Correr del tiempo acentúa la presencia de Chávez mientras inverso, sus detractores se extinguen, se apagan en la nada

En revolución el que es cerebro lento  va a la cola del burro porque es un desafío constante e indispensable comparar fenómenos que están en movimientos vertiginosos y aunque lo que emane de tales comparaciones de estados  de movimientos está sujeto a errores, hay que asumirlo y con presteza, ágilmente, sin guabinear.

Cuando yo meto la pata la meto toda, ahora me la juego al afirmar que el 6D  va a haber una explosión de chavismo, admito que poco me baso en lo que predigan Oscar Schemel o Luis Vicente León, la razón pelá o acaso la razón científica inclusive no me  bastan, me baso en mi intuición cosechada en el trajín sobre el terreno, no sobre el mapa, así que abrigo una certeza de que el 6 de Diciembre vamos a darle una buena patada en el culo a la escualidad criminal.

A mayor cantidad y calidad de datos fidedignos la realidad  se afianza, y uno puede tener ante sí un dato importante pero si no sabe interpretarlo tampoco sabrá qué hacer con dicho dato; digo de algo así como  de la matemática sin números, quiero decir, de una verdad de fondo, un tanto incognoscible, por lo que no es fácil describirla pero que se siente, y es la presencia del Comandante Chávez que parece gravitar en todos los espacios.

Yo pienso que a uno no le basta incluso saber la realidad no torcida, creo que es necesario además conocer hacia donde se mueve esa realidad, es el caso, y al respecto aprecio que mientras la figura del Comandante Chávez se crece a cada momento en la consciencia popular, dadas las escaramuzas por vencer la guerra económica que se no abalanza con fiereza a todos los venezolanos de a pie e inclusive a los de rueda libre, en cambio, sus detractores se extinguen inexorablemente, se apagan en la nada, y más temprano que tarde el camino estará despejado para que el Comandante Chávez brille con mayor esplendor sobre el horizonte de propios y extraños.

Para eso en el PSUV tenemos que remar duro y sin pausas, no será el próximo 6D cuando obtengamos el triunfo, no, el triunfo hay que seguir labrándolo y afinándolo durante estos aproximadamente cuatro meses de trabajo infatigable -agosto, septiembre, octubre y noviembre- y desde luego, acompañar al pueblo hacia un nivel superior de consciencia, sabemos hacerlo, pero entendamos que lo que habrá el 6 de Diciembre será no propiamente el día del triunfo sino el día de un desenlace feliz, llenar de pueblo la Asamblea Nacional.



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Guillermo Guzmán


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