Percepción de la situación nacional

He quedado gratamente sorprendido por el último artículo que escribí, respecto a las Máscara de Lorenzo Mendoza para ver si el Gobierno nos atendía cordialmente. La idea fundamental de escribir ese artículo, y con ese título tan sugestivo, es llamar la atención a nuestro compañero y hermano, Nicolás Maduro Moros, la atención sobre algunas situaciones y particularidades que observamos dentro de nuestra revolución, de fallas las cuales estamos a tiempo de corregir, antes de que sea demasiado tarde.

Pero que nadie se confunda. Mi respaldo al compañero Presidente Nicolás Maduro es a muerte. Lo considero un hombre muy capaz y que hará un buen papel al frente de los destinos de la República Bolivariana de Venezuela. Y siempre estaremos ahí, sin duda, para criticarlo de manera de corregir errores y seguir avanzando, pero también estaremos para darle apoyo y aliento en la tarea nada fácil y sencilla que a él le ha tocado afrontar.

Sabemos que uno de los dolores de cabeza que debe tener el Presidente Nicolás Maduro es el acaparamiento y la especulación. Tarea nada fácil y sencilla, sobre todo porque este puede ser combustible para tratar de generar malestar en la población, buscando con ésto que se genere un estallido social que sólo favorecería a los sectores enemigos de la Patria de Simón Bolívar. Sin duda, pienso que nuestro pueblo ha crecido política e ideológicamente, lo que ha evitado hasta ahora ese estallido, pero también hay que reconocer que falta todavía mucha formación política e ideológica en nuestro pueblo.

Y falta, porque dentro de nuestra percepción de la situación nacional, y luego de haber observado el extraordinario documental de Patricio Guzman y la Batalla de Chile, es un calco del formato que nos están aplicando en estos instantes en el país con una diferencia sólo de 40 años. La respuesta de Allende en ese momento fué radicalizando el proceso, con planes masivos de expropiaciones y nacionalizaciones,pero Allende no contaba con apoyo militar, y por eso fué derrocado. Maduro, entendiendo esa circunstancia, su respuesta no fué como la de Allende porque Chávez hubiese hecho lo mismo, porque no podemos quedarnos sin el chivo y sin el mecate, y políticamente eso es válido, aunque podamos no estar de acuerdo en esas acciones.

Y esto porque hasta en las guerras más fratricidas los adversarios conversan sin que ello implique claudicación de principios y la creencia de la causa que se defiende. Nuestro ejemplo más palpable fué la reunión de Pablo Morillo y Simón Bolívar en Santa Ana de Trujillo en 1820. Siempre en las guerras, por más que sea, se tratan de establecer unas reglas mínimas, porque no se puede acabar con todo de un tajo, claro todo depende de las circunstancias y de las condiciones objetivas y subjetivas que estamos viviendo, recordemos que Chávez no está y los locos andan sueltos.

Pero también tenemos que aprender a escucharnos todos y todas. Debemos tener altura del momento político y social que vivimos, porque el maestro Hugo Chávez Frías nos lo expresó en su momento. Hay momentos técnicos, hay momentos políticos, hay momentos económicos y hay hasta momentos sociales. Y a la par que nos volvamos irreverentes en la discusión, debemos ser más leales en las acciones a emprender.

Y también tener la capacidad de seguir en nuestra formación política e ideológica. La política es como un juego de ajedrez complejo, difícil y en el que sin dejar nuestras pasiones y emociones, debemos entender que dependen de variables que están muy por encima de lo que individualmente podamos concebir. Y una de las cosas que también debemos ver, dentro de lo político, es el elemento de la correlación de fuerzas que se están moviendo a lo interno del país, y eso no podemos dejarlo a un lado.

Todo esto pareciera que algunos lo presentíamos, permitanme hacer esto público. Luego de los anuncios realizados por el Comandante Chávez el 8 de diciembre. Nos imaginábamos que además del alebrestamiento de la derecha, se iba a tener que abrir un proceso de negociación, en donde casi la agenda la iba a imponer la derecha: El tema cambiario, el tema del incremento de los productos de primera necesidad, y las expropiaciones. Recuerdo que hablábamos de que la paz en el país pendía de un ganchito de ropa casi, para evitar una guerra civil.

Me parece, pese a errores y fallas que en todo proceso humano se cometen, que esta coyuntura de la enfermedad y posterior fallecimiento del Comandante Supremo, se manejó correctamente. Y Nicolás, ha sabido sortear los obstáculos que se le han presentado, y creo que tenemos que seguirlo apoyando porque no sea que nos pase aquello de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Pero también, de manera franca y sincera, sin complejos ni miedos de ningún tipo, apostar por la apertura de espacios para la discusión y el debate político, con irreverencia, pero con respeto, con la altura del momento en que actualmente vivimos, de manera que no solo nos quedemos en la obsevación y en la mera crítica, sino en las rectificaciones y acciones que debemos tener para que la Revolución este por el camino del no retorno.

¡Hasta la victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!


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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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