El momento exige un Frente Antifascista y por el Socialismo

El 4 de febrero fue una insurrección política que significó el cierre del ciclo de la socialdemocracia puntofijista y la apertura de una nueva era, el resurgir de la esperanza socialista, que se materializa con la elección del Comandante Chávez. El 4 de febrero fue una ruptura violenta con la socialdemocracia y con las teorías anarcoides que negaban la necesidad de organización, de dirección, que decapitaban la protesta popular, y la condenaban a ser fuegos artificiales, mera pirotecnia. La causa socialista se fortaleció al demostrarse la necesidad de dirección política, de organización, de acción planificada.

El 4 fue un milagro postrero. Cuando el Socialismo parecía acabado y la humanidad, desamparada, caía definitivamente en manos del capitalismo; y aquí entre nosotros, agotada la socialdemocracia, se asomaba en el horizonte el fantasma del fascismo revitalizador de la dominación capitalista; en esos tiempos aciagos, de desesperanza, descreimiento, con unamasa desarmada de organización y motivos, surge la figura de Chávez, con su boina roja, su valentía, su pureza de soldado. Y dirigiendo a aquel puñado de héroes, le gritó a la Patria, a la humanidad, aún hay esperanzas, no todo está perdido.

Comenzó, sin percibirla, una nueva era, un nuevo 1810 iluminó el cielo, teníamos un nuevo reto, una nueva razón convocaba a la pasión: fundar un nuevo mundo. En el camino, aquel Chávez todavía frágil del 4, que nos recordó al Asalto al Cuartel Moncada, se empinó gigante, tomó contacto con la ideología más avanzada, se hizo Socialista. Toda la humanidad se conmovió con su ejemplo, la América se fortaleció en la unidad alrededor de su causa altruista. Con la ALBA tornó la hermandad, Evo fue hermano; Fidel, rejuvenecido, reeditó los días gloriosos de la crisis del Caribe, el viento de la Sierra refrescó su recuerdo, el Che sintió de nuevo el costillar de Rocinante; el mundo tomó un nuevo resplandor.

El imperio, que como decía el Che tiene buen olfato para detectar a sus verdaderos enemigos, asesinó a Chávez, y la turbulencia reapareció. La socialdemocracia, fracasada ya en 1992, entró tortuosa en la disputa del poder, el fascismo que era una posibilidad estabilizadora antes del 4 de febrero volvía a crecer en las grietas de las dudas y la cobardía.

La socialdemocracia, después de la desaparición del Comandante, tomó la dirección de la Revolución y desarrolló su programa de estabilización del capitalismo: favorecer a la burguesía y mantener tranquila a la masa con clientelismo y compra de afectos con la repartición de prebendas. Tal como era previsible, el esquema socialdemócrata, que había fracasado en la cuarta república, volvió a fracasar en 2013 y 2014, y aquella crisis de gobernabilidad se presenta de nuevo.

Estamos viviendo época similar a la de 1992, la socialdemocracia es incapaz con su ambigüedad, ya lo demostró en poco menos de dos años, de estabilizar la dominación capitalista: no le sirve al capitalismo y tampoco es vía para lo nuevo, está agotada. De allí surge el dilema de estos tiempos: el fascismo como única manera de estabilizar la dominación capitalista, reprimir a las masas irredentas, aniquilar a sus dirigentes consecuentes, disolver sindicatos, implantar leyes marciales, privatizar hasta el aire, fracturar a la OPEP, acabar con los convenios de ayuda internacionales, profundizar la meritocracia en PDVSA, en resumen, reestructurar la dominación del capitalismo rentista, atar el país al capitalismo mundial, recomponer la dominación gringa, repartirse el país con las transnacionales china. O el Socialismo verdadero.

Es así, la gran batalla de hoy es la que dejó planteada el Comandante Chávez: Socialismo o fascismo. El fascismo como vía para revitalizar la dominación capitalista, o el Socialismo para retomar el camino de redención de la Patria Humana. No hay otras opciones, éstas ya fracasaron.

El momento exige la creación de un FRENTE ANTIFASCISTA Y POR EL SOCIALISMO. Tendrá como núcleo la lucha contra el fascismo como expresión capitalista, por el Socialismo como única manera de superar a favor de las masas desposeídas la actual crisis, y como única vía de salvación del gobierno del Presidente Maduro, cumpliendo el mandato de Chávez: "Maduro y Socialismo". Ya no hay lugar para los atajos pequeñoburgueses… los dirigentes tienen la palabra, seguiremos engañándonos con recorticos bufos, pañitos calientes, o daremos el giro drástico, autocrítico, que la situación amerita. El país espera por sus dirigentes para volver a Chávez, para regresar al camino socialista.


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Toby Valderrama y Antonio Aponte

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