Simone de Beauvoir, una mujer ejemplar

El nombre de Simone de Beauvoir (9 Enero 1908 – 14 Abril 1986) está indisolublemente vinculado a la reivindicación de los derechos de la mujer, como una dura lucha librada durante el siglo XX y que aún no acaba, del desarrollo de una de las corrientes del pensamiento filosófico contemporáneo conocida como el nombre de “existencialismo”, así como integrante de la novelística de la izquierda universal del siglo pasado.

Simone nació en 1908 en la ciudad de Paris, proveniente de una familia burguesa, ingresa muy joven a la Universidad de la Sorbona y durante el año 1929 unió su vida al filósofo Jean Paul Sartre, unión que con altos y bajos perdurará hasta el final de la vida del filósofo a quien ella sobrevive 6 años, se desempeñó como docente en dicha universidad parisina hasta el año 1943, cargo al cual renuncia para dedicarse de lleno a su labor de escritora y filósofa, en los albores de la segunda guerra mundial, fue muy prolijea como escritora de lo cual dan fe su producción de numerosas novelas, entre las cuales merecen citarse “La invitada”, “La Sangre de los Otros”, “los Mandarines”, “Memorias de una Mujer Formal”, “La Fuerza de la Edad”, “Final de Cuentas”, “La Ceremonia del Adiós”, “Las Bellas Imágenes” y lo que sería su novela emblemática “El Segundo Sexo” (1949), en ella refiere la condición de la mujer desde un punto de vista histórico, la equidad de género y el papel de la mujer en la sociedad.

En el caso de Simone se cumple a cabalidad aquella máxima que dice que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, y es que si Jean Paul Sartre fue una gran figura intelectual del siglo XX, Simone de Beauvoir no lo fue menos, el existencialismo tuvo en ambos su mayor expresión humanista, heredado de los filósofos alemanes Schopenhauer, KierKegeard y Nietzsche entre otros, supieron imprimirles un sello humanista al pensamiento existencialista que tuvo su origen en Alemania, y que luego fue cultivado en Francia con Sartre y Simone, quienes poseían una densa formación marxista.

Si bien es cierto que para el existencialismo se toma como premisa el sentido individual de la vida humana, también es cierto que el individuo es libre y responsable de sus actos y de sus consecuencias, en los escritos de Sartre en “El ser y la Nada” (1943) presenta un análisis marxista de la sociedad y de la historia, expone sus tesis según la cual el hombre se construye así mismo a partir de sus propio proyecto y la controversial idea de que la existencia precede a la esencia, con lo cual niega todo tipo de determinismo.

El existencialismo como corriente filosófica influyó notablemente los movimientos juveniles desencadenados durante las décadas de los 60 y 70 en diferentes países, en Venezuela se expresó en el llamado “poder joven” y en el movimiento “hippie”.


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Mariano Crespo

Universitario, socialista, bolivariano y humanista, partidario de la no concesión a la derecha golpista.

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