, buscando en el futuro repetir como posible candidato, pero tendrá que batirse con Primero Justicia y Julio Borges que tendrá el derecho legítimo a serlo, después que inteligentemente haya dejado quemarse a Rosales, sabiendo como sabía, que no ganarían a Chávez.

Los votos que el partido de Rosales logró sumar no deben confundir a nadie pues se trató del efecto electoral, que contó con amplio apoyo en el Zulia, mientras que quienes votaron a Primero Justicia representa el voto consciente de ese partido. La diferencia entre uno y otro está domiciliada en el Zulia. Por eso, a pesar que el partido de Rosales haya obtenido mayor votación que Primero Justicia, para mí está claro, por lo ante expuesto, que este partido es el principal de la oposición.

Veremos en los próximos meses en que queda esta aparente unidad que nos tratan de vender, haciéndonos creer que han logrado construir un frente unitario de oposición, cuando en realidad sólo ha sido el efecto aglutinador del antichavismo en torno a un candidato y además, mediante el engaño, manipulando encuestas para hacerles creer a su gente que ganarían a Chávez. Deberían hacer un acto de contrición ante ellos, pues crearon una percepción peligrosa, buscando, si la diferencia no era importante, un conflicto institucional y el subsiguiente estallido social con ribetes golpistas.

De todas maneras soy de los que pienso que se debe saludar, a pesar de las contradicciones, el regreso de la oposición al cauce constitucional, pero debemos quedarnos meramente en el saludo, no tenemos porque ir más allá de ese gesto para los que de una manera tan poco pragmática trataron cambiar el rumbo democrático del país. Debemos atenernos a lo nuestro, radicalizando el proyecto bolivariano en el camino al socialismo del Siglo XXI y dejar que ellos, si son sinceros, se adapten al juego democrático, levantando una plataforma de oposición que convenza de sus intenciones. Por lo pronto, y mientras explican el fundamento político, hemos escuchamos su proposición de democracia social para anteponerla a democracia revolucionaria. Ese es el camino, el debate de las ideas con total libertad y sinceridad.


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Francisco J. Torres P.


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