Se cumplen 90 años del nacimiento del Che Guevara

Pocas veces en la historia, o tal vez nunca, una figura, un nombre, un ejemplo se han universalizado con tal celeridad y apasionante fuerza como la del Che Guevara. Es que el Che encarna, en su forma más pura y desinteresada, el espíritu internacionalista que caracteriza al mundo de hoy y cada vez más al de mañana.

Hasta en los Estados Unidos, el movimiento negro y los estudiantes progresistas, que son cada vez más numerosos, han convertido en algo suyo la figura del Che. En las manifestaciones más combativas por los derechos civiles y contra las agresiones imperialistas en todo el mundo, sus retratos son esgrimidos como emblema de lucha.

El Che le ha dejado al mundo un patrimonio, un gran patrimonio: nos dejó su pensamiento revolucionario, nos dejó sus virtudes revolucionarias, nos dejó su carácter, su voluntad, su tenacidad, su espíritu de trabajo. En una palabra, nos dejó su ejemplo, el ejemplo del Che debe ser el modelo ideal para nuestro pueblo.

Decía Fidel si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes revolucionarios, nuestros militares, nuestros hombres, debemos decir sin vacilación de ninguna índole; ¡que sean como el Che! Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡que sean como el Che! si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños, debemos decir sin vacilación: ¡queremos que se eduquen como el Che! Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro; ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che!. Si queremos expresar cómo debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!.

El Che se ha convertido en un modelo de hombre no solo para nuestro pueblo, sino para cualquier pueblo de América Latina. El Che llevó a su más alta expresión el estoicismo revolucionario, el espíritu de sacrificio revolucionario, la combatividad del revolucionario, el espíritu de trabajo del revolucionario, y Che llevó las ideas del marxismo-leninismo a su expresión más fresca, más pura, más revolucionaria, ¡ningún hombre como él en estos tiempos ha llevado a su nivel más alto el espíritu internacionalista proletario!."

El Che cayó defendiendo la causa de los explotados y los oprimidos en este continente; el Che cayó defendiendo los intereses de los pobres y de los humildes de esta tierra. Y la forma ejemplar y el desinterés con que defendió esa causa, no osan discutirlo sus más encarnizados enemigos. Y ante la historia, los hombres que actúan como él, los hombres que lo hacen todo y lo dan todo por la causa de los humildes, cada día que pasa se agigantan, cada día que pasa se adentran más profundamente en el corazón de los pueblos.

Los enemigos creen haber derrotado sus ideas, haber derrotado su concepción guerrillera, haber derrotado sus puntos de vista sobre la lucha revolucionaria armada. Y lo que lograron fue, con un golpe de suerte, eliminar su vida física. Lo que pudieron fue lograr las ventajas accidentales que en la guerra pueda alcanzar un enemigo.

La guerra de guerrillas nunca puede estar descartada como forma de lucha del pueblo para la toma del poder. Pues, en el marco de la lucha de clases sociales, hace falta crear un ejército del pueblo, sustentado en las fuerzas de las masas, que pueda derrotar política y militarmente al ejército opresor.

Sobre todo, una estrategia de lucha por el poder no puede eludir la constitución de una fuerza militar propia. Sin ella sería imposible enfrentar una dominación respaldada por ejércitos bien equipados y adiestrados.

En el supuesto caso que nos invadieran, el imperialismo yanqui u otra potencia extranjera que cuentan con las armas más sofisticadas y la utilización de tecnologías muy avanzadas; no resistiríamos mucho tiempo. Y tendríamos que utilizar la guerra de guerrillas para poder resistir y vencer en el tiempo. Ejemplo tenemos a Vietnam, allí el imperialismo sufrió una derrota política y militar a manos de un pueblo pequeño, pobre, débil y hambriento, pero dotados de una capacidad de lucha y de un valor que lograron una de las más grandes hazañas de la historia. Los seres más pobres de la tierra derrotaron a los ejércitos de la nación más rica y poderosa del universo. Otros ejemplos serían Irak y Afganistán donde están siendo derrotados el imperialismo y sus aliados.

Por lo tanto la guerra de guerrillas no pasó a la historia; una cosa es, que actualmente no estén dadas las condiciones para aplicarse en Latinoamérica y otra que estén obsoletas.

Prof. Raúl Ramírez C.I. 587205



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Raúl Ramirez

Abogado, profesor y escritor. Ex-guerrillero.

 rauljoseramirez@hotmail.com

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