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Pemex, ¿potencia mundial en energías limpias? Sueños raros

Cierto día, el amigo Fernando Valdés, editor, comentaba a este ‘su seguro tecleador’ que había soñado con que @TVAztecacdmx, y de todo el país, amanecían convertidas en sociedades cooperativas… tal vez por ello, la otra ocasión, dormitando en casa con la ‘mañanera del pueblo’, después de ver la participación de Víctor Rodríguez Padilla, titular de @Pemex, hablando de los logros de la paraestatal, vino a la mente la profecía de Nostradamus: que para este 2026, habría cambios en la vida moderna, porque el mundo, en economía, tecnología, todo, estaba dependiendo mucho de las energías, y que México se encontraría en una encrucijada energética en la que tendría que definir su futuro; ya que, Pemex, la otrora paraestatal más grande del mundo, orgullo nacional y símbolo de soberanía, se encontraba agobiada en deudas, y que la obsolescencia de sus refinerías harían que su producción bajara a niveles dramáticos, mientras el resto del mundo se alejaba de los combustibles fósiles…

Para este 2026, el futurólogo y boticario francés, veía un futuro verde en el mundo, en el que dominarían la energía solar, eólica, geotérmica y que en todas ellas, México ha tenido un potencial enorme: el norte del país, por ejemplo, donde se encuentra una insolación entre las más altas del mundo, perfecta para energía solar; o el Istmo de Tehuantepec y sus vientos constantes, ideal para energía eólica, o bien la actividad volcánica con su potencial geotérmico. Así, obvio pensar, en lugar de priorizar los hidrocarburos, nuestro México debería apostar fuertemente por lo renovable.

Es cierto, dígame si no, el mundo está cambiando: la cada vez más cerca Unión Europea se encuentra implementando impuestos al carbono en importaciones. "Si produces con energía sucia, pagarás más"; y las empresas globales han estado exigiendo a sus proveedores el uso de energías renovables: Tesla, Apple, Google, por ejemplo, todas han establecido metas de carbono, y exigen lo mismo de sus cadenas de suministro. Si México no llega a cambiar hacia energías limpias, podría perder competitividad. Las manufacturas del país no podrán exportar sin pagar estas penalizaciones; o se tendrían que ir a países que sí usen energías renovables.

Además, el petróleo ha sido cada vez menos rentable. El auge del fracking en Estados Unidos ha inundado el mercado; los autos eléctricos crecen exponencialmente y la demanda de petróleo podría haber alcanzado su pico y empezar a declinar en las próximas décadas. ¿Y qué hará México si su economía sigue dependiendo del petróleo mientras el mundo lo abandona? En su Centuria Quinto-Cuarteta 62, Michel de Nostradamus, escribió algo que se podría interpretar proféticamente en este contexto: "El fuego negro que dio poder se volverá maldición. Y los que se aferraron a él, verán cenizas donde hubo riqueza. Pero los que abrazaron el viento y el sol encontrarán abundancia donde otros solo vieron desierto…"

Pemex y las energías limpias

Es natural. Para que Pemex impulse un desarrollo de energías limpias y se inserte en el futuro industrial, no necesitaría dejar de ser compañía energética: solo transformarse en una ‘empresa energética integral’, aprovechando su infraestructura, capital humano y presencia nacional para liderar la transición.

La empresa −que dirige Carlos Padilla, verdadero especialista en el tema−, por decisión de la C. presidenta @Claudiashein se podría convertir en compañía energética, no solo petrolera y ampliar su objeto para producir y comercializar energías limpias… ¿de dónde las obtendría? de parques solares en terrenos industriales y refinerías; parques eólicos en zonas con alto potencial (norte, istmo, litoral); de proyectos de geotermia donde existan condiciones favorables. De la producción de hidrógeno verde para industria y transporte… y con ello lograr que una parte creciente de sus ingresos provenga de energías bajas en carbono.

Pemex ha sido una de las empresas con mayor huella de carbono del país y, reducirla, generaría ahorros y reputación internacional; pero para ello, (se vale soñar) tendría que utilizar energía solar y eólica para refinerías y plataformas; eliminar de manera progresiva la quemas y venteos de gas; incrementar sus sistemas de eficiencia energética y electrificación de procesos, e impulsar proyectos piloto de captura y almacenamiento de carbono.

La paraestatal tiene experiencia en refinación y logística, lo que le daría ventaja en nuevos combustibles: Producción de hidrógeno verde con energía renovable; combustible de aviación sostenible (SAF); diesel sintético o e-fuels para transporte pesado; reconversión parcial de refinerías; lo que podría convertir a nuestro país en proveedor regional de combustibles limpios.

Pero, no es necesario hacerlo solo, para ello están las Asociaciones Público-Privadas y Tecnológicas; como estrategia: podría establecer alianzas con empresas globales de energía limpia; realizar convenios con universidades y centros de investigación; establecer proyectos regionales con gobiernos estatales y así, atraer el financiamiento verde internacional.

Con ello podría crear un brazo de innovación energética nacional, lo que haría que Pemex llegara a liderar un fondo o división de transición energética para financiar startups de energía limpia; impulsar manufactura nacional de paneles, baterías y electrolizadores. Crear polos industriales verdes en zonas petroleras; lo que ayudaría a reconvertir empleos petroleros hacia sectores del futuro.

No es nada agradable vivir en un Tercer Mundo y soñar con ejemplos internacionales, de Primer Mundo, donde varias petroleras estatales y privadas ya se encuentran en esta transición; por ejemplo, Equinor, empresa que invierte fuertemente en eólica marina; es una compañía estatal de petróleo establecida en 1972 en Stavanger, Noruega, antes conocida como Statoil, y es la principal empresa de energía del país, operando en 36 países y con una participación significativa en el mercado europeo del gas natural. En 2023 fue clasificada como la 169ª empresa pública más grande del mundo en la lista Forbes Global 2000.

¿Otro ejemplo? TotalEnergies, quien ha realizado una expansión masiva en su cartera de energías renovables, especialmente solar y baterías. Ha adquirido el Grupo VSB, un desarrollador alemán con más de 2 GW de capacidad renovable, y ha vendido a Apollo (Petróleo y gas) el 50% de una cartera de proyectos solares y de almacenamiento en Texas; transacciones que refuerzan en el mercado energético estadounidense su posición y continúan su enfoque en optimizar su portafolio de activos y maximizar la rentabilidad.

También ha iniciado operaciones comerciales de parques solares en Texas, como Danish Fields y Cottonwood, con una capacidad combinada de 1.2 GW y almacenamiento de baterías. Estos proyectos forman parte de una cartera de activos renovables que suman 4 GW en operación o en construcción en Texas.

En otros ejemplos estaría Saudi Aramco (acrónimo de Arabian American Oil Company), con sus proyectos de hidrógeno y captura de carbono que produce actualmente el 10 % de todo el petróleo mundial, y en 2022 tuvo unos beneficios de 153 mil 130 millones de euros...

¿En qué se beneficiaría México si −utópicamente− Pemex liderara esta transformación? 1.- Atracción de inversión industrial verde. 2.- Reducción de importaciones de combustibles. 3.- Creación de empleos tecnológicos; 4.- Mejora en imagen ambiental y acceso a financiamiento internacional, y 5.- preparación para un mundo con menor consumo de petróleo. Se vale soñar.



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