Maduro pretende ganar el juego de béisbol con triquiñuelas, carreras sucias y árbitros vendidos

La elección "presidencial" que se avecina podemos compararla como un partido de béisbol, en donde el equipo madurista, a sabiendas de que no cuenta con los mejores jugadores, sino con llamados "bates quebraos", y que además recibe el rechazo de la inmensa mayoría de quienes siguen el tradicional campeonato, le resulta indispensable derrotar al adversario, (al cual llama "el enemigo") para seguir con "vida", aunque al final intuya que ni ganando tal partido, está garantizada su continuidad en los venideros clásicos.

Ahora bien, a pesar de que ese equipo madurista, con pésimas figuras en su roster o line-up (utilizando el anglicismo), quiere a juro ganar el juego, porque el ganador de esa contienda es quien siempre tiene derecho de representar a Venezuela en todos los campeonatos de béisbol alrededor del mundo. No obstante, el equipo madurista tiene mucho poder económico y de tráfico de influencias, en virtud de que los organizadores y directivos de la liga son sus "compinches", razón por la cual, entonces recurre a todo tipo de triquiñuelas, chantajes, amedrentamientos y compra de conciencias, con la finalidad de asegurar su propósito de poder vencer al contrario, en este caso, al equipo de opositores, en tan ineludible juego.

Conociendo sus debilidades el equipo madurista lo primero que aprovecha es lograr que se fije una fecha del "encuentro" de acuerdo con su conveniencia, el cual debería realizarse de acuerdo con las normas de la liga en el último trimestre de 2018, pero sin razón aparente, aparece fijado en el calendario para el 22 de abril.

Luego, una vez que el equipo madurista concreta del "día del partido", recurre al control de personas que puedan ir a tal "desafío". Para ello, ha ideado un "carnet de entrada gratuita", sin el cual sería imposible acceder a las tribunas del estadio. Es más, aquellos ciudadanos que por alguna razón se han ido o están en el exterior, si no tienen el código de acceso del susodicho "carnet" no podrán tener la posibilidad de ver el partido vía internet, ni tampoco verlo en aquellos espacios que hayan sido debidamente ubicados en otros países en donde será transmitido.

Por supuesto, que los directivos que trabajan para la liga integrada por cinco miembros, cuatro mujeres y un hombre, resulta que todas las féminas de esa "directiva" son asalariadas del dueño del equipo madurista, quien a su vez es un reconocido corrupto y practicante de cualquier inmoralidad para alcanzar sus caprichos y pretensiones, es decir, el dueño de semejante equipo, quien también funge como "manager", compra las conciencias de tan distinguidas "damas", las cuales terminan aceptando que se incurra en la violación del derecho que tendrían todos los ciudadanos para poder ver el partido, en especial los que no se encuentran en el país.

Por supuesto, cuando el dueño y "manager" de los maduristas tiene controlado el calendario y sabe que sólo sus simpatizantes más fanáticos y radicales colectivos podrán asistir al juego, (aunque la mayoría de tribunas y gradas queden vacías), al ser un pésimo equipo tanto a la defensiva como a la ofensiva, y en virtud de que han perdido casi todos los juegos en los últimos cinco años, debido precisamente al mal juego que realizan, siempre tienen excusas ante sus fanáticos por sus resultados. Así tenemos que entre las muchas "justificaciones" por perder los juegos, hemos escuchado que sus jugadores han sido víctimas de "sabotajes" (está es la más común, sobre todo cuando no tienen luz en el estadio), "guerras económicas", "guerras psicológicas" y hasta de "guerras bacteriológicas". Incluso hubo una vez, que uno de ellos argumentó, que por culpa de "una iguana" perdieron uno de los partidos.

¡Claro! Es obvio que el "manager" madurista sabe que toda esa verborrea de palabras son mentiras, y en función de esa realidad, necesita desmembrar al equipo opositor. Por esa razón, utiliza a los organizadores y, a la propia directiva de la liga para semejantes fines. Verbigracia, los organizadores se encargan de "suspender" a los jugadores del equipo opositor que sean más conocidos y quienes pudieran poner en riesgo su "triunfo", al punto que dentro del grupo madurista, aquellos que por alguna razón se apartaron de ese equipo cuando cambió su nombre (antes se llamaban chavistas), filosofía y forma de prácticas colectivas, o sea, la llamada disidencia, algunos también fueron "suspendidos", mientras que otros (tanto del equipo opositor, como quienes pertenecían al equipo chavista) han sido juzgados por delitos en el "campo" que nunca han sido comprobados, para encarcelarlos y evitar que pudieran volver a estar activos en el terreno de juego.

En cuanto a la directiva de la liga, la misma nuevamente es utilizada, en esta oportunidad para anular a los equipos (incluyendo sus logos) que los venían derrotando de manera humillante, sobre todo en la final del año 2015, cuando el equipo madurista quedó convertido en polvo cósmico, muy especialmente el lanzador de apellido Cabello, alias el "jefe del cártel", quien apenas pudo concluir el tercio de la primera entrada, y eso que llevaba para defenderse un mazo, una "hojilla" la cual no se dio cuenta que estaba muy oxidada, y un grupo de malandros del lenguaje que escriben conducta con "k", lo cual nos demuestra la ignorancia que tienen hasta en la más básica educación. Demás está decir, que en ese partido, el llamado "psiquiatra" quien fungía como "jefe" de los entrenamientos de los maduristas también fue vapuleado por su mentalidad vacua y anodina.

Es de hacer notar, que desde esa fecha, el dueño del equipo madurista "juró" que más nunca jugaría, si sabía que iba a ser derrotado. En otras palabras, esa fue la razón por la cual utilizaron al "tribunal" de la liga para que suspendiera el campeonato de 2016, primero en el partido que podía ratificarlo a él, como presidente y dueño del equipo, y el segundo partido, relacionado con los diferentes equipos regionales que conforman el mencionado grupo béisbolístico en su totalidad.

En virtud de tantas irregularidades, la mayoría de los jugadores opositores como han denunciado todos las triquiñuelas y abusos que ha venido cometiendo el dueño de semejante "novena" en contra del equipo opositor, pues, éstos últimos en su mayoría han decidido no jugar en tales condiciones. Hay que resaltar que la mayoría de las distintas confederaciones no sólo de béisbol sino de otras instancias en el ámbito internacional han manifestado que Venezuela quedará fuera de todas esas organizaciones, si insiste en llevar a cabo un "juego" con esas condiciones, por lo que se anuncia que la representación de Venezuela no será reconocida en ninguna de esas naciones.

Así será el rechazo que tiene un juego de esta naturaleza que el equipo madurista sólo ha recibido el apoyo de sus similares de China, Rusia, Cuba, algunos países árabes y de África, en los cuales por cierto, los dueños de equipos imponen reglas, formas de "jugar", y hasta se dan el lujo de tener muchas "esposas" en el propio espacio de esas "prácticas", lo que "justifican" como parte de sus "culturas".

A pesar de esas dificultades en el contexto de lo que el equipo madurista ha tenido en relación con "el enemigo", ha conseguido armar un "equipo" que se le "enfrente", cuyo número de jugadores apenas alcanzan para cubrir el llamado diamante o infield, además que son unos perdedores, como es el caso del más conocido de ese grupo quien fue derrotado por el pésimo equipo del madurismo en el juego por la entidad regional de Lara, mientras que los otros tres jugadores son prácticamente unos desconocidos. Incluso uno de ellos, dice que viene a "jugar" en el nombre del "espíritu santo". Sin duda, que ese equipo madurista, como está plagado de ineptos, incompetentes y "bates quebraos", se aprovechará sólo de los errores de quienes van a "jugar" por los "opositores" y con cualquier cantidad de carreras sucias, ayudado por las mujeres que se desempeñan como "árbitros" tienen todo a su favor. En tal sentido, no sería extraño que al final del "juego", el equipo madurista derrotara por un margen de 10 o más carreras sobre sus "encontrados oponentes".

La realidad de la elección presidencial que ha convocado el madurismo para el próximo 22 de abril, está inmersa en ese juego de béisbol. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia. En síntesis, Maduro pretende ganar una elección presidencial, como si fuera un juego de béisbol, amparado en triquiñuelas, carreras sucias y árbitros vendidos. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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