No son ilusiones pensar en el estado comunal

Ante la movilización de todas las fuerzas políticas a favor del proceso revolucionario bolivariano.

[…] es necesario atomizar al Estado Burgués que heredamos, para darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión pública.

Pretendemos realizar una síntesis teórica del espacio socio-político. Y, desde allí, avanzar en la explicación de la cultura, con su base ideológica, el modo de producción e intercambio y su forma de gobierno. En efecto, esa unidad del tejido inmaterial articularía a los habitantes de una comunidad, dándole organicidad y formación, para comprender la ocupación de los espacios institucionales del Estado Burgués por parte del Poder Popular.

En la definición que se ha venido construyendo del Socialismo del siglo XXI, se ha intentado sintetizar nuestra herencia cultural, histórica y política: el Socialismo Indoamericano, la Resistencia Cimarrona, la Gesta Independentista y el Bolivarianismo; todo ello bajo el análisis del marxismo científico. En síntesis, el Socialismo Bolivariano que buscamos será: comunal, colectivista, productivo, solidario, justo, democrático, abierto y marxista. No basta con que se enuncie el carácter socialista de la revolución y que la adjetivemos de la manera como lo hemos hecho. Para que este Socialismo se haga realidad, se requiere de un programa que impulse la Democracia Participativa y Protagónica y elevar el nivel de conciencia de la gente, pues, a las condiciones objetivas hay que colocarle el sujeto para la transición.

Para avanzar se requeriría crear las bases jurídicas que le dieran organicidad al Poder Popular, estableciendo la propiedad social, los medios de producción y, fundamentalmente, delinear el territorio para el ejercicio del Poder Popular. Estas Ciudades-Municipios formarían la nueva estructura político-espacial primaria que, a su vez, facilita su articulación en los Distritos Motores del Desarrollo, coordinados por los Gobiernos Regionales en función del interés nacional.

Las Ciudades-Municipio, en la medida en que se desarrollan en ellas las Comunas con sus diversos consejos, deberían convertirse en los nuevos Municipios Bolivarianos, dotados de una poligonal que incluiría, además de las tierras urbanas, aquellas tierras no residenciales dedicadas al cultivo, a la cría, la industria o cualquier tipo de producción que forme parte del sustento de esas Ciudades-Municipio.

Estas Ciudades-Municipio estarían dotadas de la capacidad de producir el desarrollo y el bienestar para todos sus ciudadanos asumiendo los impactos sanitarios, ambientales, económicos, sociales y culturales que de ello se desprenda. Con capacidad de abastecerse de recursos y de deshacerse de residuos y con sus propios planes de desarrollo endógeno, un nuevo instrumento de planificación que tiene como propósito central facilitar una más directa articulación de los esfuerzos dirigidos a producir desarrollo sustentado sobre los valores y potencialidades de los diversos Municipios-Comunales.

No son ilusiones pensar que la sustitución del Estado Burgués por un Estado Comunal, comenzaría transfiriendo al Poder Popular las funciones administrativas de la municipalidad. Tal cosa facilitaría la generación de los gobiernos comunales, tantos como Ciudades-Municipios tengamos. Esto implica repensar la organización primaria de administración política en que fue dividido nuestro territorio como señala la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en la que los Estados tienen once competencias fundamentales, relacionadas con la organización, administración de bienes, creación y la ejecución de obras.

De esta manera, en el artículo 164, numeral 2, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se reafirma como competencia exclusiva de los Estados: "La organización de sus Municipios y demás entidades locales y su división político-territorial, conforme a esta Constitución y a la ley". Es decir, es una competencia exclusiva del Poder Público Estadal la modificación de la división político territorial de los Municipios. Y de esta manera, la sustitución de los Municipios actuales por Ciudades sería una modificación de la actual división del territorio nacional, en su nivel primario, que no altera la estructura fundamental municipal.

Por su parte, en el artículo 136, título IV "Del poder público", capítulo I "De las disposiciones fundamentales, sección primera: de las disposiciones generales" (p.26), de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se dice: "El Poder Público se distribuye entre el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional […]". Es decir, se establece la manera como se distribuye el Poder Público, esto no estaría en discusión, pues, no se trata de cambiar tal estructura, sólo de modificar, en su número y ámbitos, para que el Poder Municipal fuere una lógica competencia del Poder Público Estadal, ya que no se especifica su ámbito de pertinencia.

Sin embargo, según la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, existe la posibilidad de enmendar cualquier artículo constitucional. En este sentido se establece en el artículo 340, del título IX "De la Reforma Constitucional, capítulo I: De las enmiendas" (p. 69): "La enmienda tiene por objeto la adición o modificación de uno o varios artículos de esta Constitución, sin alterar su estructura fundamental".

Es importante indicar que esta enmienda requiere sólo de la mayoría simple de la Asamblea Nacional para luego ser sometida a Referéndum. Por lo que esta enmienda estaría centrada en el Capítulo V de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, fundamentalmente los artículos 173 al 177, relacionados con la "potestad tributaria del municipio"; donde se pudiera modificar algunos artículos para transferir estas potestades al Poder Popular sobre las nuevas Ciudades-Municipio.

Ahora bien, esta unidad socio política, por sí misma, permite alcanzar otro nivel superior de consciencia social y societal para impulsar los cambios necesarios desde el Estado Burgués. En efecto, se trata de un esfuerzo colectivo el cual, incluye el advenimiento del Estado Comunal, de una nueva cultura y aportar su contribución a la construcción de la Ciudad Comunal.

Definitivamente, pasar del Estado Burgués al Estado Comunal significa la ruptura progresiva con la burocracia, con la división clásica de poderes y con la división social del trabajo, retomar la visión de totalidad indígena, asumir un rol protagónico, abriendo los caminos para incidir en la formulación de políticas, ejecución, control; es imprescindible avanzar en experiencias socio productivas concretas, en la estructuración interna del gobierno Comunal, en la organicidad de los procesos. Por lo que es necesario generar nuevas relaciones sociales y con ello, una nueva vida, unos nuevos valores, una nueva sociedad.

El Gobierno Comunal no aparecerá nunca mientras las Comunas estén dedicadas a atender, por separado, las carencias de su barrio. No entenderlo es obviar el carácter complejo y sistemático de la Ciudad. Peor aún, es condenar a los Consejos Comunales y a las Comunas al voluntarismo sin formas superiores de organización. Creemos que con la más amplia discusión del Poder Popular podríamos desarticular la trama de Explotación-Dominación que subsiste en la sociedad venezolana. Por eso, es necesario atomizar al Estado Burgués que heredamos, para darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión pública.

¡En el nombre de Bolívar, de Cristo y de Chávez, la lucha sigue! ... "En el 2019 además de cumplirse 20 años de la Constitución, tenemos una cita, porque ese año se cumplen 200 años del Congreso de Angostura, 200 años de la Constitución Bolivariana que fundó Colombia"…

Desde Cumaná, Sucre, Venezuela, a los 25 días del mes de diciembre de 2015.

tetralectica@yahoo.es



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Servando Marín Lista

Arquitecto- Es autor del libro "Desde la Comunidad": la arquitectura de multitudes (junio, 2010) dirigido a la formulación de propuestas de planificación del desarrollo estratégico para captar el objetivo esencial y específico de clarificar el compromiso y la responsabilidad de la explosión del Poder Popular con la problemática total de la ciudad, mediante todas las escalas de sus propias acciones para marchar rumbo al nuevo sistema de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales. Y autor, también, del libro "La Ciudad Comunal, la lucha de clases por el espacio" (nov, 2013) donde plantea una interpretación de los fenómenos urbanos, que constituye una herramienta sobre lo que ?desde afuera? de la estructura urbana, el poder económico y el poder político, conforman la lucha de clases por el espacio y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista.

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