Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en: El capítulo XXV de “El Capital” (II)

¿Cómo se llevó a cabo en la vieja Europa expropiar al obrero de sus condiciones de trabajo, creando por tanto el trabajo asalariado y el capital?

Mediante un contrato social originalísimo se consiguió en la vieja Europa expropiar al obrero de sus condiciones de trabajo, creando por tanto el trabajo asalariado y el capital. “La humanidad …. adoptó un método muy sencillo para fomentar la acumulación del capital”, que, naturalmente se le venía antojando desde los tiempos de Adán, como el fin único y decisivo de la existencia del hombre; “se dividió en dos grupos: el de los que se apropiaron el capital y el de los que se apropiaron del trabajo. … Esta división fue el fruto de un acuerdo y una combinación espontánea”. Dicho en otros términos: la masa de la humanidad se expropió a sí misma en aras de la “acumulación de capital”. Podría creerse que el instinto de este fanatismo, de sacrificio y renunciación debió desbordarse sobre todo en las colonias, único sitio en que concurren hombres y circunstancias capaces de transportar un contrato social de este tipo del reino de las nubes de la realidad. ¿Para qué, entonces, nos preguntaremos, la "colonización sistemática" que se preconiza, en vez de confiarse a la colonización espontánea y natural? Pero, pero … "En los estados norteamericanos del Norte es dudoso que una décima parte de la población pertenezca a la categoría de los asalariados... En Inglaterra... la gran masa del pueblo está compuesta de asalariados". El instinto que lleva a la humanidad trabajadora a expropiarse a sí misma en aras del capital, es algo tan quimérico, que la única base natural y espontánea de la riqueza colonial es, según el propio Wakefield, la esclavitud. La colonización sistemática que él propone no es más que ir de mal en peor, por tener que vérselas con hombres libres, en vez de entendérselas con esclavos. “Los primeros colonizadores españoles en Santo Domingo no disponían de obreros llevados de España. Sin obreros (es decir, sin esclavitud) en las colonias españolas el capital habría sucumbido o, por lo menos, se habría contraído, reduciéndose a las pequeñas cantidades que cualquier individuo puede emplear con sus propios brazos. Y esto fue lo que, en efecto, ocurrió en la última colonia fundada por los ingleses, donde un gran capital en simientes, ganado e instrumentos se perdió por falta de asalariados, y donde ningún colono hoy posee más capital que el que puede emplear con sus propios brazos".

La expropiación de la masa del pueblo despojada de la tierra, como vemos, constituye el fundamento del modo capitalista de producción. La característica esencial de una colonia libre consiste, por el contrario, en que la mayor parte del suelo es todavía propiedad del pueblo, y por tanto en que cada colono puede convertir una parte de la misma en su propiedad privada y en medio individual de producción, sin impedir con ello que los colonos posteriores efectúen la misma operación. Este es el secreto tanto de la prosperidad de las colonias como del cáncer que las devora: la resistencia que ponen a la aclimatación del capital. "Allí donde la tierra es muy barata y todos los hombres son libres; donde todo el mundo, si lo desea, puede obtener para sí mismo un pedazo de tierra, no sólo el trabajo es muy caro, por lo que a la participación del obrero en su producto se refiere, sino que la dificultad está en obtener trabajo combinado a ningún precio".

Como en las colonias no se da aún la escisión entre el trabajador y sus condiciones de trabajo, entre aquél y la raíz de éstas, la tierra, o como sólo se da esporádicamente o sólo dispone de un campo de acción restringido, tampoco existe aún el divorcio entre la agricultura y la industria ni se ha aniquilado todavía la industria doméstica rural; ¿de dónde, entonces, habría de surgir el mercado interno para el capital? "Ninguna parte de la población de Norteamérica es exclusivamente agrícola, a excepción de los esclavos y sus dueños, que combinan el capital y el trabajo para efectuar grandes obras. Los norteamericanos libres, que cultivan el suelo por sí mismos, se dedican al mismo tiempo a otras muchas ocupaciones. Comúnmente ellos mismos producen una parte del mobiliario y del instrumental que utilizan. Suelen construir sus propias casas y llevan los productos de su propia industria al mercado, por distante que esté. Son hilanderos y tejedores, fabrican jabón y velas, hacen los zapatos y vestidos para su uso personal. En Norteamérica la agricultura constituye, a menudo, la actividad accesoria del herrero, del molinero o el tendero". Entre individuos tan estrafalarios, ¿dónde queda campo para el "renunciamiento" del capitalista?

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Nicolás Urdaneta Núñez


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