Las tres T

Si me preguntaran en este momento ¿diga tres palabras que comienzan con la letra T y que sean de utilidad para describir la crisis que se está viviendo en nuestro país? Sin pensarlo dos veces diría Terquedad, Torpeza, Totalitarismo. La razón es muy simple. En la peor crisis de nuestra historia las tres T facilitan de alguna manera el intento de ponderar los hechos que no solo dieron origen a la crisis que vivimos sino que la mantienen e incluso la hacen cada vez más pesada e insostenible.

La Terquedad es el sello que predomina en el actual escenario político y económico. Caracterizan la acción y el pensamiento de la mayor parte de nuestros actores políticos. ¡En los dos extremos! Un ejemplo, el instalado abstencionismo electoral fundado en argumentos hiperdimensionados. Una cosa es el ventajismo electoral, que siempre ha existido y existirá, del que siempre se han aprovechado quienes tienen recursos y logística suficiente, y otra la mentira truculenta que las máquinas cambian el voto. Nadie ha mostrado la primera prueba de ese cambio y sin embargo esta suposición se mantiene como el primer axioma. La Terquedad es la negación de la inteligencia humana porque no es un acto inteligente desaprovechar las pequeñas oportunidades que a veces se presentan para cambiar lo que no funciona. Si el llamado a elecciones parlamentarias se impone por vía ANC la opción del abstencionismo solo representaría repotenciar la desmovilización con todo lo que conlleva y podría ser al mismo tiempo la puerta de entrada para un escenario innombrable.

La Torpeza es sin duda un pecado capital. Es no saber cómo actuar en nuestro entorno y dar tropiezos en todo momento porque no sabemos cómo navegar para no naufragar en la incertidumbre que vivimos. Aconsejaba el Maestro Simón Rodríguez que si no nos entre escuchamos corríamos el riesgo de perecer, como en efecto ha ocurrido y sigue ocurriendo. No se soluciona nada diciendo lo que falta o no se tiene por culpa de la profunda crisis que vivimos o dando consejos para que cada quien busque la manera de resolver sus necesidades más urgentes. Menos aun programando o creyendo en soluciones inviables, para no decir fantasiosas, que al final solo crean mayor incertidumbre en quienes inocentemente las consumen.

De acuerdo con el paradigma robinsoniano las soluciones efectivas solo vienen de la discusión responsable y permanente sobre todo por quienes tienen el conocimiento necesario para poder verlas en su complejidad. Con la simplicidad y el empirismo no se construye nada o muy poco. Más que opiniones sesgadas se necesitan análisis situacionales rigurosos y compartidos.

El Totalitarismo es otro sello externamente ignominioso pero internamente apetecible. Es curioso pero nadie, que yo sepa, quiere ser calificado de líder totalitario que impone su visión, que habla, manda y actúa por los demás sin haberlos consultado. ¡Pero de que sobran sobran! Cada vez estoy más convencido del espíritu totalitario e intolerante de quienes hablan como si de verdad estuvieran conectados con el pueblo. Incluso se dan el tupe de decir "Yo soy el pueblo", y cosas por el estilo. El Totalitarismo se traduce en abusar del poder acumulado en todas sus presentaciones. Al líder totalitario le dan un dedo, aprovecha y se agarra la mano completa, luego el brazo y continúa en su empeño. Se cree o asume que está predestinado. El Totalitarismo anda agarrado de la mano de la manipulación de conciencias y de las amenazas apocalípticas, y para eso hoy cuenta con tecnología suficiente, como lo proyectaron en su tiempo Hitler y Mussolini.

En la geometría euclidiana por tres puntos del espacio pasa uno y solo un plano. ¿Cómo lograr superar el actual escenario que tiene como pilares las tres T? En principio entiendo que es necesario construir escaleras y puentes para pasar por encima de ellas y luego del otro lado poder derribarlas. Lo primero es reconocer hacia donde nos ha conducido la Terquedad de continuar insistiendo en construir lo nuevo con las viejas herramientas que dieron lugar a la crisis. En defender y mantener posiciones erráticas. En el sálvese quien pueda. En segundo lugar, aceptar que hemos sido Torpes en la formulación de las preguntas adecuadas para construir ese país que todos soñamos. Porque no nos consultamos. Y finalmente entender que la superación del Totalitarismo solo es posible con más entendimiento y tolerancia, menos terquedad y torpeza, construyendo más y mejor democracia.

 



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David Rafael Malave Barranca


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