Soluciones radicales a males extremos

Uno de los mecanismos más eficientes del capitalismo para someter al mundo a su esquema de privilegios, o sea, de concentración extrema de la riqueza en muy pocas manos, es la doctrina del shock, la aplicación de medidas tan extremas por parte del capitalismo, a fin de sostener y aumentar los niveles de vida, las ganancias de los más ricos, que la población pierde el juicio, entra en un estado de perplejidad general, a causa de la privación total de su voluntad e independencia para pensar y actuar. Se trata de llevar a la población, en especial a aquella destinada a llevar la carga del trabajo más duro, a una situación de extrema necesidad, de precariedad; se trata de aplicar medidas de contención y represión, de no dejarlo actuar, ni protestar, ni hablar; se trata de depurar a la sociedad de toda marginalidad improductiva: lumpen proletarios, incapacitados para el trabajos, enfermos, ancianos, mediante la mengua y el hambre; subsumirlos en una miseria insoportable, y, por supuesto, se trata de las guerras, para la exterminación directa, de impulsar las luchas raciales, fascistas, de incentivar los nacionalismos intolerantes. Este método de Shock es el que se está imponiendo en nuestro país, consciente o inconscientemente. Sin embargo, para muchos la doctrina del Shock se debería aplicar de manera consciente, clara y directa.

Este método está implícito en todas las soluciones liberales. De hecho fue una creación de un asesor de Nixon y Reagan (de Pinochet, de Margaret Thatcher y los militares Argentinos) el inefable Milton Friedman, campeón del liberalismo, de la llamada "escuela monetarista" o "escuela de Chicago". Este señor hizo que el mundo capitalista diera el giro definitivo hacia las libertades económicas totales, convenció a todos estos "especialistas" de que no existe otra solución para la sociedad que el capitalismo y los capitalistas; acabó con todo lo que oliera a intervención estatal en la economía, con lo programas de asistencia social, la seguridad social estatal, las universidades públicas, los hospitales públicos, la educación pública; fue el mentor de la liberalidad a ultranza, de las privatizaciones de todos los servicios públicos, hasta la producción de armas y máquinas de guerras y las guerras mismas; el uso de mercenarios, de empresas militares para destruir y luego construir lo destruido (un Plan Marshall continuado), para invadir, desbastar ciudades y poblaciones enteras y luego construir centros comerciales.

Resulta que ahora no hay en el país "especialistas" incluyendo algunos llamados socialistas que no asome, para la solución de los males de nuestras sociedades colonizadas, la liberalidad de la economía, el Laser faire, el dejar hacer de Adan Smith, casi como si estuvieran descubriendo la piedra filosofal en el siglo xxi. Resulta que para los economistas maduristas, la revolución se trata de poner en práctica "mecanismos" (como es el caso de Jesús Farías), de poner al ser humano (y a ellos mismos) en segundo plano (Maduro le pide a la militancia del PSUV, que en el congreso del partido piensen en la economía y que por favor sean prácticos): hay que dejar que el mercado dicte el camino, como si el mercado capitalista fuera una cosa neutral y natural. Que lo digan los especialistas en CEDICE Libertad o en el IESA, que los diga José Guerra o Emeterio Gómez, eso es comprensible, pero que lo escupan los llamados economistas socialistas es una vergüenza.

El hecho de que en las circunstancias actuales, donde no se sabe exactamente que hace o que quiere hacer el gobierno de Maduro, donde ni se aplican medidas capitalistas ni se controla la economía a favor de los más necesitados, el hecho de que sea necesario tomar medidas urgentes para frenar la inflación, frenar la crisis de abastecimiento y las necesidades alarmantes de todo tipo, no implica que no debamos hacer una revolución con la misma intensidad y radicalidad con la cual se aplica al mundo la doctrina del Shock liberal, el método Milton Friedman. Para un mal extremo una solución extrema. Lo único temible por el capitalismo es el socialismo, el socialismo efectivo, el de Fidel en Cuba, la revolución leninista, revolucionario y radical. Lo único a lo que teme el capitalismo y todos sus derivados marginales es a la confiscación de la ganancia, de la riqueza a favor de las mayorías, es acabar con los privilegios, igualar la riqueza entre todos.

Pero ese sentimiento de llegar a ser exitoso dentro de la sociedad actual está tan encarnado en nuestros socialistas, que pensar en el "sacrificio" revolucionario sin perder el buen gusto, por los vinos, por los zapatos "de marca" y los perfumes originales; sin unas vacaciones así sea en Los Roques y publicar las selfys en Instagram, es decir, sin exhibirse un poco, no es posible para ellos, hay que hacer la revolución, pero no tanto, por eso se deben tomar las cosas con suavidad; mejor llamar a la paz, la conciliación, ganarle tiempo a los cambios para saborear más del éxito social.

No se trata de que la revolución socialista sea una utopía irrealizable, se trata de que los herederos del esfuerzo brutal que hicieron nuestros padres revolucionarios, son unos seres humanos cansados de ante mano, cómodos en su condición de vivir la "virtud pública" conservando los "vicios privados", dándose golpes de pecho por los pobres en público y viviendo como sibaritas en sus prolongadas vacaciones (para casi todos los burócratas que se dicen socialistas, desde los alcaldes, diputados, hasta ministros, gobernar este país es como estar en unas vacaciones prolongadas, llenos de privilegios, gastando dinero, dando órdenes a discreción; en fin tratando de llenar el vacío de sus insatisfacciones históricas). La revolución socialista para el más pobre es una esperanza real, es una realidad si se lo educa y acompaña en ello. Pero, apartando a Chávez, nadie o muy pocos en el gobierno, y fuera de él, de los que se dicen socialista o hablan en nombre del socialismo, cree en él, en el socialismo, en la igualdad, en la justicia, sobre todo cuando se ha alcanzado ese mísero nivel social que da el podercito de un día que les lego Chávez, poder con el cual retozan con sus carencias medianamente satisfechas.

La población está en Shock mientras los llamados líderes del "socialismo en lo social" de Maduro están de vacaciones. Hoy, esperando el final, nada en el gobierno funciona, no hay dinero, no hay servicios públicos, no hay dinero nadie se ocupa de los ancianos, de los desvalidos, de los enfermos, de los niños de la calle, no hay dinero no hay nada, solo queda el interés personal, el sálvese quien pueda y por delante la mentira.

Para contrarrestar el Shock liberal que se avecina, para recuperar el entusiasmo por el socialismo y la justicia social hay que empezar a identificar a los enemigos y farsantes, y arrancar de raíz el mal del capitalismo sin borrar de nuestra mente el drama de la humanidad, sin desdibujar al ser humano, hay que desplazar ya al gobierno de Maduro y declarar la revolución en crisis y en restauración, olvidarse de los devaneos capitalistas y convocar a los chavistas a conformar un nuevo gobierno revolucionario y tomar medidas radicales y revolucionarias, olvidarse de los remiendos al capitalismo y voltear la tortilla con la verdad y los más necesitados por delante.



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Marcos Luna


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