El obituario para el Comandante Hugo Chávez

La ausencia física del Presidente bolivariano de Venezuela teniente coronel y Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías la tarde del 5 de marzo de 2013 conmovió la patria como no había ocurrido quizás desde el mismo 23 de enero de 1958, exceptuando quizás la noche del 6 de diciembre de 1998, cuando ganó de manera histórica la máxima embestidura de Jefe de Estado. Muchas luchas fraguadas desde la tribuna de la izquierda y muchos golpes recibidos por nuestros líderes morales que enfrentaron con sus mentes, sus corazones y sus cuerpos las imposturas del puntofijismo encontraron esa noche decembrina de 1998 la luz de la esperanza que tanto dolor costó, tanta miseria, tanta opresión y tanto desencanto. Uno de esos líderes es sin dudas José Vicente Rangel. Otro Jorge Giordani. Otro bastión de las ideas y el verbo, el poeta Gustavo Pereira. Por suerte, esta lista es larga, aunque con no pocas ausencias físicas ya, lamentablemente, pero engrandecida por el grito de “Patria, Patria, Patria Querida” de un nuevo despertar y la suma de un pueblo que reencontró su norte heroico.

Nos preparábamos para inaugurar la fiesta de los libros el 7 de marzo con la novena edición de la Feria Internacional del Libro y la Lectura cuando ocurre la infausta noticia. Todas nuestras páginas de los sueños quedaron por un momento en blanco. El país lloró y sacó valor desde el fondo de su dignísima esencia nacionalista, mientras en Miami y en las oficinas de los oligopolios brindaban y reían, manifestando así su más ruin ritual de fascistas. En esos días tan tristes, con la voz de Chávez retumbando por los cuatro vientos, el ministro de Comunicación e Información, periodista Ernesto Villegas delega en la voz del poeta Gustavo Pereira la tarea de redactar el Obituario al Comandante Chávez. Se suma esta misión a la misión mayor de haber redactado el Preámbulo de la Constitución Bolivariana. Nada fácil resulta cuanto haya que decir en nombre de un pueblo, de una esperanza, de un proyecto de país, de la integración de nuestras vejadas y golpeadas naciones caribeñas y latinoamericanas, del Hijo Primogénito de Bolívar, tal cual lo refrendó en Bogotá El Centro Bolivariano de Promoción Humana el 17 de diciembre de 2012, siendo la 1:03:55 horas, considerando que Chávez era “el primer mandatario de América Latina que está gobernando con estricto acatamiento a las TESIS BOLIVARIANAS”.

El viernes 8 de marzo de 2013 apareció en toda la prensa nacional el Obituario, sin firma obviamente, escrito por el poeta Gustavo Pereira. Mientras lo redactaba hablamos por teléfono, quebradas nuestras voces, y me dijo: “No es nada fácil escribir estas cosas sobre Chávez. Sobretodo porque estoy desbastado, como nuestro Pueblo”. Por ello, por cuanto abriga el ejercicio de la dignidad humana, el compromiso indomeñable, la voz múltiple en el ejercicio de la poesía como alta expresión del la razón sensible del ser, he creído conveniente dedicar estas líneas a tan noble texto, el cual se inicia así:

Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela

El inmenso vacío que usted nos deja sólo puede ser llenado con millones y millones de seres humanos como usted.

Por eso seguiremos siendo como usted Chávez.

Porque con usted y por usted aprendimos que la palabra amor puede alcanzar su más prodigioso sentido cuando va enlazada con la palabra entrega y la palabra pueblo.

Porque con usted y por usted aprendimos a izar la dignidad como se iza una bandera, porque usted nos enseñó que sin ella toda lucha de liberación es una mascarada.

Este ideal de lucha sedimentado en la defensa y la práctica de valores esenciales en la vida humana como la amistad, la lealtad, la solidaridad y la comprensión tuvo su expresión retributiva –aunque suene mal el término— con los más de treinta jefes de estado de diversas naciones y culturas durante los homenajes a las exequias de Hugo Chávez. El pueblo le miraba y le miraba durante días y muchos líderes mundiales estaban ahí de manera espontánea y fraterna para tributar un sentido homenaje espiritual al Comandante Eterno. Los ojos del mundo también estaban ahí. Algunas naciones decretaron duelo nacional en correspondencia con el sentir de sus gentes. Noble gesto universal, digno de respeto y admiración, de agradecimiento y compromiso.

Porque con usted y por usted aprendimos el fecundo amanecer de la amistad, la generosidad, la bondad, la comprensión, la abnegación, la lealtad, el valor verdadero y el coraje para enfrentar la iniquidad enseñoreada sobre los desposeídos durante tantos años.

La imbricación de Chávez con las masas fue sencillamente apoteósica antes y durante sus catorce años al frente del Estado. Por eso le atacaron bajo el estigma de ser populista, egocéntrico y dictador con tendencia al centralismo. La literatura anti Chávez manifiesta en los medios impresos y virtuales da para realizar un interesante análisis político para comprobar cómo la artillería mediática mundial del poder económico oligárquico global enfiló sus más ruines expresiones para desacreditar y mal poner al gran líder latinoamericano que impulsaba una transformación del individuo y del ser social en un país petrolero estratégico para las apetencias imperiales. Esto llegó a dividir las opiniones universales de intelectuales, científicos, estudiosos de las ciencias económicas y políticas, premios nobeles y gente del común que, manipulada y encarrilada por la prensa y la televisión internacional y aún la de la derecha de Venezuela, vendió la idea de que Chávez hasta freía seres humanos en las sartenes. La más ruin expresión de la canalla. En lo personal, no pocas discusiones entablé en España con estudiantes, conocidos de los bares y colegas profesores entre 2000 y 2011 cuando asistí regularmente a ese apreciado país para desarrollar y defender mi tesis doctoral Poética y somari de Gustavo Pereira, fundamentalmente porque Pereira estaba indefectiblemente ligado, como yo y millones de venezolanos, al ideal chavista. No fue tarea fácil desmentirles a los amigos españoles las ardides mediáticas de sus medios de comunicación. Una de estas celadas mal vendida era la de dictador. Como contraparte, la unión cívico-militar impulsada por Chávez se constituyó en ejemplo de correspondencia de voluntades integradas e integradoras bajo el presupuesto del esfuerzo común para refundar la patria y parir la patria nueva, devastada por la inanición y la corruptela del puntofijismo de la Cuarta República, amañada por vicios y vilipendiada por los traidores del sentir del pueblo.

Porque con usted y por usted aprendimos que soldados y pueblo conjugados encarnan un solo sentimiento de patria y refulgencia ante toda injusticia, ante toda embestida o celada imperial, ante toda alevosía y traición.

Porque con usted y por usted aprendimos que una nueva sociedad es posible y que el socialismo deja de ser un sueño inalcanzable cuando a la voluntad de un pueblo se junta el corazón irreductible y la conciencia liberadora.

Chávez asomó con valor y oportuna visión en diversos foros internacionales las consecuencias de la aguda crisis económica europea y norteamericana. Asumió también con arrojo el sentir de los pueblos latinoamericanos al reconocer en plural que la falta de integración efectiva era causal del atraso y el divisionismo como principales puertas de entrada para los diezmantes mecanismos imperiales a través de sus tratados de libre comercio, las imposiciones fondomonetaristas y las directrices del Banco Mundial. Por eso atacó sin miedo a esos mecanismos y a esas instituciones del gran capital matapueblos propio de la globalización y el mundo unipolar. Al comienzo se burlaban del Comandante Chávez, luego empezaron a oírlo en serio. Su ideal apunta a un orden mundial multipolar y al desarrollo integral de las naciones, no de sus grupos de poder. Su defensa de la salud del planeta frente a la contaminación ambiental y el recalentamiento de la tierra tuvo eco en organizaciones de defensa de los ecosistemas y la vida sana. Por ello impulsó y suscribió acuerdos pro-ambientalistas. La otra tarea que se propuso en el plano internacional fue la defensa de la inclusión social principalmente en las naciones del eje del sur. Suramérica y África manifestaron su apoyo e identidad con esta lucha. Chávez también reconoció el valor histórico, social y político de las Antillas y puso a su disposición recursos energéticos solidarios y comprensibles en estas sociedades con claras desventajas materiales ante el gran capital de las trasnacionales. Esto es bueno repetirlo, porque el poeta Gustavo Pereira en el siguiente extracto del Obituario se refiere al manto del amor inmortal con que los pueblos nobles suelen valorar este tipo de gestos.

Millones de palabras y lágrimas en Venezuela, en nuestra América y en todo el mundo tejen hoy el manto del amor inmortal con el que los pueblos reconocen, abrigan y protegen a los suyos.

La campaña electoral de Hugo Chávez en 1998 tuvo como lema “Chávez expresión del sentimiento nacional” y puso de moda la bandera de Venezuela que hasta ribeteada se pegaba de los automóviles. Su última campaña de 2012 utilizó como expresión  “Chávez corazón de mi patria”. Es decir, mantuvo un mismo principio de vinculación y pertenencia al país, a su gente, a sus valores y a su pueblo, y correspondió a ese sentimiento desde el corazón con diversas misiones defensoras de los derechos humanos de la salud, la vida, el bienestar, el hábitat, la alimentación y el trabajo, entre otros.  Cada una de estas tareas tuvo sus respectivas complicaciones y complejas soluciones, por lo demás, con un alto costo en lo material y en lo político. Por ello, debió soportar las embestidas de la oligarquía y los grandes grupos económicos, a los que no sólo derrotó en lo moral sino en el plano electoral en sucesivos eventos desde 1998 hasta 2012. Esto le permitió arraigar en los ciudadanos su visión interior de patria, la consustanciación con el porvenir desde la superación individual y colectiva, pese a errores y egoísmos producto de una ignorancia enquistada por aquel Estado puntofijista del pasado que utilizó a esa misma sociedad sólo para sus propósitos de enriquecimiento, de espaldas al progreso y al desarrollo auto sustentable y tecnológico, no dependiente de los imperios mundiales sino productivo e innovador.

Nosotros, los compañeros de lucha que somos también sus hijos, sus hermanos, sus amigos, sus camaradas, sólo podemos entregarle en esta hora triste los latidos de nuestros corazones porque en ellos palpita, como usted quería, la inquebrantable voluntad de seguir sus luchas y su ejemplo.

Los avances que Chávez alcanzó en el mejoramiento de las condiciones de vida de los excluidos, los pobres y las mayorías ha sido digno de reconocimiento en el mundo. Todo lo hizo posible desde el amor, desde el corazón. Por eso la expresión redención de los humildes revela ese sentir que siempre lo guió y que le merecerá en la eternidad su justo valor. Esta entrega del Comandante a los invisibilizados de siempre, por quienes dio muestra de incondicional entrega, lo califica Pereira de honra tangible –comprobada y comprobable— en el siguiente extracto:

El alma de los nobles sentimientos que usted supo abonar desde los suyos para que los sueños de redención de los humildes se hicieran honra tangible y mano compañera, llora en toda Venezuela.

Y ya nada acallará la huella del líder glorioso que llevó el nombre y el ideal de Bolívar hasta lo más alto y quien nos enseñó a mirar la patria desde el sentir de corazón para aportar nuestros mayores esfuerzos para construir una sociedad de iguales, abonando el terreno para nuestros hijos y nietos y todas las generaciones futuras con sentido de pertenencia, en una democracia efectiva, de carácter protagónico y participativo, con un ideal de integración y respeto por los pueblos hermanos, construyendo nuevos caminos para la total independencia económica y aborreciendo toda forma de dominio, expolio y coloniaje –por cualquiera que sean los medios—, reafirmándonos en nuestras propias capacidades creadoras, porque para ello ofrendó su vida y consagró sus más duros años de batallas, incluso las de su propia salud, para legarnos una luz y una esperanza que nos permita refundar la patria socialista que todos añoramos. La Patria nueva, la patria bolivariana. Como se intuye en las palabras finales del Obituario:

Pero su llanto es certeza indoblegable de este amor y este propósito:

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Hasta la victoria siempre, amado comandante!

¡Usted vive y seguirá viviendo mientras existan seres sensibles

en el ancho mundo!

Con usted y por usted Comandante Eterno, lucharemos sin tregua hasta refundar la patria y conquistar plenamente sus ideales. Usted vive y su lucha sigue. Venceremos.

*José Pérez, poeta y narrador nacido en El Tigre y residenciado en la isla de Margarita. Autor, entre otros libros de Cosmovisión del Somari (2011 y 2013), Fombona rugido de tigre (2007), En canto de Guanipa (2007), Como ojo de pez (2006) y Pájaro de mar por tierra (2002), entre otros. Ganador del 1er Certamen Gran Explosión Cultural Bicentenaria 2011 en el renglón Literatura. Profesor universitario.


elpoetajotape@gmail.com



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