¿Qué pasa con nuestra dirigencia universitaria?

Es necesario de forma acelerada, comenzar la formación de los cuadros dirigentes, de los cuadros políticos más jóvenes, que implique un profundo conocimiento de la historia, con sentido de responsabilidad, valores y ciertamente, compromiso verdaderamente revolucionario. Necesitamos cuadros juveniles que desarrollen una labor de profunda renovación educativa, que coadyuven a establecer un nuevo paradigma, que acelere la marcha hacia la sociedad socialista.

En esta coyuntura política, nos damos cuenta de lo absurdo e ignorante de la clase dirigente opositora, especialmente de su juventud, impulsada por una cámara de televisión, no producto de una reflexión y análisis de la realidad histórica del país. Sus acciones responden, exclusivamente a tomar las calles por ir en contra de algo, pero no existe un planteamiento político franco, sincero, convincente. Todo ello, bajo el auspicio de los grandes medios de comunicación privados, que finalmente quieren hacer demostrar que una profunda crisis dentro del sistema político estaría existiendo. Toda una falsedad.

Pero qué pasa en las filas de nuestra juventud bolivariana? Existe algo parecido, es decir, no existe la reflexión, el análisis e interpretación real de los hechos. No están a la altura de las circunstancias. No podemos ser obtusos, mucho menos egoístas a la hora de reconocerlo.

Nuestra dirigencia, que no es dirigencia, está más atada y pendiente de los espacios de poder, de un cargo y beneficio en algún organismo público, que de su trabajo en el seno del aula de clase, al lado de sus compañeros de estudios, promoviendo la reflexión, el debate y la propuesta. Promoviendo el cambio y transformación educativa.

Pero también, nuestros pseudos dirigentes, están pendientes de una cámara de televisión, esta vez, oficial, o un medio escrito proclive a las políticas gubernamentales. Y cuando analizamos profundamente su discurso, es repetitivo, es el mismo discurso que enseña los altos burócratas del Estado, del mismo Estado corrompido y burgués que no termina de morir, pero como es apetecido por dichos pseudos dirigentes “revolucionarios”.

Es cierto que la juventud, tiene un carácter especial, su espíritu y compromiso es y debe ser mayor, tenemos una visión mucho más amplia de lo que queremos ser a futuro, somos soñadores por excelencia, no somos el futuro, como dicen por ahí, somos el presente y si éste es de lucha, el futuro estará garantizado, así lo dijo el Comandante Che. Pero también, el presidente Salvador Allende, señalaba que la juventud, por esencia, por naturaleza es revolucionaria. Para ambos señalamientos, es importante canalizarla, es importante prepararla, con sentido crítico, responsable y solidario.

No podemos seguir premiando a nuestros dirigentes estudiantiles, con un cargo público, por el sólo hecho de salir en prensa vociferando vivas a la revolución, es necesario un compromiso de marca mayor, dar la vida entera por este proyecto transformador, y para ello, el lugar de batalla es el aula de clase, los pasillos de la facultad, el cafetín, la plaza universitaria, el espacio de estudio, la biblioteca. Es dar y demostrar nuestro compromiso con los estudios, ser los mejores, luchar, argumentar y convencer, pero también es necesario amar, tener verdaderos sentimientos de amor por la humanidad, como lo enseño el Ché.

Toda esta desbandada en la calle por parte de las “manitos blancas”, no hará que retroceda nuestro proyecto revolucionario, con todo y el apoyo total del aparato mediático nacional e internacional. Ya el Comandante Presidente lo dijo: “si continúan con la violencia, profundizaremos y aceleraremos la marcha”. Pero para ello, también es necesario, ganar los espacios de lucha en los centros educativos, y ello conlleva, sentido de responsabilidad, debate de altura, análisis y reflexión política de alto nivel, ser mejores que ellos, y convencer.

Décadas anteriores demostraron que la dirigencia universitaria de izquierda era convincente, tenía formación y compromiso académico, pero desafortunadamente no tuvimos, en gran medida, compromiso social, es decir, no sentimos ni padecimos los males del pueblo. Nos enclaustramos en los espacios universitarios. No estábamos pendientes de un cargo público, si queríamos transformar el mundo, pero solo desde el aula de clase. Eso fue un error. Y de esos errores debemos aprender, hoy tenemos un escenario mucho más favorable para una lucha constante y comprometida con las causas populares. De la lucha presente, con sentido de responsabilidad y sintiéndose verdaderamente universitarios, dando el debate y con una formación política e ideológica profunda, aseguraremos sin duda alguna, el triunfo de la revolución, la construcción del Socialismo.

*Politólogo

Ex – dirigente universitario ULA.


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José Rafael Mendoza Márquez*

Politólogo Venezolano. (Universidad de los Andes) Magister en Administración Pública (Instituto Universitario Ortega y Gasset - Madrid). Especialista en Análisis y Evaluación de Políticas y Servicios Públicos (Instituto Goberna - Madrid). Doctorando en Gobierno y Administración (IUOG-Madrid). Docente e Investigador Universitario (Escuela Nacional de Administración y Hacienda Pública; Escuela Venezolana de Planificación y Universidad Bolivariana de Venezuela). Analista y Consultor Político.
Blog: http://observatoriopoliticovenezolano.blogspot.com/

 josermendoza@hotmail.com

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