Nos falta madurez revolucionaria

Resulta que como estamos a la puerta de la elección de Nicolás Maduro como sucesor del presidente Chávez y como este murió no podemos criticar lo que está mal en la revolución.

Nicolás será el nuevo presidente de Venezuela. Me complace mucho el pedido del camarada Chávez para que Maduro continúe con el cambio, a pesar de ello no puedo considerar que los problemas que tenemos en la revolución se resuelvan con su elección y nuestra complicidad: burocratismo, inseguridad, inflación, ignorancia, sectarismo, conformismo, mediocridad, individualismo y egoísmo, pero, como estamos en elecciones no hay como tocar estos temas porque alentamos a la oposición y otras barbaridades más manifestadas en Aporrea y en otros medios de comunicación.

Al contrario, estos son los problemas que debe mencionar Maduro, los ministros, el Buro, gobernadores, alcaldes, líderes comunitarios y nosotros en los barrios, en los consejos comunales, calles, plazas, en todo lado, es nuestra obligación, es el mejor homenaje que le podemos hacer al camarada Chávez resolviendo los problemas que la negligencia, el burocratismo, la decidía evitaron o retardaron solucionar, esta situación jugo en contra de Chávez, todos sabemos que es así.

Estas últimas semanas hemos meditado más sobre la revolución, sobre Chávez, Maduro presidente y como recuperar el sentido revolucionario del pueblo por medio de la comunicación, muy especialmente con nuestras opiniones como propaganda política, pero, lo que leemos es la banalización de las opiniones; le caen con todo a quien decida difundir sus opiniones sobre lo malo de la revolución. Ocultar la verdad no le dará un nuevo significado a la estrategia política en estos pocos días de campaña.

Es imposible cambiar la estrategia política de manera significativa la decisión del pueblo de respaldar a Maduro en estos 10 días, y no solo por ser el pedido del camarada Chávez, sino, porque, vemos como Nicolás le está imponiendo su sello personal a su gestión y a su candidatura, está muy bien como estrategia y personalidad política además de conveniencia ideológica.

Sacar a la luz pública los problemas no es solo recordar al gobierno que si la estructura edificada no resuelve los problemas están simplificando nuestros pedidos sumiéndolos en lo irreal de nuestra experiencia y eso es muy grave políticamente hablando porque le damos oportunidad a la oposición para ofrecer soluciones que son nuestra obligación ya que la IV Republica quedo muy atrás.

El lenguaje de Chávez consiguió que las palabras libertad, autonomía, soberanía, tengan significado revolucionario mundial. Maduro debe volver a despertar el furor de lo que significa revolución con el poder en el pueblo, con soberanía alimentaria, autonomía industrial y económica, advirtiendo a tiempo nuestra pobreza mental para que nuestra participación tenga el significado que se merece.

Hasta hoy, estamos con nuestra ignorancia desgastando lo alcanzado porque el poder desgasta al que no lo tiene. Una transición que se aleja a medida que nos acercamos no es revolución y no se trata de buscar un milagro ahora que Dios apareció con el nuevo Papa, se trata de arrimar el hombro con Maduro para sacar a la revolución del freno de mano que la tiene estancada, y este es el criterio real que Maduro y nosotros debemos esperar, porque, un ratón que desaparece donde no hay agujero no es un ratón real.

La experiencia que nos llega no solo contiene logros sociales contiene también elementos de ilusión, sueño, alucinación y error, así, es imposible pedir uniformidades de criterio y es el peor error que podemos cometer en nuestras opiniones porque no tendrían valor.

La solución obvia es, que el enriquecimiento de la revolución consiste en separar lo real de la ilusión detectando esta patología, denunciando públicamente los problemas que aquejan a nuestra revolución para su solución inmediata, esa nuestra responsabilidad porque el único soberano es el pueblo. Los que no se sienten libres y soberanos son los que se oponen a la crítica. Estamos inflamados de soberbia por la incapacidad de reconocer lo que manifiesta Maduro “yo mismo recorreré en autobús el país conduciéndolo, para gobernar con el pueblo”.

Lo peor, es que nosotros mismos pretendemos opacar este tipo de liderazgo. Nos falta madurez para aceptar con beneplácito que el hijo putativo de Chávez supere a su padre. Nos faltara madurez para reconocer después de un tiempo que Nicolás gobierna mejor que Chávez a sabiendas que es lo que necesitamos.


rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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