El desnalgue o la democratización de la desverguenza en Venezuela

Asistimos hoy día en Venezuela a un proceso en donde la desvergüenza se ha apoderado de todos los espacios públicos y privados. El gobierno dice una cosa y hace otra; la oposición hace las cosas mal y luego las hace peor; los empresarios suben los precios y le echan la culpa al gobierno; el pueblo llano acusa al gobierno de corrupto pero se colea en las colas; los militares nos alertan del peligro gringo pero se hacen los güevones ante el matraqueo. Hay quienes utilizan el término de anomia para más o menos lograr una abstracción de los particularismos en los cuales la sociedad venezolana tributa a esta categoría. Yo prefiero ser más llano y llamarlo desnalgue.

Lo de anomia ya lo han defendido otros yo me referiré al desnalgue como referente teórico a lo que ocurre en Venezuela. Las palabras como proceso social implican entre otros componentes, el histórico. Ya desde el siglo antepasado el judío alemán había referido que la historia se presenta de dos maneras, aludiendo a los Bonaparte en Francia, la primera como tragedia y la segunda como comedia. En el caso venezolano, caribes al fin, nuestro Calibán tiene otros derroteros distintos a los de Shakespeare. Nuestro realismo mágico es portentosamente, superlativamente coñoemadre.

Fue una tragedia que Bolívar confiara en Santander y una comedia que Páez desfilara en Nueva York; fue el desnalgue de la falta de ubicación. Fue una tragedia que el cabito se fuera a Europa a curarse una sífilis, pero fue una comedia que el dueño de La Mulera le abriera las piernas a las transnacionales del petróleo; ocurrió el desnalgue de la ignorancia. Lo del golpe de Estado a Medina Angarita fue una tragedia y el derrocamiento de Gallegos por los milicos lameculos una total comedia que se extendió hasta el derrocamiento de Pérez Jiménez; fue el desnalgue de la falta de visión estratégica. La comedia que inicia el brujo de Guatire, culmina con la tragedia de la ingenuidad de Chávez perdonando a los que lo tumbaron y besando la cruz en vez de entrarles a coñazos a los mercaderes del templo; fue el desnalgue de la ingenuidad política.

La tragedia de Chávez culmina con la comedia de Nico atrapado entre la socialdemocracia jugando al socialismo y los militares jugando a mambrú se fue a la guerra que dolor que dolor qué guerra y haciendo el negocio redondo. Qué guerra económica un coño; corrupción, complicidad e ineficiencia que es otra cosa; es el desnalgue de la falta de liderazgo. Para salir de este desnalgue hay que necesariamente recorrer la historia para saber en dónde coño pelamos el pedal después del asesinato de Chávez. Si no logramos agarrar de nuevo el pedal seguiremos dando tumbos y tumbos mientras el pueblo sabio y paciente olfateará de dónde vienen los mejores vientos y reconocerá una nueva vanguardia para enderezar el rumbo de una Venezuela otra.

 

isidrocamacho@hotmail.com



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