Yo si quiero mucho a la Revolución, pero...

La gente de pueblo, es decir, la que honestamente vive de su trabajo, la que ha sido y sigue siendo buen vecino, siempre y consecuentemente solidaria con los que sufren alguna calamidad o desventura, esos y esas que desde que han tenido razón de su existencia, y en el caso de los de nuestra generación, los que nos educamos sin la influencia del televisor, reunidos todas las noches con nuestros mayores del barrio, del caserío, comenzamos a medio tener conciencia de la realidad que nos tocaba vivir desde muy temprana edad, viviendo y bebiendo de las experiencias y relatos de los que ya llevaban largo tiempo sufriendo esta calamitosa y capitalista existencia, crecimos siendo revolucionarios.

Anhelábamos, soñábamos con Revolución. Con las uñas, corazón y entereza luchábamos por hacer realidad el sistema “de iguales, donde prevalezca la justicia ante nada, la honestidad como patrón de vida, la solidaridad como templo de humanidad, la moral, la ética, el respeto y las buenas costumbres parte intrinsica de nuestra cotidiana existencia, el trabajo como vía de expresión de nuestras capacidades físicas e intelectuales, la cooperación enfrentada al individualismo y la abundancia para todos sin ser expresión de derroche o consumismo”.

Ese era y aún sigue siendo nuestro sueño. Revolución buscamos con la Acción Democrática de los Libros Negros de Leonardo Ruíz Pineda, la del campesino con su bollito de pan en el bolsillo trasero, en el URD del Jóvito Villalba de verbo encendido y los más radicales, y de elevada conciencia de clase, en las células que se conformaron bajo el liderazgo de los hermanos Machado.

La perdimos luego del 23 de enero de 1958: que gran ilusión teníamos y cómo se nos escapó de las manos (el pacto puntofijista la mató). Reanudamos nuestras luchas por reencontrarla de nuevo en el verbo, entereza y entrega revolucionaria del camarada Fabricio Ojeda, con él militamos y entregamos nuestra existencia. Mordimos el polvo, retumban aún las expresiones de arrechera mil veces gritadas en calles y cementerios del país “…camarada tu muerte será vengada”. Aún lloramos nuestros muertos, aún no los hemos vengado.

¿Votar para qué? Dejamos de votar, no tenía sentido. Vimos en la Causa R una posibilidad, la asumimos, “ganamos”, pero el candidato ganador, se enculillo, se chorreó y vendió al pueblo que se había expresado en él y con él. De nuevo en la orfandad, con el mismo proyecto pero menos militantes y sin liderazgo definido.

Asumimos la lucha sindical y gremial como el camino más apegado a nuestra extracción de clase y para enderezar el entuerto y mal sabor que nos dejó la dirigencia pequeño burguesa que en nombre de la clase obrera dirigió nuestras luchas rebeldes. Desiguales pero grandes y memorables batallas reivindicativas dimos contra el capitalista que aún nos acogota, casi le arrancamos la “escala móvil de salarios”; bien organizados (al menos gremial y sindicalmente) nos despertó El Caracazo del bravo pueblo venezolano en lucha. En mejores condiciones una madrugada nos sorprendió el “…por ahora” de compatriota y amigo Hugo Chávez Frías. Reanudamos y fortalecimos nuestra voluntad de lucha; le acompañamos en su soledad carcelaria y, a su salida, lo abrazamos en su pregonar multitudinario por todo el país, llenos, hinchados y embriagados de Pueblo Bolivariano en Lucha: ¡GANAMOS!    

 

¡Qué alegría! A diferencia del pataruco este camarada no se vendió ni entregó: asumió y nos convocó a hacer Revolución. Comenzamos a VIVIR REVOLUCIÓN. Constituimos una nueva República: la Bolivariana. Con altos y bajos transitamos por ese tortuoso pero alegre y esperanzador camino emancipador. Nos tumbaron pero rápido y para sorpresa del mundo entero recuperamos el coroto. El Imperio quedó boquiabierto y con los crespos hechos, sus lacayos recularon. En respuesta revolucionaria propusimos al pueblo y asumimos con su mayoritario respaldo el proyecto socialista como única alternativa de combate al capitalismo salvaje. El enemigo no dio, ni nosotros pedimos, descanso. La pelea es a muerte: “Patria o muerte” era la consigna. En el camino, una y otra vez, mil veces, le gritamos al compa deshacerse de los alacranes que tanto ayer como hoy sabotean y son enemigos del proceso, en su soberbia y soledad no nos quiso escuchar, al final lo empujaron en la tumba.

Antes de irse, recapacitó y ordenó un Golpe de Timón para enderezar entuertos. Visualizó el Plan de la Patria Socialista, Independiente y Soberana como legado histórico. Despojados como quedamos, sin Comuna y sin nada, sin haber construido liderazgos de masa, formado un pueblo participativo y protagónico de su devenir, asumimos lo que en sus últimos días nos recomendó.

Entre tristes y alegres votamos y celebramos. Nuevamente el triunfo electoral pero los juramentos fueron traicionados. Los otrora ministros que vimos por televisión asentir con sus cabezas y meter el rabo entre las piernas ante el público jalón de orejas y ordenado Golpe de Timón e instrucciones para la concepción e implementación del Plan Matria, una vez montados en el coroto, disfrazaron Golpe con Sacudón y Plan Socialista con Plan Neoliberal.

Hoy padecemos las consecuencias: un pueblo empobrecido, desfalcado política, moral y financieramente, desilusionado con un liderazgo que no logra descifrar ni entender, desconcertado, sin saber qué rumbo tomar, asediado por los Imperios y sus medios comunicacionales, lacerado por la vieja y nueva burguesía parasitaria que sin compasión vacía sus bolsillos.

¿QUÉ HACER? Surge como pregunta. ¿Qué hacemos compa? nos preguntamos en nuestros sitios de trabajo, de estudio, de cotidianos encuentros, de luchas, en las colas para adquirir alimentos que cada día que pasa escasean más y más y el gobierno (“nuestro gobierno”), en su nuevo y desviado rumbo neoliberal aplica “precios justos” para el capitalista e “injustos” para nuestro pueblo.

¡Qué arrechera compa! ¿Qué pasa con los corruptos? ¿Por qué no se les aplica la Ley? ¿Por qué aún siguen en altos cargos de gobierno? ¿Dónde están los banqueros que nos robaron la renta petrolera? ¿Y sus cómplices dentro del alto gobierno, gobernando, desfalcando, estafando, conspirando, por qué aún siguen allí? ¿Qué ocultos compromisos existen con las multinacionales imperiales que desfalcaron a la nación y conspiran contra la revolución? ¿Por qué el ministro Torres conviene en seguir entregando fortunas a la empresa estadounidense Ford Motors Company sin exigir primero cuentas claras de lo que se robaron, como proponen sus trabajadores sindicalizados y federados (ver mi artículo publicado en Aporrea: “Ford, Crysler, Chevrolet y Toyota son nuestras”)? ¿Por qué actuar sin tomar en cuenta las profusas y bien documentadas denuncias que a diario hace el Pueblo Bolivariano en Lucha (vanguardia revolucionaria)? ¿Están los equipos de investigación conformados por el Movimiento de Batalla Social Punta de Lanza y por Marea Socialista inventando pajuatadas? ¿A quién pretenden engañar?

 

¿POR QUÉ ACTUAR DE ESPALDAS AL PUEBLO

QUE HONESTAMENTE VIVE DE SU TRABAJO?

 

¿POR QUÉ TRAICIONAR LA REVOLUCIÓN

SI EL PUEBLO VOTÓ POR SU PROFUNDIZACIÓN?

 

¡MADURO O LAVAS O PRESTAS LA BATEA!

 

DE NO REACCIONAR POSITIVAMENTE EL PUEBLO TE LA QUITARÁ,

TE LA QUITAREMOS Y NO SERÁ PRESTADA

 

¡Sabino nos señaló el camino, me señaló el camino, nos señala el camino!

 

YO SI QUIERO MUCHO LA REVOLUCIÓN, EL PUEBLO QUE HONESTAMENTE VIVE DE SU TRABAJO TAMBIÉN PERO CON ESTA PATA HINCHÁ PA´ONDE COGEMOS…

 

¡PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS!

 



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Pancho Alegría


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