Amor neoliberal



Hay días en los que la gente se empata en una de reflexión sobre temas “vitales”. Últimamente me he topado con amigos y amigas empeñados en discutir o reflexionar sobre las vicisitudes de las relaciones de parejas, arrejuntados o casados y, por supuesto de los que andan solos.

Las hipótesis que se manejaron en esas reflexiones no fueron muchas. Pero tienden a irse a los extremos. Reflexión I: El amor no existe. Es una situación que se crea en los cerebros de las “víctimas”. Eso explicaría el fenómeno ese de decir hoy “te amo para siempre” y mañana, al descubrir por ejemplo un cacho, se convierte el traidor o la traidora en un ser despreciable merecedor de los torturas mas atroces y sanguinarias. “Para que sepa lo que es sufrir”.

Reflexión II: El amor es una construcción. En este caso el hombre o la mujer son unos seres que creen firmemente en la relación de pareja y hacen lo que sea para mantenerla. Hoy cedes tú, mañana yo. El y ella buscan el equilibrio, planifican los hijos, las vacaciones y la compra de la mascota. Puede que sientan amor, pero eso es despreciable a la hora de revisar los “materiales” de la obra en construcción: casa, carro, seguro de vida y de muerte, vacaciones consensuadas, hijitos bellos y arbolito de navidad.

Reflexión III: El amor no sólo existe sino que su ausencia hace que la vida sea insípida, incolora e insabora. Según esta máxima debe haber parejas, que por cierto no era el caso de ninguno de estos filósofas y filósofos con quienes diserté, que viven profesándose amor eterno y fidelidad. Deben darle valor a la aventura, a la sorpresa. Dar y recibir amor. Sentir siempre estrellitas en el estómago y oír canciones románticas.

Estas reflexiones son para quienes tienen pareja y, como les dije no es el caso de los pensadores y pensadoras con quienes hablé. Por eso es que propongo actividad única para estos panitas: polvos neoliberales.

Los “polvos neoliberales” son perfectos. El neoliberalismo no conoce de solidaridad, ni de humanismo y mucho menos de amor. Estos “polvos” no generarán culpa porque usted estará sólo pendiente de buscar placer. Es como buscar plata, munas, dinero. Un relación comercial. Y si hay usura indexada mejor. No buscará perpetuarse, ni romper uniones. Sencillamente manda el mercado. La oferta y la demanda. Y es para aquellos que tienen los problemas “materiales” resueltos. Es decir usted no anda buscando casa, porque ya tiene, ni carro porque ya tiene, ni trabajo porque ya tiene. Y tampoco hijos, ya sea porque los tiene o porque no quiere. Si esto no está resuelto usted siempre será visto como un vividor o vividora. Es decir le costará un poquito más que le crean su neoliberalismo amoroso.

El problema con los polvos neoliberales es convencer al otro o a la otra de que usted es un neoliberal radical en materia de amor. Los hombres, por ejemplo, nunca han creído que las mujeres puedan ser tan “neoliberales”. Los “machos” han pregonado por siglos que las mujeres son “diferentes” lo cual les impediría disfrutar de este “materialismo histórico”. Pero los tiempos han cambiado y capaz que algunos hombres también. Así que hay que aprenderse esta “teoría”. Tal vez así entendamos a Bush y su “amor” por la humanidad.


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Mercedes Chacín


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