Formación socialista sin prejuicios

La formación socialista debería centrarse en los problemas urgentes socio-económicos y políticos-revolucionarios de hoy, especialmente los referidos a la pobreza y culturales humanistas, los hechos demuestran que lo que se pretendió con la ideología socialista tan solo quedo en una comunicación.

El partido comunista de Venezuela (PCV) tras su asamblea ratifico su lealtad al presidente Chávez, para las elecciones del 2012, ratificación indiscutible por todo su aporte al proceso, sin embargo, hay que ampliar el análisis marxista a una formación ideológica programada a las necesidades políticas-económicas así como a las culturales católicas por la comunión de la masa con la Iglesia para acceder a través de ella a Dios. Profundo tema que hay que confrontarlo para lograr una Iglesia liberadora en donde se debata la teología de la liberación ya que el marxismo en América Latina no puede ser ateo.

Enfrentamiento total entre el marxismo con el socialismo católico-cristiano para estudiar si los ideales deben acomodarse en lo posible a la capacidad de la mujer y hombre o si estos se acomodan al ideal dentro de un individualismo disolvente, contradictorio con las tendencias colectivas de un proceso revolucionario fuera del sectarismo prejuicioso del PCV y del PSUV.

Desviación teórica e interpretativa para que nazca un dialogo con los marxistas superando los prejuicios y las posiciones viciadas para una nueva estrategia del marxismo como doctrina complementaria o principal a la realidad religiosa de la masa.

Honradamente a esta cultura es la que mas temo. Socialmente con nuestro lenguaje no hablamos nada, no decimos nada al corazón de la mujer y hombre nuevo porque no los hay. Desde el gobierno no sabemos si vamos al socialismo o no; antes se hablaba de ir al socialismo o muerte, ahora, cambiamos el rojo lucha, de sangre y convicción por un amarillo patito lleno de vida hasta que llegue el depredador y se lo coma. No tenemos un proceso que involucre cambios radicales en la banca, con las industrias, con la seguridad alimentaria, con la energía eléctrica y con el mismo petróleo porque tenemos cuota asignada por la OPEP.

La OPEP es un tema tabú dentro de la revolución ¿acaso no necesitamos incrementar la producción para superar la crisis que nos golpeo en el 2009 y 2010 agravada por los cambios climáticos? Incrementar la producción a unos 6 millones de BPPD (barriles de petróleo por día) ofrece la derecha para empezar a solucionar factores de pobreza dicen ellos ¿quién nos garantiza por la ignorancia que ese ofrecimiento no pegara en la conciencia de la gente?

Lo que realmente aterra es que los revolucionarios nos hemos separado tanto de las bases y de la generación joven que tenemos poco o nada nuevo que decirles, resultado que se reflejo en las parlamentarias, por supuesto que la oligarquía no debe volver a gobernar este país y podemos seguir vociferando ¡no volverán! Más llevamos años con ese 50% de apoyo y una que otra encuesta reafirma la popularidad del presidente Chávez, pero, sabemos que en elecciones esos porcentajes son efímeros ante la realidad interna que vive el país con eternos problemas poco superados, relevantes para la vida cotidiana del venezolano.

No quiero tocar el cáncer del presidente porque me duele, a pesar de eso no voy apartarme de mi línea crítica por la falta de otros liderazgos capaces de gobernar esta revolución, porque, lo que importa es llegar al socialismo con el presidente Chávez o sin él. Si no pensamos en esta revolución como un proceso al socialismo no vamos a la tierra prometida sino al desastre por la corrupción y la indiferencia hacia el socialismo.

Desde el coro intelectual de aduladores que confirman que todo está bien y se imponen en el partido, en los ministerios, gobernaciones, son los que dominan las estructuras del “poder popular”, no son en definitiva cuadros radicales que nos permitan un cambio económico-político más significativo ya que no somos libres ni soberanos ni autónomos de la inercia global financiera, proclamar lo contrario cuando la realidad político social nos enseña otra cosa, es demagogia amortiguada por la ignorancia y conformismo del pueblo.

Prejuicios revolucionarios porque en el proceso nos hemos acostumbrado a aconsejar a los lideres no a reemplazarlos sin advertir que en la renovación esta la mejora del proceso y podríamos llegar a advertir que primero está la praxis no la teoría; indicaría también que el gobierno debe repensar su estrategia para renovar la convicción y la educación que nos permita construir un socialismo con la elocuencia de los hechos, sin esa renovación el gobierno está destruyendo formas muy validas de revolución. Hay sospechas que nos encaminamos a derechizarnos con la gestión económica y diplomática y socialmente estamos muy lejos de la tercera vía brasileña.

Al vacilar, el proceso se cuartea y se ve como a los líderes les hace falta temple histórico para ayudar al presidente con el cambio profundo es entonces cuando aparecen y se agravan los problemas en la sociedad, si no fallara la cúpula estos problemas se plantearían mas adecuadamente y en muchos casos se resolverían; es un problema de espíritu colectivo, funcionarios cansados por los años culpan al pueblo de “quererlo todo” es un problema de identidad revolucionaria provocado por la minoría de iluminados que han convertido al proceso en un centro de izquierdas bajo cobertura derechista cuyo resultado es un estudio socialista incompleto, suficientemente descriptivo, la falta de praxis nos aclara mejor cualquier análisis.

El clima de inseguridad interna no solo viene con la desestabilización desde Washington utilizando a la oposición y a la Iglesia, el clima de inseguridad se produce también por la crisis de identidad colectiva impulsada tan solo por el desprecio a la IV republica, menosprecio que abarco ambientes de respeto, cultura que hay que superar con un nuevo conocimiento, nueva ética y nueva moral para poder aproximarnos a los problemas de la sociedad. Cultura hasta hoy identificada con la IV republica.

Este traslado cultural se produjo tan solo con publicidad sin convicción ideológica, se menosprecio aportes políticos revolucionarios como los de Aporrea, para una escuela de formación ideológica de gran utilidad para la sociedad por denuncias que no son escuchadas; con flagrante perdida de criterio se produjo un daño mucho más grave, se freno las futuras orientaciones de cambio al socialismo y una palpable demostración al pueblo que el proceso no es una especie de locura espontanea y complicidad con la corrupción y el burocratismo, sino un acontecimiento pretendido y programado por ese 50% de población que busca hacerse con el poder.


rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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