El “doctor” egocentrista y narcisista que escribe en Aporrea

Si bien en cierto la diversidad de pensamiento es la característica principal de quienes escriben en el portal de Asamblea Popular Revolucionaria (Aporrea), tampoco es menos cierto, que eso no excluye, que así como hay individuos y plumas amorfas quienes despotrican en contra de nuestros escritos, fundamentalmente porque no apoyamos el hambre, la miseria, la corrupción, la delincuencia, el retorno de enfermedades erradicadas en el siglo XX, el neototaitarismo, y por supuesto, la quiebra en la cual el madurismo ha sumido a Venezuela, no podemos ignorar cuando existen sujetos acostumbrados no sólo a malponer a quienes no están en su línea de pensamiento, sino que además, después que saben que han metido las extremidades hasta el fondo de la bazofia con la cual se embriagan a diario con sus "jefes", pretenden seguir viéndonos el rostro de que somos tontos ante cualquiera de sus malignidades, o mejor dicho, que callemos ante la multiplicidad de la misantropía que les brota en cada una de sus palabras.

Uno de esos individuos quien se autodenomina "doctor" sin maestría previa, y sin tener publicada tal tesis a la vista de los interesados, cada vez que escribe, sólo le hace falta que le pida a Maduro que le compre un canal de televisión para él solito, y desde sus artículos nos diga antes de su parafernalia de alteración sintáctica, semántica y morfológica, que primero veamos su programa con reposición incluida las 24 horas del días y los 365 del año, pero que además en cada una de esas "exposiciones" aprendamos a ser practicantes del egocentrismo y el narcisismo de manera gratuita. O sea, este "doctor", bien pudiera crear un programa bajo el título de tales características personales, que de seguro tendría un éxito rotundo entre la claque madurista, es decir, entre quienes le aplauden a Maduro, mientras baila "salsa", el hecho que estemos azotados por la hiperinflación, la destrucción de la industria petrolera, la muerte de venezolanos por desnutrición, o que los niños con cáncer o pacientes que tengan que ser dializados deban protestar en las calles y avenidas por el Derecho a la Salud.

Lo último que acaba de hacer tal "mente humana" es autoexculparse de decir lo que no dijo, cuando es más que evidente por sus propios escritos deplorables afirmaciones, sino que después tiene el tupé de autodesmentirse, diciendo que fue "hackeado", lo cual termina por demostrar la mediocridad de alguien quien profesa ser "ciudadano", y en caso de ser cierta su versión, cómo es que alguien quien se jacta de ser non plus ultra del conocimiento, cada vez que existe un hecho que vincula directa o indirectamente al madurismo, la cuenta de Twitter de tal "ilustrado" termina siendo "intervenida".

Verbigracia, un individuo que se ha burlado incluso por la masacre de la cual fue objeto Oscar Pérez y su grupo de rebeldes, o que llega incluso a desmentir lo sucedido en la forma en que murieron los presos de la policía de Carabobo, suponemos que llegó al éxtasis, cuando independientemente de las razones por las cuales un venezolano decide quitarse la vida, el susodicho "doctor", achaca esa acción porque esa persona, o cualquiera de nosotros, no ha sido "feliz" porque no estamos en consonancia con las políticas de Nicolás Maduro ¡Vaya! Si esto no es de alguien que está alterado o desquiciado en sus estadios de racionalidad política, no está lejos de convertirse en un caso de quienes como decían en mi tierra, es capaz de vender su alma al diablo, con tal de alcanzar sus intereses, aunque sean logrados de la manera más oscura y perversa.

Que nadie se llame a engaño. No respetar la muerte de cualquier persona, más allá de las características en que una situación de ese tipo haya podido originarse, sólo puede exigir de parte nuestra una investigación de los hechos, si es que no estamos conformes con ese final. Pero, de allí hasta elucubrar, apoyar, o defender a un gobierno que tiene evidente responsabilidad sobre una muerte o determinados decesos humanos, es parte de la más rancia misantropía, típica de quienes son parte de gobiernos totalitarios, y se consideran integrantes de su cúpula, así como predestinados, por no decir, dioses, exclusivos para dirigir nuestras vidas.

En lo personal, deploro y condeno actitudes de semejante naturaleza. Individuos como esos, que lamentablemente son parte de una patología madurista, es una de las principales razones, por las cuales, Venezuela está hundida en una terrible crisis política, económica y social.

El egocentrismo y narcisismo de un "doctor" es la equipolencia que subyace en la ideología madurista. Por ello, son la simbiosis de lo peor del fascismo, el nazismo y el estalinismo. En síntesis, si alguien quiere ver el significado del madurismo, sólo vea el cómo escribe y actúa semejante "doctor". A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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