En tres palabras

Jodimos a PDVSA: ¿Yo soy culpable? (II)

DEDICATORIA:

A quienes siempre tratan de ver, resaltar y promover lo positivo, favorable, agradable y reluciente – de algo o de alguien – y viven con regularidad alegres, satisfech@s y felices; en lugar de quienes se la pasan buscando casi siempre lo negativo, las fallas y errores por doquier y viven, lamentablemente, sus últimos años, con amargura, resentimientos y dolor. Ven el punto negro en una hoja de rotafolio. No ven el resto de la hoja y tampoco el rotafolio que la contiene. Andan buscando defectos y falencias, para restregárselas a alguien en su cara, si se les da la oportunidad. Ven en los demás sus propios defectos. Y se valen de sus fortalezas en un ámbito cualquiera para ver y criticar las debilidades de los demás. No perciben sus propios defectos y mucho menos los reconocen.

Hasta su QEPD. Su silencio final. Su despedida.

ME ADELANTARON ESTE REGALITO DE CUMPLEAÑOS QUE ME HIZO REFLEXIONAR

Una vieja amiga que, según ella, no quiso herirme ni reírse de mí. Luego de leer mis dos últimos artículos y algunas verdades sinceras que le confesé a través de su whatsApp. Inesperadamente, se dedicó a hacerme ver mis errores de redacción, ortográficos y sintácticos. Incluso, los asoció a mi ignorancia por estarme rejuntado con quienes, según su opinión, son responsables de la baja calidad educativa en nuestro país. No contenta con darle palo a mis errores – que usualmente trato de reconocer públicamente – y de no mencionarme ni un solo aspecto positivo, coincidente o digno de ser reconocido, me regaló muchas otras “verdades amargas”.

Aunque me sorprendió su actitud, después de tanto tiempo sin saber de ella, confieso que me obligó a exigirme tiempo para responderle con “cabeza fría”, porque ciertamente el poder está en mí y no podía concedérselo a ella. Y porque, de vez en cuando, sentí su dolor y frustración e incluso, su impotencia. No mencionaré su nombre, por respeto al amor sincero que aún le guardo. De ella estuve muy enamorado siendo un chaval. No supo de mi amorío secreto y platónico, hasta estos días cuando le respondí con amor su descarga antichavista y opositora. Aún se conserva bella y radiante a sus 72 años. Es lo único que diré de ella. Al leer el título de mi artículo anterior “Jodimos a PDVSA” y leer, supongo que completo, el artículo previo: “Hace 45 años”.

https://www.aporrea.org/educacion/a287277.html

Me escribió algo así.

“Ustedes los chavistas son los culpables no sólo de la destrucción de PDVSA, sino de la destrucción del aparato productivo, de la separación de las familias y del éxodo y emigración de nuestros hijos; de la crisis económica y la pérdida de valores y, en definitiva, de la destrucción de Venezuela. Por eso detesto a los chavistas. Son unos resentidos y mala gente. Hugo Moyer, tú eres uno de esos culpables. Rectifica. Estas a tiempo. Quienes nos han gobernado son una cuerda de bandidos y de corruptos. La pagaran caro. Me apena que tu talento e inteligencia la hayas usado para defender una causa que ha fracasado en todo el mundo. Me gustaría que reflexionaras y cambiaras. Ustedes los chavistas han destruido este país. Sé que ya está cerca ver a mi país libre.”

No es textual. Sólo resumí lo más relevante.

Para evitar caer en provocaciones: No me enganché. Sólo leí y “escuché” con suma atención lo que escribía. Evité reaccionar emocionalmente. Reflexioné. Escribí al otro día unas ideas y dejé pasar una semana para publicar este artículo. Ahora: medito en voz alta y públicamente. Tal vez, ella tenga razón en algunas cosas que me escribió. Tal vez. Muchas veces, no es lo que se dice, sino la forma cómo se dice lo que se dice. Por eso solemos reaccionar y no estar de acuerdo, a pesar de que si usamos “cabeza fría” y evitamos la “impulsividad emocional” pudiéramos concederle la razón al otro o a la otra. Necesitamos aprender a escucharnos con empatía. Por eso, tratando de no caer en su “juego”, me tomé un tiempo. Porque, además, no quería ni quiero herirla. Ella y yo sabemos que será difícil hacerla cambiar de opinión y mucho más difícil es pretender que yo cambie, cuando estoy convencido de tantas cosas de las que hablo y hago. Aunque tenga “mente abierta” y actitud flexible no creo tener toda la verdad en mis neuronas. Salvo las mías.

¿CULPABLE O RESPONSABLE?

Comencemos por diferenciar estas dos palabras:

Existen diferencias entre ser culpable y ser responsable de algo. La palabra “culpable” está relacionada con: reo, convicto, criminal, malhechor, condenado, penado, prisionero, delincuente, facineroso, ladrón, asaltante, forajido, bandido, cuatrero, procesado, inculpado, preso…En cambio la palabra “responsable” está relacionada con: garante, comprometido, solidario, fiador, subsidiario, cumplidor, puntual, cabal, firmante, adherente, fraterno…entre otras sinónimos. Ser irresponsable es lo contrario a ser responsable. Por tanto, es ser incumplido, impuntual, no comprometido, etcétera.

De modo que por ser irresponsables pudiéramos llegar a ser culpables de algo de lo que no hemos sido responsables o, por el contrario: somos irresponsables. Es decir: alocados, insensatos, imprudentes, desquiciados…

SOMOS CO-RESPONSABLES

Por eso he dicho, como lo dije en mi artículo anterior y lo he dicho antes, muchísimas veces, que much@s, la mayoría y, tal vez, exagerando: TOD@S SOMOS CO-RESPONSABLES DE LO QUE PASA EN VENEZUELA. No sólo en PDVSA o en cualquier otra empresa del Estado. Tod@s tenemos algún grado de responsabilidad. Sólo que, como suele suceder, no nos percatamos o no asumimos nuestra responsabilidad. A veces, es por acción y en otras oportunidades es por omisión e incluso, lo hacemos por reacción, que es una forma de accionar frente a la acción de los demás. De manera reactiva y no pro-activa. En resumen podemos ser co-responsables por: Acción, reacción u omisión.

ME DISPARÓ A QUEMA ROPA Y CASI QUE…

Mi vieja amiga – según ella – sin pretender maltratarme lo hizo. Tal vez, como nos pasa a much@s de nosotr@s, que sin pretender hacerle daño a nadie se lo hacemos a otr@s como, al parecer, se lo hicimos a ella y a miles o millones de personas que como ella nos adversan. Por asumir el compromiso, responsablemente, de ser patriotas, defender la soberanía y la independencia nacional. Por buscar y luchar por garantizar equidad y justicia social. Y porque tengamos paz, unión – incluso familiar – y, sobre todo, para que podamos vivir con estabilidad, armonía y felicidad. Como ella y yo desearíamos ¿Quién no desearía que hubiera equilibrio, armonía, estabilidad y un clima de felicidad personal, familiar y social en nuestro país?

Sólo aquell@s que puedan beneficiarse del caos inducido, la violencia programada y las desventuras de nuestro pueblo, pueden querer esto.

Por ejemplo: las lucrativas empresas armamentistas que promueven en el mundo conflictos y guerras para poder vender sus productos de alta tecnología.

RESUMIENDO:

Mi querida amiga con sus ataques directos a mi persona, sólo por leer el título de mi artículo anterior: “Jodimos a PDVSA” https://www.aporrea.org/energia/a287323.html

Me hizo reflexionar sobre la diferencia entres ser culpable y ser responsable. Una vez más: asumo mi responsabilidad por lo que pasa en PDVSA y en el país. Sólo que no me siento ni creo que soy culpable. En la práctica, los culpables son otr@s. Es@s que eluden sus responsabilidades y son verdader@s irresponsables de haber dado o apoyado un golpe de estado y uno petrolero, sabotear o ser ineficientes e incapaces en la conducción de la industria petrolera, gasífera y petroquímica. Los que se quedaron cayados cuando debieron hablar y ahora se la pasan vociferando cosas que salen de sus heridas y resentimientos o de sus aspiraciones a volver a tener el poder que tuvieron para continuar haciendo sus fechorías.

¿Por qué no lo hicieron antes? ¿Por qué justo ahora?

Mi amiga me hizo reflexionar y caí, una vez más, en cuenta de aquello que nos enseña Miguel Ruiz, en “Los cuatro acuerdos”: No debemos tomarnos todo lo que otras personas dicen como algo personal en nuestra contra, pues, muchas veces, con proyecciones o reflejo de lo que ellas son, por su irresponsabilidad de mantenerse en silencio o por estar apoyando a sistemas sociales injustos, apoyar decisiones y acciones irracionales del imperio y de la oposición, por votar por quienes han traicionado a la patria, por maldecir y contribuir a crear un clima mental y un inconsciente colectivo presto a la confrontación, la violencia y la guerra y no a la paz, al amor y a la felicidad. Aunque paradójicamente esto sea lo que en el fondo desean ¿Me explico?

Jodimos a PDVSA. No sólo por acción, reacción u omisión del Presidente Nicolás Maduro o de su actual Presidente Manuel Quevedo. Sino incluso por quienes la dirigieron, sobre todo por muchos años, como Rafael Ramírez Carreño. Por sus actuales y anteriores Juntas Directivas; por los organismos del Estado vinculados, por las industrias transnacionales asociadas en Empresas Mixtas; por dirigentes sindicales y políticos corruptos y, aunque nos duela y no queramos reconocerlo por NOSOTR@S MISM@S. Y, por supuesto, no hay dudas, por la actitud irracional, en su momento, de la “Gente del Petróleo”, de los líderes de oposición que se han convertido en cipayos del imperio, el cual ha reconocido que “jodiendo a PDVSA le causaremos daño al pueblo de Venezuela y esto nos ayudará a tumbar a Chávez (luego a Maduro)”.

Tú y yo querida amiga, seguramente no seamos culpables, pero… no hay dudas, somos co-responsables. Nos guste o no. Como también lo es el Presidente Nicolás Maduro, aunque no sea el principal culpable.

FINALMENTE:

Disculpa, querida amiga, mis errores, fallas y desaciertos, de forma y de fondo, en este y otros artículos. Estás en libertad de hacérmelos ver, tantas veces como lo desees, aunque no lo acompañes de reconocimientos de logros, virtudes, aciertos….Cuando tomo consciencia trato de corregir. Así que rectyificaré en lo que haya que rectificar. No soy perfecto ni pretendo serlo. Ya dejé atrás el compromiso con mi ego que me exigía perfección y apego a la finura. Me gusta ser como soy y no como los demás desean que yo sea. Por eso me adhiero a la lucha por la dignidad, soberanía e independencia de nuestro país, nuestro Estado- Nación, de nuestra Patria: ¡Venezuela!

Si hay errores ortográficos, de redacción, sintácticos o de otra naturaleza o acaso no me he sabido explicar o te hiero o hiero a alguien más. Ofrezco mis disculpas y reitero: No soy perfecto ni pretendo serlo. Sólo soy el que soy: crítico y autocrítico. Imperfecto.

Yo, querida amiga, soy co-responsable: lo reconozco.

Lo que no soy es culpable. Los culpables y que pagarán muy caro sus crímenes y atrocidades son otr@s. No hablaré de ell@s. Lo hará la historia.

Y aunque te parezca mentiras, muchos chavistas, “maduristas” o bolivarianos no somos culpables de lo que pasa en PDVSA, pero si tenemos una gran responsabilidad de ayudar a sacarla adelante.

Y ten la seguridad que si somos sinceros y estamos en la dirección correcta de la Historia: ¡Lo haremos!

Sino: que nos coma el tigre.


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Hugo Moyer Agostini

Ing. Químico (1975). Postgraduado en Macroeconomía, Planificación y Creatividad Aplicada Total. Profesor Titular jubilado de LUZ (1997). Presidente Honorario de la Escuela Latinoamericana y Caribeña de Ciencias y Técnicas de Gobierno (ESCOLAG). Ha sido el primer Director del Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IZEPES) y del Centro Latinoamericano de Altos Estudios de Gobierno (CELAEG) Ha sido asesor de Rectores de varias universidades, Alcaldes y Gobernadores, así como de la Presidencia de PDVSA y PEQUIVEN. Vive para la POLÏTICA y se resiste a vivir de la política.

 escolagzulia@gmail.com

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