¿Tienen ellos la iniciativa estratégica?


La marcha oligarca es analizada por nosotros con ligereza, con un retruécano, un ingenioso juego de palabras da por saldada la situación. De esta manera consideramos lo visible, la táctica, pero no hacemos caso a las enseñanzas de Chávez, al alerta: “el viento de la restauración sigue soplando”. Y lo ignoramos con inexplicable inocencia. Veamos.

Un proceso político, militar, hasta un juego, dependerá de la claridad estratégica, de saber cuál es el objetivo y qué lo necesario para alcanzarlo. Las acciones se adecuan a este objetivo, éste mide la eficacia de los movimientos.

Por ejemplo, en un partido de béisbol el objetivo estratégico es ganar, para eso hay que hacer carreras, impedir que el adversario las haga. Con ese objetivo en mente se confecciona la alineación, se escogen los lanzadores, se hace un esquema del juego: primeras entradas un lanzador zurdo, después un lanzador tapón, conseguir ventaja en las últimas entradas cuando ya sus jugadores estén cansados. Así, este equipo tiene chance de ganar, tiene iniciativa estratégica, sus pasos tácticos tienen un sentido.

Ahora, si vamos a un juego sin objetivo estratégico, entonces, podemos poner de lanzador al receptor, jugar sin campocorto, poner de cuarto bate a Maradona, dejar en el banco al mejor pitcher porque nos cae mal, poner a jugar al hermanito de la madrina, etc. Podemos poner el mayor esfuerzo en la barra de las gradas, tener la mejor mascota en el terreno, dar las mejores entrevistas en la televisión… pero si la táctica no tiene sentido, sin estrategia, estamos destinados a la derrota.

En política, en la guerra, la definición de la estrategia es indispensable, de vida o muerte. Quien tenga la estrategia definida podrá dar pasos tácticos que tengan un sentido, y podrá derrotar a quien no sepa adónde se dirige.

Con la anterior reflexión intentemos una aproximación al paisaje político de hoy, y dentro de éste a la marcha oligarca del sábado.

Los oligarcas tienen una estrategia clara: reafirmar al capitalismo, expandir su ideología de propiedad nosocial de los medios de producción, el esfuerzo individual por sobre lo social, el prestigio de los "emprendedores", la fragmentación absoluta, total, de la sociedad, las soluciones individuales a los problemas sociales. Para conseguir su meta estratégica necesitan de un egoísmo de masas, organizaciones egoístas, valorización por el consumo de mercancías, que son símbolo de poder, etc.

La Revolución propone el Socialismo, tiene como meta estratégica el cambio de las relaciones humanas, el rescate de la relación amorosa, del sentido de pertenencia a la sociedad, a la humanidad. Para conseguir eso necesita un cambio cultural total, sistémico, el rescate de lo social, instaurar la economía de propiedad social de los medios de producción, la eliminación de las necesidades que tienen como centro el lucro de los capitalistas, la creación de necesidades que sostengan la condición humana del humano, su esencia espiritual.

Ya tenemos elementos para analizar las últimas acciones tomadas por el campo nuestro y por el campo oligarca, para acercarnos a una idea de quién tiene la iniciativa estratégica.

Ellos consiguen, poco a poco, movilizar a su masa en torno a objetivos egoístas, de odio. A estos objetivos estratégicos los dotan de objetivos tácticos: el odio al Presidente Maduro Moros, el miedo al despojo, el fantasma de la expropiación, de los saqueos, defensa de la propiedad, el miedo a la escasez, a no tener qué consumir, ni a qué aspirar, la "tragedia" de los anaqueles vacíos.

El gobierno, por su parte, moviliza ¡también en torno a objetivos egoístas!, al consumo de lo superfluo, la salida individual, la viveza de la reventa, el oportunismo, la batalla contra el capitalismo en la superficie, contra las lacras especuladoras que nadie defiende, pero manteniendo el fondo económico y la cultura egoísta. Nuestros cuadros se preocupan por la elecciones municipales, y cual avestruces ignoran las amenazas plebiscitarias.

Nos podemos embriagar con triunfos tácticos, encontramos unos corotos acaparados, el negocio aquel bajó los precios 30%, el gerente tal fue detenido, todo parece ir bien… Pero estamos llevando viento para el molino equivocado, para la estrategia enemiga, la estamos alimentando. Por ese camino no hay victoria socialista.



¡Libertad inmediata para Conrado y el vasco Asier!


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Toby Valderrama y Antonio Aponte

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