Luchar por recuperar el sector eléctrico o revivir la piñata

En torno a la situación del sector eléctrico; que como ya hemos señalado políticamente y más en esta época pre electoral es altamente sensible, hay posiciones serias y posiciones meramente politiqueras de arribista, que mediante la calumnia y la difamación quieren alcanzar notoriedad y buscar colarse por la baranda pregonando cambios pero para que nada cambie y ver si pueden hacer de esta industria una fiesta de Blás.

Hacemos estas reflexiones, porque cuando vemos panfletos enviados al titular del nuevo Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica, que no tienen ningún fondo ideológico, mucho menos técnico de lo que deben ser las medidas a tomar para recuperar el sector y quitarle esa bandera electorera al oposicionismo, no podemos menos que deducir, que solo se mueven intereses personales y que la tal participación de los trabajadores pregonada por el grupito que está “Muy cerca de la revolución”, solo persigue alimentar bonzos como los de la IV República, con la “representatividad”. No hay duda que lo que no alcanzaron en esos tiempos, porque había capos más poderosos persiguen lograrlo ahora.

La calumnia amparada en el anonimato no puede ser arma ideológica para la lucha obrera, es una práctica propia de malhechores y cobardes. V. I. Lenín, tenía especial cuidado con los calumniadores, los vagos y perezosos, estos últimos que escurrían el bulto para no trabajar y sacar la mejor tajada, verbigracia los TC. Los primeros, porque siempre andaban buscando ganar confianza para trabajar mejor a favor de la contra y hacer que auténticos revolucionarios,luchadores fuesen alcanzados por las purgas normales dentro de aquel proceso, por eso ,el líder de los bolcheviques nunca se fue de las primeras y prefería escudriñar los orígenes de la acusación o de la difamación y así calibrar cuán certera o falsa era, para evitar injusticias y castigar a los chismosos.

Ahora el ministro Rodríguez debe tener mucho cuidado con esto y no aceptar los chantajes, de que es una orden que debe cumplir.

El Comandante Hugo Rafael Chávez Frías le dio esa responsabilidad, porque cree en su capacidad, ecuanimidad y claridad ideológica.

Los vanguardismos e izquierdismos puestos de manifiesto con asaltos a oficinas al más clásico estilo de la derecha; supuestamente para protestar y exigir justicia, no pueden engañarnos. Los eseristas y los comunistas de izquierda, en la revolución octubre del año 17 también tuvieron esas posiciones. En esa línea estuvieron Bujarin y Karl Kausky. Esa línea contra revolucionaria llegó hasta al asesinato del embajador alemán en Moscú, para ver si entrampaban al recién nacido Estado Soviético, en una guerra con Alemania,para que entrara en pleno desarrollo la entente montada por los imperialistas franceses, británicos, norteamericanos, japoneses y el fascismo europeo que trabajaban por acabar con el poder de los Soviets, que estaba siendo visto con admiración como ejemplo a seguir por el proletariado mundial.

Entonces se impone que estemos vigilantes. Y preguntarle a los vanguardistas ¿Porque personalizar la lucha? ¿La solución al problema está en que ruede tal o cual cabeza, porque hay intrigas personales?

¿Porque desviar la discusión hacía ese terreno personal, de reconcomio y no ir al planteamiento ideológico?

¿Porque no ponemos en la mesa una propuesta clara de como vamos a participar los trabajadores y usuarias y usuarios en esta tarea histórica que nos encomienda la revolución?

Camaradas trabajadores, la conducta al estilo de Henrique Capriles Radonski, Leopoldo López, Enrique Mendoza, Carlos Ortega, Damiani y demás golpistas en los aciagos días del 11, 12 y 13 de abril de 2002, no puede ser jamás imitada por nosotros, que estamos trochando la vía de la construcción del socialismo como proyecto de vida.

Esa conducta corresponde precisamente a los clásicos enemigos de las luchas obreras. Se trata de la ultra derecha fascista, que trabaja noche y día en la búsqueda de aniquilar el proyecto bolivariano, que para ellos constituye un mal ejemplo para el continente y el mundo.

Nuestra participación junto al pueblo en la recuperación del sector eléctrico, tiene que ser protagónica y directa, no a través de representaciones. Es hora de meter el hombro a la carreta de la revolución . La visión de que la revolución es un trampolín para alcanzar posiciones tiene ser proscrita.

La revolución no es una vía para el arribismo, es una vía escabrosa, de sacrificio y que requiere de conciencia, trabajo, dedicación y solidaridad. En la revolución se acabaron las piñatas y no volverán. Por eso debemos definir si luchamos por recuperar el sector eléctrico o por revivir la piñata.

Periodista*
CNP 2414
cd2620@gmail.com cadiz2021@yahoo.es


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Cástor Díaz*

Periodista CNP 2414

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