Alquimia Política

Nueva edición del libro “Bakunin y la Federación”


Cuando redacté por vez primera este ensayo, no llegaba aún a mis veinticinco años de existencia; era un joven profundamente identificado con los procesos de transformación y creación de una sociedad justa, creativa y donde la independencia y la inclusión se erigieran como principios de dirección política de los pueblos latinoamericanos.

Leí con insistencia entonces a varios autores de vanguardia revolucionaria, sobre todo aquellos de tendencia anarquista que me han parecido siempre más sinceros con sus ideales que los de corte socialista-marxista. Los anarquistas no andan con medias tintas, ni se entregan al ilusionismo del capitalismo global; tienen claridad en cuanto a que una sociedad logra su libertad cuando todas las sociedades son libres.

De ese grupo de eruditos anarquistas, donde destaca William Godwin, Charles Fourier, Pierre-Joseph Proudhon, Robert Owen, Max Stirner, Mijaíl Bakunin, entre otros; en el caso de Bakunin (1814-1876), para quien todo "…aquél que desee sinceramente la paz y la justicia internacional debería renunciar de una vez y para siempre a lo que se llama la gloria, el poder y la grandeza de la patria, a todos los intereses egoístas y vanos del patriotismo".

Bakunin nació en Torjok, cerca de Moscú, en el seno de una familia aristocrática; ingresó en la academia militar, pero abandonó la carrera de las armas en 1836, siendo oficial de la Guardia Imperial; en 1840 obtuvo de su padre, no sin grandes dificultades, la autorización de salir al extranjero para estudiar en la Universidad de Berlín.

Se ubica en Dresde, donde contacta los círculos revolucionarios en los que destaca por su exaltación; viaja por Europa, y participa en las revoluciones de 1848 y 1849, en París y Alemania. Se hace miembro de la francmasonería, asumiendo como conducta que una de sus razones para hacerse masón fue "…la de tratar de hacer de la masonería un instrumento de las luchas sociales y de las ideas anarquistas."

Bakunin, mantiene sus actividades en el marco de sociedades clandestinas y radicales, tomando como instrumento de lucha las barricadas, las insurrecciones, la violencia. Bakunin, fue radical en todo cuanto le tocó hacer como ideólogo y como hombre de acción política; criticó el orden establecido y tuvo participación directa en las insurrecciones de Praga y Dresde (1848); detenido en Sajonia (1849) y condenado a muerte, alcanza ser entregado a Rusia, donde por múltiples razones que aún son un misterio, el zar, que está al corriente de toda la actividad subversiva de Bakunin, ordena que se le confine de por vida en una mazmorra; luego de siete años de cautiverio, donde perdió hasta los dientes a consecuencia del escorbuto que padeció y viendo que va a morir sin realizar su proyecto revolucionario, Bakunin accede a llevar a cabo la denominada "Confesión", donde Nicolás I le da como privilegio, ante lo que se conoce como un falso arrepentimiento, la conmutada de la cadena perpetua, y se le destierra a Siberia en 1855; de allí escapó en un barco estadounidense con destino a Japón y llegó a Inglaterra en 1861, desde esta fecha, hasta su muerte, se dedicó a difundir el pensamiento anarquista por toda Europa.

Bakunin logró fundar en 1869, la Organización Semiclandestina Alianza Democrática y Social, oponiéndose en calidad de dirigente del grupo a Karl Marx en la I Internacional Socialista; este enfrentamiento concluyó con la expulsión de Bakunin en 1872, y dada la prepotencia del marxismo entre los medios revolucionarios, su nombre fue cuestionado y por varios años Bakunin representó un ala de la izquierda maltratada y excluida por su radicalismo y postura sincera. Un ala que no se permitía facturas morales ni éticas, y es, sin lugar a dudas, la única versión de la izquierda latinoamericana que ha sobrevivido a la traición de los movimientos políticos de izquierda que han gobernado en los últimos veinte años en varios países de América del Sur.

El final de su vida, Bakunin lo pasó en Suiza, muy pobre, ideando conspiraciones que nunca llegaron a realizarse, pero fiel a su convicción de una sociedad igualitaria, libre, radicalmente patriota. Bakunin, con su "Confesión" ante el zar le han querido manchar su valor como revolucionario, eso constituyó una táctica en su vida para poder materializar algunas acciones que estaban pendientes; nunca fue un cobarde, fue un estratega y sobre todo, fue un hombre que obró siempre como pensaba.

El gran aporte de Bakunin es su ideario de una federación anarquista, según su teoría, llamada también federalismo social, tomando fundamentos del anarquista francés Pierre-Joseph Proudhon, se hace mención a la unión de comunidades autogobernadas y soberanías a través de diferentes niveles de federaciones y confederaciones locales, comarcales, regionales o nacionales, la idea es que el poder político se pueda distribuir para que fluya de lo particular hacia lo general; de la comuna a la confederación, para combatir el centralismo, la burocracia y toda jerarquía de poderes. Para Bakunin, la federación es un sistema de relaciones en el las personas se asocian libremente con otros, garantizando un trabajo cooperativo y un respeto a la libertad de cada estructura socio-política organizada.

En los últimos tiempos se hace mención, tomando como base el federalismo bakuniniano, el federalismo anarquista sin adjetivos, el cual defiende que las diferentes escuelas de pensamiento anarquistas pueden y deben convivir simultáneamente, dando paso a la voluntariedad, sin coacción, ni libertad negativa, donde las personas tengan la libertad de elegir el tipo de asociación que considere favorable, en el marco de un modelo legal y económico que garantice la inclusión y la satisfacción de las necesidades básicas de las gentes, por encima del consumismo de la sociedad hipermoderna-líquida.

Para el historiador George Richard Esenwein, el federalismo anarquista sin adjetivos se refería a una forma de anarquismo sin apellidos, es decir, una doctrina sin etiquetas calificativas como comunista, colectivista, mutualista, o individualista.

Revisado nuevamente el ensayo, decido permitir su publicación de nuevo dado que revisar el pensamiento de un revolucionario honorable como Bakunin, hace posible que las nuevas generaciones revisen su papel con la historia y con los procesos revolucionarios que han ido dando en esa historia. Hoy es fácil pasarse de bandos, jugar a traición de los ideales y de los valores humanos excelsos del patriotismo y la democracia con profundidad; muchos juegan al doble discurso, al agotamiento del orden establecido y al desconocimiento de la voluntad popular, como si esas acciones les llevará, en caso de triunfos y botines de guerra imperialistas, a sentarse en la misma mesa de quienes hoy día han apostado a quebrar la moral y los principios nacionalistas de un pueblo con identidad y con consciencia social arraigada como el venezolano. Hay traiciones que vienen de quienes atacan los centros de dirección revolucionaria que aún perviven el Latinoamérica; pero hay peores traidores que desde adentro, ejerciendo funciones de Gobiernos revolucionarios, traicionan a su pueblo perpetuando la corrupción y no entendiendo que en un proceso democrático el pueblo no tiene por qué seguir siendo la "carne de cañón" de intereses particulares y materialistas.

En una ocasión Bakunin dijo: "Mientras exista una clase inferior, perteneceré a ella. Mientras haya un elemento criminal, estaré hecho de él. Mientras permanezca un alma en prisión, no seré libre..." Es la demostración de un hombre entregado a su condición humana, a sus valores y preceptos como ser involucrado con la vida y todo cuanto en esa vida significa unidad, inclusión y amor a los semejantes.

Ese mismo Bakunin, en otro aparte de sus manuscritos dispersos y dejados para la historia de la civilización humana en un viejo baúl, dijo: "Yo no soy ni un sabio ni un filósofo, ni siquiera un escritor de oficio. He escrito muy poco en mi vida y solamente lo he hecho, por decirlo así, a pelo, cuando una convicción apasionada me forzaba a vencer mi repugnancia instintiva contra toda exhibición de mi propio yo en público. ¿Quién soy yo, pues? y ¿qué es lo que me impulsa ahora a publicar este trabajo? Yo soy un buscador apasionado de la verdad y un enemigo, no menos apasionado, de las ficciones desgraciadas con que el partido del orden, ese representante oficial, privilegiado e interesado en todas las torpezas religiosas, metafísicas, políticas, jurídicas, económicas y sociales, presentes y pasadas, pretende servirse, todavía hoy, para dominar y esclavizar al mundo. Yo soy un amante fanático de la libertad, a la que considero como el único medio, en el seno de la cual pueden desarrollarse y agrandarse la inteligencia, la dignidad y la felicidad de los hombres... La libertad que consiste en el pleno desarrollo de todas las potencias materiales, intelectuales y morales que se encuentran latentes en cada uno... Yo entiendo esta libertad como algo que, lejos de ser un límite para la libertad del otro, encuentra, por el contrario, en esa libertad del otro su confirmación y su extensión al infinito; la libertad limitada de cada uno por la libertad de todos, la libertad por la solidaridad, la libertad en la igualdad; la libertad que triunfa de la fuerza bruta y del principio de autoridad, que no fue nunca más que la expresión ideal de esta fuerza... Yo soy partidario convencido de la igualdad económica y social, porque sé que, fuera de esta igualdad, la libertad, la justicia, la dignidad humana, la moralidad y el bienestar de los individuos, así como la prosperidad de las naciones no serán nunca nada más que mentiras…"

Este Bakunin que se presenta en el lenguaje más humilde de la sinceridad, es el hombre que abordamos en este ensayo. El manuscrito original del texto fue revisado por allá a comienzo de los noventa del siglo XX, por el filósofo y anarquista Ángel J. Cappelletti, igualmente su lectura estuvo en manos revisoras de dos grandes intelectuales (hoy ya fallecidos), el Padre Jesuita Alfonso Gándara Feijoo y el Dr. José Manuel Briceño Guerrero. Es un texto que ha sido encerado por la experiencia en el discurso filosófico-político como se presenta, y es un texto que hoy habla, a la distancia del tiempo y de su época, de situaciones que siguen vigentes y que necesitamos comenzar a solucionar.

Para descargar el texto diríjase a la dirección https://espanol.free-ebooks.net/my-desk, del sitio free-ebooks.net, ahí conseguirán el texto de "Bakunin y la Federación" y otros libros más de mi autoría.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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