¿Por qué temen a Marea Socialista (Movimiento Anticorrupción Revolucionario de Expresión Autónoma y Socialista)?*

La derecha endógena, (tan denunciada en su momento por Luis Tascón) está desesperada defendiendo lo indefendible.  Sin duda, que los vestigios que van quedando de las cúpulas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) representan el fracaso más terrible en relación con la pérdida del número activo de militantes e inscritos. No les bastó con tener una abstención entre el  88% y el 92% en la última “convocatoria” para elegir delegados, sino que ahora acaban de inventar una elección interna para “seleccionar” los mal llamados “círculos de lucha”, es decir, elegirse entre ellos mismos en otras funciones ficticias con el propósito de ir “engrasando”, (palabra que les gusta mucho a su dirigencia),  la maquinaria electoral, que a la final es el único sentido que tiene en la actualidad tal organización política.

Quienes siguen defendiendo al PSUV de hoy son los mismos quienes nos dijeron que Chávez estaba “evolucionando satisfactoriamente” de su enfermedad para después anunciarnos su muerte. Son los mismos quienes  en su momento defendieron  “La Hojilla” hasta que apareció el audio que desmanteló al conductor y con ello tal programa. Son los mismos quienes el año pasado afirmaron que los precios de los productos, entre ellos los electrodomésticos, se mantendrían asequibles para la población, y hoy la realidad es lo contrario.

Quienes defienden la cúpula sectaria del PSUV son los mismos a los cuales bastaría preguntarles citas o reflexiones sobre importantes y célebres documentos de Bolívar como “El Manifiesto de Cartagena”, “La Carta de Jamaica” o el discurso ante el “Congreso de Angostura” para comprobarles su ignorancia histórica y filosófica. Son quienes difícilmente hayan leído o escrito ensayo alguno sobre idealistas orientales o helenos protagonistas de tiempos antiguos. Son quienes no se atreven a mencionar en sus discursos a filósofos o pensadores como Descartes, Kant, Nietzsche, Heidegger, Gramsci, Ingenieros,  Habermas, Sartre, Foucault y Lanz. Y si pretendemos situarlos en un contexto educativo, tanto hablan de “raíces”, e irónicamente, ni siquiera existe un ente oficial (más allá de la Universidad que lleva su nombre y fue fundada en la cuarta república) que estudie, analice y divulgue el pensamiento de Simón Rodríguez. Y con vergüenza ajena digo, son los mismos quienes en su habla oral y escrita pluralizan el verbo Haber, y hasta se dan el lujo de corromper públicamente la ortografía en nombre de la “conducta”.

Esos, quienes están traicionando el pensamiento de Chávez, no sólo han arruinado la economía del país en menos de dos años, sino que desde su despótico ejercicio del poder nos exigen “unidad y lealtad” en nombre del propio Chávez. Habría que preguntarles: ¿Chávez estaría de acuerdo con los aumentos desmedidos de precios? ¿Habría permitido el líder fallecido que estuviéramos en esta crisis de salud donde un pueblo azotado por el dengue y chikungunya no encuentra los medicamentos básicos contra esas y otras enfermedades? ¿Hubiese permitido el precursor de la revolución bolivariana que su pueblo tuviese que perder su identidad y dignidad en sendas colas para comprar alimentos o bienes esenciales? ¿Habría hecho Chávez una “cadena presidencial” para anunciar el pago de la deuda externa, es decir, cumplir las acreencias de intereses en dólares a quienes se apropiaron de los recursos naturales del país por muchos años?

Para interpretar las posibles respuestas, bastaría recordar los hechos de los años 2002 y 2003, cuando en situaciones más adversas que las actuales, luego de vivir un golpe de Estado y un paro petrolero, Hugo Chávez nunca perdió el control de la economía y el sentido social, porque era un auténtico líder. El pueblo confiaba en sus palabras, coraje, valentía y amor por su gente.

Desgraciadamente, Chávez en sus últimos días, consciente de su fatal desenlace humano (jamás como pensador, líder y estadista) no tuvo tiempo para formar un relevo a la altura de las circunstancias históricas, y esa es la razón, por la cual, los restos de la revolución bolivariana se encuentran en plena desaparición política.

Por ello, nos sentimos identificados con un Movimiento Anticorrupción Revolucionario de Expresión Autónoma y  Socialista (el nombre que le doy a la corriente Marea Socialista), en avance hacia el rescate del pensamiento de Chávez como única vía para mantener las conquistas sociales alcanzadas, pero sin perder el rumbo que hoy unos cuantos corruptos y zascandiles, amparados en criticastros, híbridos  y encapuchados de programas de televisión y laboratorios de medios tecnológicos, han traicionado el sentir y las esperanzas del pueblo y la participación popular. Por eso le temen a Marea Socialista y la atacan sin más argumentos que la descalificación personal de sus integrantes. No tienen argumentos sólidos para negar la verdad.

Marea Socialista, dos palabras un significado: Revolución Bolivariana. Marea Socialista: El Legado de Chávez.

***

* Nota: Movimiento  Anticorrupción Revolucionario de Expresión Autónoma y Socialista (Marea Socialista), una propuesta de siglas para la organización.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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