Sentir Bolivariano

Reformismo o revolución

Hay que tener bien claro, compatriotas, camaradas, que el reformismo es un fuerte enemigo del proceso revolucionario; y por ello la lucha contra ese flagelo tiene que ser frontal y decidida. Ya en 1913, en plena batalla revolucionaria, el gran Lenin, advertía: “La burguesía liberal, concediendo con una mano reformas, siempre las anula con la otra mano, las reduce a la nada, las utiliza para subyugar a los obreros, para desunirlos por grupos, para eternizar la esclavitud asalariada de los trabajadores. Por eso, el reformismo, incluso cuando es totalmente sincero, se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los obreros y reducirlos a la impotencia. La experiencia de todos los países muestra que los obreros han salido burlados siempre que se han confiado a los reformistas”.

Más recientemente, el Toby Valderrama, en su columna del diario Vea, “Grano de Maíz”, señalaba: “Si no existiera el reformismo ya la Revolución Mundial sería un hecho”. Acá, en nuestra transición hacia el Socialismo, está presente y aún causando confusiones considerables; es nuestro deber derrotarlo definitivamente, antes que termine siendo un fuerte obstáculo en el camino hacia la consolidación del Socialismo Bolivariano.

Por ello, muy importante estudiar y debatir en todos nuestros espacios, sobre lo que significa el Reformismo; para así poder acumular las armas teórico-prácticas necesarias y combatirlo a fondo, hasta enterrarlo para siempre. Eustoquio Contreras en su libro “Principios y Valores del proceso Revolucionario” explica muy bien el concepto: “es una corriente política partidaria de los cambios graduales y no cree en los cambios revolucionarios. Ideológicamente los reformistas son personas comprometidas con determinados intereses, a los cuales defiende de la posibilidad de ser afectados por cualquier cambio radical. Los reformistas se esfuerzan por contener las luchas revolucionarias aplicando una artificial política de conciliación entre las clases con intereses contrapuestos. El reformista colabora con la burguesía en la realización de reformas parciales, que no afectan sus intereses de clase y de paso entretiene a las clases explotadas con el espejismo de las reformas, que irán resolviendo poco apoco los problemas de los oprimidos y explotados”.

Es muy necesario continuar detectando estas acciones dentro de la revolución bolivariana, a las que yo llamaba “gatopardianas” en artículos anteriores, porque proponen supuestos cambios, pero para que nada cambie.

Desde los inicios de nuestro proceso revolucionario, hemos sido víctimas de este flagelo. Durante los primeros años, la derecha oligárquica e imperialista lograba colearse; ejemplo de ello, Luís Miquilena, quien constituyó un bloque “pequeño burgués” que no aguantó la careta por mucho tiempo; luego las tentaciones que superó el comandante Chávez al enfrentarse a embajadores norteamericanos, a representantes de fedecámaras, que pensaron que podía desviar la revolución comprando a nuestro Líder Presidente. Y así muchos otros, quienes han ido asumiendo frontalmente su compromiso con la oligarquía y no les ha quedado más remedio que retirarse de las filas de la revolución, donde venían actuando como infiltrados, como quintas columnas.

Y es que una de las principales características del reformista es su habilidad en el verbo o retórica revolucionaria, lo que le permite camuflajearse en nuestro proceso, pero de manera simultánea, sirve y defiende al sistema capitalista.

Debemos además estar muy claros en que el reformismo aparece con fuerza cuando las posibilidades revolucionarias son evidentes; se infiltra en el proceso de transformación con el objetivo fundamental de desviarla, debilitarla, para entregarla al verdugo burgués, en definitiva, el reformismo busca mantenerle abierto el camino al sistema capitalista burgués.

Por ello camaradas, debemos cerrar las filas alrededor del Comandante Chávez, ahora más que nunca debemos insistir en la consigna ¡con Chávez todo sin Chávez nada!, porque la suerte y el sendero de la revolución bolivariana está determinada por nuestro Comandante presidente, por su conexión de amor con el pueblo, que es una de las principales fortalezas de esta revolución.

Por otro lado, debemos ir concretando las medidas de destrucción del viejo modelo económico burgués; y terminar de consolidar la construcción del nuevo modelo económico socialista, ya que sin lugar a dudas, éste marcará el rumbo claro de la Revolución hacia el Socialismo. No podemos permitir que el poder económico y los medios de producción, sobre todo de las industrias básicas, siga en manos de la oligarquía. Por eso el gobierno bolivariano viene dando pasos certeros al nacionalizar importantes y estratégicas empresas transnacionales como Agroisleña, ahora Agropatria; Cargill, y más recientemente, la empresa procesadora de vidrios Owens Illinois, lo que permitirá que el estado vaya, progresivamente, asumiendo el control sobre los más altos niveles de producción, distribución y comercialización de alimentos y productos de primera necesidad, por lo que entonces, podemos garantizarle al pueblo: “la mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”. (Simón Bolívar en el discurso del Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819).

El poder popular, también viene a ser un elemento primordial para la estabilidad, en el tiempo y en el espacio, de este sistema socialista revolucionario, que continúa avanzando. El pueblo organizado debe participar, conocer aún más, con más detalle, el proyecto bolivariano y hacerlo suyo. Es allí donde la conciencia revolucionaria se concibe como la matriz de todo este proceso.

El llamado pues es a mantenernos en batalla, a seguir fortaleciendo esa conciencia revolucionaria, con mucha organización y pasión Patria; y a estar muy atentos ante estas desviaciones del reformismo, a las que, con gran fortaleza, debemos continuar haciéndoles frente, para construir definitivamente y con bases firmes, el Socialismo Bolivariano. Debemos desechar cualquier duda, algún desánimo; y acudir presurosos y presurosas, al llamado que la historia de la Patria nos está haciendo. No podemos permitirnos “errar el camino”, sigamos victoriosos hacia la construcción de la Revolución Bolivariana.

Patria Socialista o muerte!!!

Venceremos!!!

Sentirbolivarianobarinas@gmail.com


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Adán Chávez Frías


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