¡Alerta! Ni antipatriotas ni irracionales ​ ni guerra simétrica​

A los cabecillas de la derecha les asiste toda la razón.

Además de los potes de humo, los faroles, las tapaderas y trapos "rojos", manejados eficaz, amplia y sostenidamente para distraer al liderazgo bolivariano, experto practicante del dimes y diretes, o sea, de esa falsa dialéctica que tan ingeniosamente supo manejar Joseph Goebbels, además de estas tácticas, decimos, la derecha opositora, valga la redundancia, los terroristas, como ahora han sido calificados, cuentan con los excelentes estudios de TV reales, más que realistas, tanto así es que Hollywood les quedó chiquito.

A tales efectos, cuentan con escenarios adecuados, o sea, las zonas residenciales de la derecha, en el este más rancio de Caracas, de Valencia, de Barquisimeto, de Táchira, de esa Margarita que desde hace lustros es una isla básicamente comercial respecto de la cual Hong Kong también les quedó pequeño ya que, si otrora suministraba perlas, ahora exporta plusvalía de la buena.

El reparto artístico de esas filmaciones para la TV lo componen el sicariato y el mercenario del momento, sumado a los extras reasentados por los ingenuos jovenzuelos extraídos de la misma zona familiar del escenario en cuestión.

La utilería son armas verdaderas, municiones verdaderas, y la tramoya la construyen in situ con ramas de las áreas verdes y buena parte del mobiliario que les van destruyendo a las oficinas del entorno-centros de salud, escuelas, transportes y afines-del entorno.

​L​as víctimas son una suerte de "efectos colaterales-así los llaman olímpicamente.​

El vestuario es casi 100% bolivariano, con cachuchas 8 ​(?)​ estrellas, cobijados con la bandera nacional y hasta con franelas de colores típicamente bolivarianos. Disponen, en los sitios debidamente escogidos, de todas las cámaras en muchísimos ángulos para luego editar la serie de films merecedores de galardones que bien podrían competir exitosamente en pos de Óscares.

Se trata del montaje de grabaciones que terminarían remitiéndoselo a los grandes medios internacionales burgueses con el objetivo de mostrar el "verdadero" país en situación de Estado forajido para que luego las potencias europeas aliadas terminarían de hacer el mandado financiado desde los centros burgueses capitalistas o contrarrevolucionarios natos.

Las únicas revoluciones que tolera la derecha internacional son las revoluciones técnicas que les garanticen modos de conseguir más plusvalía con la mayor brevedad posible.

De resultas: no se trata de odio; no se trata de irracionalidad; no se trata de fascistas; no se trata de antipatriotas ni mucho menos de ridiculez alguna.

​No se trata de ninguna guerra real, aunque sí convencional ya que sólo aparecen victimarios sin respuesta defensiva alguna más allá de llorosas y lamentables peticiones de justicia de parte de los dolientes muertos asesinados como parte del show que para esos actores y actrices representan esas grabaciones. Los muertos imprimen más realismo a la tragedia.

Se trata de una muy bien montada producción teatral lista para complacer al público financiero de Wall Street y otras bolsas afines.



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Manuel C. Martínez


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