Política, ciencia y pasión

La Conferencia Permanente por la Paz y la Vida ha adquirido tal trascendencia que El Vaticano acepta mediar en el problema venezolano. Es una atinada respuesta política para aislar al sector de la oposición que propugna acciones criminales violentas y una manera de distinguir las contradicciones en el campo contrario, cuestión fundamental en la política. Significa aglutinar todas las fuerzas partidarias de una salida pacífica, legal y democrática, estrategia que se ha trazado la Revolución Bolivariana y que responde a la secular tradición popular de Venezuela.

Únicamente los gobiernos dictatoriales han recurrido en nuestro país al crimen político y se registra un solo caso de magnicidio, el de Delgado Chalbaud, sobre el cual el Comandante Chávez asomó la sospecha de intervención de los aparatos de inteligencia de Estados Unidos. En este último país, por el contrario, han sido asesinados 5 presidentes de la República, desde Lincoln hasta Kennedy.

La política es la pasión que más ocupa la atención pública y ningún personaje es objeto de tanto miramiento como el dirigente político. Es proverbial la vehemencia de la emoción política, entendida como referencia al hecho político de la actualidad inmediata. Uno de aquellos revolucionarios rusos del siglo XIX, cuando conoció a Marx se quedó sorprendido de la pasión que ponía en el tema político, porque lo suponía un científico frío. Engels lo describe como básicamente un luchador político.

Cuando, después del Manifiesto Comunista, comenzó a trabajar en un documento que diera amplio fundamento científico a la política de la clase obrera, pensó que lo haría en breves meses y, sin embargo, le llevó 18 años, para concluir apenas el 1° Tomo de El Capital, el 2° y el 3° fueron redactados íntegramente por Engels sobre las notas y apuntes dejados por Marx. Poco antes de morir se le planteó la publicación de sus obras completas y dijo entonces: Primero hay que escribirlas

Como todo proceso revolucionario, el nuestro está sujeto a desviaciones de derecha y de izquierda y la política hay que elaborarla en el más riguroso apego a la realidad y a los principios. La Revolución Bolivariana es un proceso muy complejo, pero no olvidemos que sin situaciones extraordinariamente complicadas no es posible hablar de revolución.

Para transformar una estructura social sostenida por intereses estrechamente unidos en el mundo entero, como decía el Libertador, además con milenios de vigencia, se requiere la conjunción de la pasión política y el conocimiento científico. Los socialistas utópicos imaginaban una sociedad perfecta como producto intelectual abstracto, mientras el materialismo histórico estudia las fuerzas sociales interesadas en el cambio y la necesidad de conquistar el poder político. Se trata de la revolución social, el acontecimiento más trascendental de la historia.

La revolución surge de la sociedad misma, es decir, de la lucha de clases y alcanza su verdadera calidad cuando es dirigida por las clases sociales víctimas de la explotación capitalista. No puede dominar al mundo quien no siente el fuego que lo impulsa dice Fausto en la obra inmortal de Goethe.

Sócrates, Jesús, Bolívar, Marx, Engels, Lenin, Mao, Hochimin, Fidel, el Che y Chávez perduran en la historia por haber asumido la fiebre voraz que caracteriza a las clases oprimidas en su lucha contra la explotación. Solo merecen los honores de la historia quienes son capaces de conquistarlos día a día.

robertohernandezw@gmail.com



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Roberto Hernández Wohnsiedler

Abogado y Sociólogo. Fue diputado, vicepresidente de la Asamblea Nacional, Ministro del Poder Popular del Trabajo y Seguridad Social y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Es autor del libro La Clase Obrera y la Revolución Bolivariana.

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