A la víbora de la mar

Me llaman camaradas para decirme que están decepcionados, molestos y otras cosas que de sus bocas salen como sapitos y centellas. Otros un poco menos viscerales señalan que debimos ser más: más votantes, más tiempo de campaña, más éticos, más conscientes. Quienes arrojan sus menos también: menos agalludos, menos ventajistas y hasta menos pendejos. Alí señalaba que solo dejando de serlo la esperanza se volvería realidad. Pero es que un curul, cámara, es para muchos mortales lo que una ñema a un mono.

He leído los escritos de camaradas que aducen variopintas exégesis para tirar la toalla. Bueno, así lo entendí. La crítica, la protesta y el reclamo son necesarios ¿Pero decir hasta aquí llego le hace algún bien al proceso? ¿Acaso no hay potencial en ese nutrido grupo de jóvenes que puede llevar nueva sangre y nuevas ideas a la Asamblea Nacional?

¡Ah, ya sé! En muchos espacios triunfaron las maquinarias políticas de señores feudales. Ahijados de alcaldes y gobernadores que se lanzaron en campaña mucho antes de que comenzara la rebatiña electoral por radio, prensa y televisión, sobre quienes no habrá sanciones porque esos alcaldes y gobernadores controlan la dirección regional del partido y a su vez tienen sus relaciones de poder con la dirección nacional. Y siempre les queda su real y medio ¿Acaso eso no lo sabíamos desde hace tiempo? ¿Aguardaremos que Chávez toque a cada puerta de cada casa de cada familia a preguntar qué es lo que es? ¿Será que esperamos que se ponga en contacto por Twitter?

Mire camarada, así como él no es gobernador, ni alcalde, ni jefe parroquial y menos el levantador oficial del brazo de la alcabala de Salsipuedes, tampoco es el candidato de todas y cada una de las elecciones que llevamos a cabo. Con ello se ha generado una práctica maquiavélica de uso, goce y disfrute de los neo adecos ¿No tiene usted por sabido que una foto de un lord abrazado con el Líder Comandante dice más que mil palabras? Y si es de fotoshop mejor porque ni siquiera hay que hacer el “esfuerzo” de acercársele ¿Sabíamos o no quienes trabajan como cachicamos y quienes fungen de lapas?

Dicen que la verdad duele, pero cómo justificar una fatalidad general de que las cosas no salen como se piensa si no se actúa para que cambien ¿A dónde irá la Patria si desistimos de ser protagonistas de nuestro tiempo en la historia? Hay muchos ejemplos de naufragios revolucionarios, de batallas perdidas, todas narradas en libros, documentadas o incluso dichas de viva voz (es un decir) por espectros de combatientes cuyas lanzas se desvanecieron en las circunstancias.

Cierto, por aquí podrán pasar y hay quienes corren mucho queriendo alcanzar posiciones que les den ventaja en aras de la defenestración del líder del proceso, pero en el intento se quedarán. Para ello nuestra participación es fundamental, hay que cerrar filas y fundirnos en un todo.

La nueva Asamblea Nacional deberá ser transformada, es una exigencia popular y objetivo decisivo para profundizar la revolución. Hay que asumirlo en cada patrulla como un compromiso, exigirlo a quienes obtuvieron en buena lid y de buena fe nuestra preferencia como candidatos y apoyar a quienes desde su seno la impulsen sin temor. Esto no es una inocentada, pues es fácilmente verificable en los resultados la cantidad exagerada de acólitos de señores feudales que lograron las candidaturas y casi seguras diputaciones. Hablo de quienes llegaron a pesar de las maquinarias neo adecas.

La subsistencia de tales maquinarias se debe a nuestra ignorancia y desorganización. Cada vez que hay comicios comienza el jueguito de la Víbora de la Mar. Corrección, lo comienzan mucho antes. Entonces opera el clientelismo político y la compra de conciencias con mangueras, planchas de cinc, operativos, billete, promesas, todo debidamente aderezado con chaqueticas rojas y fanfarronerías que recuerdan a la dirigencia adeca en aquellas grotescas romerías blancas. Paradoja: Aunque nos hemos deslastrado del neo colonialismo yankee, seguimos siendo instrumento ciego de quienes anhelan Chavismo sin Chávez.

Sabemos que se colaron leves camaradas, sabemos que pasaron tartufos. Entonces es menester asumir nuestro rol protagónico y estar atentos de sus actos. Hay lineamientos del Líder Comandante que no podrán saltarse a la torera ni pasar agachados. Hay insumos ideológicos que llevan ya dos siglos esperando por nuestra invención para apalancar el poder comunitario.

Yo me uno a la ola de juventud que prorrumpe sin titubeos. Hago votos por la profundización de la revolución y por la salvación de la Pacha Mama.

Al Pueblo lo salva su conciencia, pongámosle alma camaradas.


pladel@cantv.net


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Plácido R. Delgado


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